miércoles, 22 de marzo de 2017

Un gavión de cada edad

El mes de marzo es un mes ideal para observar gaviotas. Su migración prenupcial comienza muy temprano, antes de mediados de febrero, pero es en marzo cuando alcanza sus mejores números. Se pueden observar ejemplares ciertamente interesantes que hacen alto en nuestras playas y puertos de camino a sus zonas de cría. Un ejemplo de ello lo tuve este sábado en la playa de Bañugues cuando pude registrar hasta 4 gaviones Larus marinus a lo largo del día, con la curiosidad además de que cada uno de ellos pertenecía a un grupo de edad.

El primero de ellos, este precioso adulto que descansaba junto a un pequeño grupo de gaviotas sombrías, con el que se pueden apreciar claramente sus diferencias.


Aparte del tamaño, que representa la distinción más obvia, se aprecia el negro más intenso de las partes superiores y el color de las patas, rosa frente a amarillo. Este adulto, ya pronto a llegar a su zona de cría, se animó incluso a cantar, incitando a alguna de las pequeñas sombrías que le rodeaban.


Otro ejemplar estaba en su tercer invierno, o por indicar otra terminología al uso, en su 4º año calendario. También es posible apreciar las diferencias con las sombrías.


La gente suele preguntarme si los gaviones son aves solitarias, y yo les digo que no. Más bien son aves escasas y se suelen ver solas. Pero si en un grupo de gaviotas hay más de un gavión éstos muchas veces les gusta agruparse. Por ejemplo los dos ejemplares anteriores, que fueron los que vi juntos, el ave de tercer invierno tendía a perseguir al adulto para estar junto a él.


Los otros dos ejemplares que observé a lo largo del día fueron de 2º invierno (ya en su 3er año calendario) y un 1º invierno, en su 2º año calendario.






lunes, 20 de marzo de 2017

Buena migración de cerceta carretona

La cerceta carretona Anas querquedula es una anátida que aparece en Asturias especialmente en migración prenupcial, entre los meses de febrero y abril, con picos en el mes de marzo. Su número es muy variable de un año a otro, con años que se observan unas cuantas y otros que apenas aparecen. Esta temporada esta siendo bastante favorable, con aves en diversos lugares. Ayer domingo detecté una pareja de la especie en la cola de la ría de Avilés.



Se trata de un pato plenamente migrador, con los lugares de cría en Europa y una extensa franja a lo largo de Asia. La razón por la que se observa en Asturias en migración prenupcial y no en otoño quizá tenga que ver con los desplazamientos en sus áreas de invernada africanas, cuantas más aves se mueven al oeste más posibilidades hay de que crucen por aquí en su viaje de retorno.



Las cercetas carretonas suelen permanecer varios días, si nada las perturba, en los enclaves donde se detienen, que son masas acuáticas de cualquier tamaño, desde pequeñas charcas a grandes estuarios. Allí se alimentan sobre todo de materia vegetal, acumulando energías para la siguiente etapa de su viaje.



viernes, 17 de marzo de 2017

Un ibis sagrado por Llodero

Este mediodía, de manera un tanto sorprendente, me encontré con un ejemplar de ibis sagrado Threskiornis aethiopicus en la ensenada de Llodero, tratándose además de un adulto en plumaje nupcial.


El ibis sagrado es una especie nativa del África subsahariana, donde presenta un ámplio territorio de cría y un buen estado de conservación. Parece que nunca se ha reproducido en estado natural en Europa, pero sin embargo a partir de los años 70 y 80 del siglo XX ha establecido varias poblaciones repartidas por el continente. Donde parece que ha tenido más "éxito" es en el Atlántico francés, en especial en el valle del Loira donde hay varios cientos de parejas.



Se trata de una especie oportunista, y como tal buena candidata a colarse como especie invasora si tiene la oportunidad. De hecho aparte del continente europeo se registra como tal en otras zonas del mundo como el Golfo Pérsico.


En España el ibis sagrado está considerada oficialmente "especie invasora" y se han emprendido proyectos de erradicación en zonas donde puede ser problemática, como Andalucía. En otras áreas se presenta de manera esporádica, con registros que parecen estar relacionados con movimientos dispersivos de las poblaciones francesas, como puede ser el caso del ejemplar de Llodero. En algunos casos puede tratarse de aves escapadas de cautividad.



domingo, 12 de marzo de 2017

¿Qué hace aquí esta focha?

