domingo, 21 de agosto de 2016

Papamoscas gris

Como cada temporada postnupcial uno de los migradores más interesantes que se pueden observar  por nuestra campiña es el papamoscas gris Muscicapa striata. A diferencia de su pariente el papamoscas cerrojillo no presenta concentraciones migratorias, se suele presentar en solitario o en grupitos muy pequeños. También se suele posar más al descubierto, como éste que pude localizar ayer sábado.


El papamoscas gris es realmente hábil cazando pequeños insectos al vuelo, generalmente dípteros, y volviendo una y otra vez a los mismos posaderos. Cría por buena parte de Eurasia e inverna en Árica al sur del Sahara. Hay una clara división en las rutas migratorias marcada más o menos por el paralelo 12º E, las aves al oeste de esta línea migran a través de la Península Ibérica y las que quedan al este lo hacen a través del mediterráneo oriental.


Aunque en buena parte de su área de distribución el papamoscas gris sigue siendo abundante, en muchas áreas, especialmente europeas, su declive ha sido ciertamente importante. Un caso extremo es el de las islas británicas donde su población se ha reducido más del 80% , hasta ser incluida en la Lista Roja. En Asturias, donde se estiman entre 10.000 y 20.000 parejas de acuerdo al Atlas de la COA-Indurot, también parece haber disminuido mucho los últimos años.


No están claras las causas de este declive, que pueden deberse tanto a factores de amenaza en sus áreas de cría (abandono de la actividad rural, sobre todo), como a factores en sus áreas de invernada, sobre todo climáticos.


lunes, 15 de agosto de 2016

La más azul

En este tema de los bichos, como en todos los aspectos de la vida, uno siempre tiene sus preferencias. Y en el campo de las libélulas yo manifiesto la mía por la especie Aeshna affinis, por el marcado tono azul intenso de su abdomen y sus ojos. Sabido es que muchas libélulas no tienen nombre común en castellano, si lo tradujésemos del inglés ésta sería algo así como "halconera migrante sureña" o "halconera de ojos azules" (los ingleses llaman "hawker" a las Aeshna).



Lo cierto es que Aeshna affinis es una de las últimas especies en integrarse al catálogo asturiano de odonatos, ya que sus primeras citas datan de 2008. Sin embargo su expansión parece haber sido muy rápida, ocupando una área amplia del centro de Asturias; de hecho si nos guiamos por la distribución de citas de la especie en Biodiversidad Virtual la población asturiana puede ser una de las más importantes de la Península Ibérica.


En Gozón yo detecté mi primer ejemplar en 2014, el año que comencé con el seguimiento de este grupo de insectos. En la actualidad la tengo registrada en cuatro enclaves, el más importante de los cuales es sin duda el sistema dunar de Xagó, donde este año he contado cinco machos, y de donde vienen la mayor parte de fotografías de esta entrada.



En esta foto de abajo se observa que incluso los machos comparten a veces charca, algo extraño en una especie bastante territorial.


Curiosamente lo único que registraba hasta ahora son machos, que permanecen bastante tiempo en los mismos territorios, más o menos entre julio y septiembre. Me preguntaba de ese modo por la naturaleza de estas poblaciones, hasta que por fin hace unos días pude registrar una cópula de la especie en una de las charcas de Xagó.



Incluso unos pocos días después pude asistir a una puesta en la charca de Cabo Peñas confirmando que, en efecto, es la única Aeshna que realiza la puesta en tándem, juntos macho y hembra.


Así pues, y a falta de localizar alguna exuvia, parece ser que la especie se reproduce de manera efectiva y regular en nuestro concejo, lo cual está contribuyendo a la expansión que parece estar manifestando en los últimos años. Uno de los pocos detalles que me sigue integrando es donde se encuentran las hembras y qué tipo de vida llevan, hasta ahora las únicas que he podido encontrar son estas unidas a los machos durante la reproducción.


sábado, 13 de agosto de 2016

Ya llegan los paseriformes migrantes

La migración postnupcial de los paseriformes se suele retrasar con respecto a la de las aves acuáticas, que se inicia en algunos casos tan pronto como en el mes de junio. Los primeros pajarillos migradores no aparecen hasta finales de julio o primeros de agosto, haciéndose notar ya a partir de la primera semana. Hoy ya pude disfrutar de algunos en un paseo por el Cabo Peñas. Uno de los mejores lugares para observarlos es el pinar que queda próximo al vértice geodésico, donde esta mañana había una buena caída de mosquitero musical Phylloscopus trochilus.


Los mosquiteros se movían inquietos entre los pinos a la caza de los abundantes dípteros que volaban por la zona.



Con ellos pude ver también un par de papamoscas cerrojillos juveniles, también a la caza de moscas como bien indica su nombre.


Y el más escaso papamoscas gris Muscicapa striata, que suele ser algo más tardío que los dos primeros, muy tempranos siempre,


Una vez que dejé el pinar me acerqué a las proximidades del acantilado pensando si no podría ver también a la primera collalba gris de la temporada. Pues dicho y hecho, y es que a veces estas cosas ocurren...


Estos paseriformes más tempranos en pasar son los migrantes transaharianos, los que cruzan el desierto del Sahara para invernar. Nos tendrán muy ocupados la segunda quincena de agosto y todo el mes de septiembre.

lunes, 8 de agosto de 2016

Preparándose para la marcha

Aún quedan algunas parejas tardías de hirundínidos sacando adelante a su última pollada del año, que puede ser la primera o segunda según los casos. Pero la mayoría de nuestros aviones y golondrinas finaliza la reproducción a lo largo del mes de julio, y a partir de ese momento se van concentrando en zonas favorables donde se van preparando para volver a África, a excepción del avión roquero que es la única especie sedentaria.