En muchas especies de nuestra avifauna la migración es un fenómeno claramente visible. Así, observamos aves desplazándose a sus lugares de invernada o cría, como sucede con las aves marinas, o bien registramos grupos sedimentados en lugares intermedios de alimentación o descanso, como ocurre con las aves limícolas. Sin embargo hay algunas especies cuya migración pasa muy desapercibida y tal parece que no existiera; esto ocurre especialmente con algunas aves acuáticas de comportamiento discreto.


Una de estas especies es la focha Fulica atra. Si observamos su área de distribución europea se observa que es el típico migrador parcial. Las poblaciones más al sur son básicamente sedentarias, pero una amplia zona al norte se vacía en invierno, desplazándose en dirección suroeste y llegando hasta el Norte de África.




Las fochas migran especialmente por la noche, y aunque son más atrevidas que otras especies de su misma familia, los rálidos, suelen pasar tiempo entre la vegetación, ocultas. Por eso nos damos cuenta de sus movimientos migratorios cuando seguimos alguna zona con regularidad y vemos que aumenta su número, o bien cuando algún ejemplar se deja ver en un sitio inusual. Hoy por ejemplo pude localizar una focha en el estanque del parque de Ferrera en Avilés, un lugar donde no la había visto hasta ahora. Seguramente se trata de un migrante.


Las fochas no son abundantes criando en Asturias, hay menos de 100 parejas que se distribuyen sobre todo por los embalses de la zona central. Durante muchos años su principal núcleo reproductor fue el gozoniego pantano de La Granda. Nuestras fochas permanecen durante todo el año en su lugar de cría, y en invierno su número aumenta con efectivos de las poblaciones norteñas, aunque Asturias no es uno de los lugares claves de invernada.

sábado, 11 de marzo de 2017

Un chorlito en paso

Ya se pueden observar algunas aves en migración hacia sus cuarteles de cría en el norte. A estas alturas del año, cuando aún no ha terminado siquiera el invierno, las especies que aparecen son normalmente las de invernada más norteña. Un buen ejemplo de ello es el chorlito dorado Pluvialis apricaria, del cual localicé un ejemplar esta mañana en la playa de Bañugues.


Los chorlitos dorados crían a lo largo del oeste y norte de Europa, y el límite sur de su área de distribución invernal se encuentra en la Península Ibérica y Norte de África. Las distintas poblaciones tienen diferentes rutas de invernada, y las aves que pasan por aquí parecen pertenecer en su mayoría a la ssp. altifrons de Escandinavia y Rusia.


El chorlito dorado es habitual en Asturias en migración postnupcial o en invernada, pero es mucho más raro en esta época, ya que su viaje a las áreas de cría es rápido y con pocas paradas. El ejemplar que vi hoy ya presenta algunas señales de muda a su plumaje nupcial, como varias plumas doradas en el dorso, el asomo de mejilla oscura e incluso las primeras plumas negruzcas en el pecho.



jueves, 9 de marzo de 2017

Ya vienen

Parece mentira pero ya han comenzado a llegar las aves estivales que nos dejaron el pasado otoño. Una de las especies más tempranas es el milano negro Milvus migrans, que en los últimos años se ha convertido en una de nuestras rapaces más frecuentes.


La avanzadilla se puede localizar en la segunda quincena de febrero, pero es ahora en la primera semana de marzo cuando empiezan a generalizarse los registros. Algunos además se van estableciendo ya en sus territorios de cría, como la pareja que se reproduce en la zona de Maqua y que hace unos pocos días prospecta la zona con asiduidad.


sábado, 4 de marzo de 2017

Apurando el invierno

Un pequeño grupo de correlimos oscuros Calidris maritima sigue llegando a los diques del puerto de Luanco para invernar, aunque durante estas últimas temporadas su número se ha reducido mucho. De hecho este invierno el máximo número que he podido contar es de 4 aves. Llegan a partir de noviembre y suelen quedarse hasta la primera quincena de marzo, así que están pasando aquí sus últimas jornadas. Hoy he podido localizar uno de ellos.


Los correlimos oscuros se mueven entre los bloques de los diques del nuevo puerto, buscando sin cesar pequeños invertebrados entre los intersticios de los mismos. La base de su dieta invernal la constituyen sobre todo caracoles y otros moluscos.