En estas áreas de concentración las aves juveniles van aprendiendo de los adultos técnicas de vuelo y de alimentación que les van a ser muy útiles en su viaje de regreso, en especial en la difícil travesía del desierto del Sahara. Para conseguirlo tienen que adquirir destreza en el vuelo, además de resistencia, cualidades que aún no poseen del todo y por eso se les ve posados con más frecuencia y durante más tiempo que los adultos.


En Gozón una de estas zonas de concentración que tengo controladas se sitúa sobre unos extensos prados ganaderos en el pueblo de Bocines. Se presentan aquí cualidades muy favorables para las aves: una extensa zona abierta donde pueden practicar el vuelo de forma permanente, y con abundancia de insectos para alimentarse y de cables de teléfono para reposar. No es extraño por lo tanto que los juveniles de avión común y de golondrina común coexistan pacíficamente en busca de un interés común, aprender para sobrevivir.

sábado, 6 de agosto de 2016

La ninfa del bosque

La llamada "ninfa del bosque" Limenitis camilla es una bonita mariposa de tamaño medio, 50-60 mm, de vuelo pausado y elegante. Se trata de una mariposa de los bosques caducifolios, y de ahí su nombre popular, que suele revolotear sobre las copas de los árboles. Presenta una amplia distribución mundial, en la cual el norte de la Península Ibérica es su límite sur. En Asturias se encuentra irregularmente repartida, ligada casi siempre a las alisedas y bosques de ribera. Su planta nutricia es la madreselva Lonicera periclymenum.


En Gozón hay unos pocos ejemplares, yo al menos la he localizado en tres enclaves muy concretos de alisedas más o menos bien conservadas. Esta mañana en uno de ellos pude recrearme en dos ejemplares que recorrían los arbustos, recogiendo los rayos de sol en las primeras horas de la mañana. Como puede verse, y al igual que otras muchas mariposas, el anverso es totalmente diferente del reverso.


Se trata de una especie estival, que vuela en una única generación desde junio hasta agosto, y por eso los ejemplares que yo vi hoy estaban ya deteriorados, bastante descoloridos. Es una pena porque los tonos de esta mariposa cuando están frescos son muy llamativos. En uno de ellos me llamo la atención que parecía ir chupando la superficie de las hojas con la trompa, quizá a la búsqueda de agua y sales, llegando incluso a bajar al suelo en alguna ocasión.




miércoles, 3 de agosto de 2016

Andarríos bastardo en Xagó

El seguimiento continuado de la migración trae consigo de vez en cuando la aparición de alguna sorpresa, si no en forma de rareza sí con alguna especie escasa que siempre presta localizar. Este mediodía mientras me encontraba realizando una de mis prospecciones en busca de odonatos me salió al paso un juvenil de andarríos bastardo Tringa glareola. Por suerte no se fue y se quedó en la orilla de la charca ofreciéndome una buena perspectiva.


El andarríos bastardo cría en buena parte de Asia, llegando al este y norte de Europa. Inverna en buena parte de África, pero su migración es oriental, de manera que en el Mediterráneo es frecuente en los pasos. Mucho más escasa resulta en la parte occidental de la Península Ibérica, y en Asturias aparece sobre todo en migración postnupcial, entre julio y septiembre.


Se trata sobre todo de aves juveniles, muy esbeltas y reconocibles por el dorso con fuerte moteado y las patas de un llamativo tono oliváceo. Su migración transcurre sobre todo por charcas y humedales, donde se alimenta de insectos e invertebrados que recoge de las orillas o las aguas poco profundas. Se trata de mi tercera observación en el concejo y la primera desde que empecé con el blog, así que es otra especie a añadir al catálogo.

lunes, 1 de agosto de 2016

Acostumbrarse al hombre

Hay varias especies de aves cuyo éxito parece consistir en acostumbrarse a la actividad humana. No en vano, el ser humano está invadiendo hoy día prácticamente todos los hábitats posibles para la avifauna, sean éstos de montaña, costa, humedales, bosques... La presencia de gente es cada vez más continua y agobiante, y las aves se encuentran cada vez más estresadas.


Un buen ejemplo de esto lo constituye la garceta común Egretta garzetta. No hay que olvidar que esta preciosa especie era hasta hace unos pocos años un invernante muy escaso en Asturias, mientras que hoy día es frecuente y está muy repartida, sobre todo por la costa. Este aumento en la invernada ha ido paralelo a un crecimiento en sus poblaciones reproductoras europeas. Muchos de sus lugares de invernada son pequeñas playas y calas donde la presencia humana es casi continua.


En la playa de la Ribera en Luanco se ha asentado un ejemplar de garceta que parece indiferente a la continua actividad que se desarrolla a su alrededor. Esta garceta patrulla de forma continua la orilla, de un lado a otro, a la caza de los pequeños peces que arrastran las olas, en ocasiones con bastante éxito en sus prospecciones.


He comprobado que esta garceta se ha convertido en un atractivo paisajístico más, y los turistas que pasean por la zona fotografiando la  preciosa fachada marítima del pueblo no dudan en añadirla a su colección de imágenes. Yo tuve ocasión de hacerlo el domingo pasado.