miércoles, 20 de marzo de 2019

Limoneras y cleopatras, un alto en el camino

Las mariposas limoneras Goenepteryx rhamni se hacen muy visibles a finales del invierno y principios de la primavera. Este hecho ocurre sobre todo porque tras despertar del letargo invernal, en el mes de febrero, los machos realizan incesantes vuelos en busca de hembras con las que aparearse. En sus trayectos, en los que recorren distancias muy variables, los machos necesitan detenerse de vez en cuando para libar néctar y recuperar energías, para lo cual en esta época una de sus flores favoritas es sin duda la falsa ortiga Lamium maculatum.



Aunque tampoco le hacen ascos a otras flores como el diente de león, o incluso los narcisos.



Otra mariposa también muy visible en esta época es la cleopatra Gonepteryx cleopatra, que se distingue fácilmente de la limonera, en el caso de los machos, por los dos grandes parches anaranjados de las alas superiores. Los machos de cleopatra también patrullan de manera incesante en busca de hembras, e igualmente se sienten atraídos por las flores de la falsa ortiga.




Por su parte, las hembras de ambas especies son muy difíciles de distinguir, con sus tonos más pálidos. Evidentemente son más estáticas, no se mueven tanto, y permanecen en las proximidades de las plantas nutricias donde pondrán sus huevos, que en el caso del concejo de Gozón es el aladierno Rhamus alaternus (el epíteto específico de G. rhamni hace referencia a este hecho).





Ambas especies tienen un ciclo vital muy similar. Son las más longevas de nuestras mariposas, con una existencia de unos 10 meses. Los adultos emergen a principios de verano, y se pasan dicha estación volando en las proximidades de las zonas donde han nacido, para entrar en hibernación muy temprano, en octubre e incluso antes. Así pasan unos cuatro meses hasta su despertar en febrero, empezando entonces la reproducción que culmina con la puesta de huevos en primavera. Los adultos pueden vivir hasta mayo, de forma que hay un periodo de unos dos meses en que estas mariposas están ausentes, hasta el nacimiento de la nueva generación.

domingo, 17 de marzo de 2019

Un par de cigüeñas blancas


Un par de cigüeñas blancas Ciconia ciconia cicleaban en la mañana de ayer en los prados de Moniello, junto a la mar, antes de tomar rumbo oeste en dirección al Cabo Peñas.


La cigüeña blanca es una especie fundamentalmente europea, que tras una drástica reducción de sus poblaciones a lo largo de buena parte del siglo XX ha experimentado una recuperación a partir de la última parte de este siglo y lo que va del siglo XXI, hasta superar las 200.00 parejas. Esta recuperación ha hecho incluso que las cigüeñas presenten dos pequeños núcleos de cría en Asturias, uno en la cuenca del Nora y el segundo en la altiplanicie de La Espina.


La cigüeña blanca tiene dos subpoblaciones. La primera, del Este de Europa, emigra a través del Bósforo y del Próximo Oriente para pasar el invierno en África Oriental. La segunda, de la Europa del Oeste, emigra a través del Estrecho de Gibraltar para invernar en Europa Occidental.



Durante las últimas décadas buena parte de esta segunda subpoblación, compuesta en su inmensa mayoría por cigüeñas ibéricas, ha abandonado su carácter migrador de larga distancia para permanecer en el sur de la Península, alimentándose en vertederos, sin necesidad de cruzar a África. Así, las aves que aún emigran son sobre todo aves juveniles, que nacen con la ruta programada en su cabeza, pero con el paso de los años van sumándose al grueso de las aves que se quedan aquí.
Las aves que se observan en Asturias, fuera de los dos núcleos de cría que mencionaba antes, son sobre todo aves inmaduras, que tardan en reproducirse aún unos pocos años. Quién sabe si están explorando nuevos lugares para instalarse en el futuro. Aquí en Gozón las esperamos con los brazos abiertos.




viernes, 15 de marzo de 2019

Zarapitos de invernada

Un pequeño grupo de zarapito real Numenius arquata, de unos 10 ejemplares, ha elegido esta temporada un área del concejo de Gozón, entre la playa de Bañugues y el Cabo Peñas, para pasar el invierno. No son fáciles de registrar, ya que son aves esquivas que se mantienen a cierta distancia del observador. Esta semana pude detectar a 6 de ellos en la playa de Bañugues.



La invernada de esta especie en Asturias, que ha ido declinando a lo largo de los últimos años, está ligada sobre todo a los estuarios costeros, en especial las rías del Eo y Villaviciosa. El zarapito real se distribuye por buena parte de Eurasia, pero la que encontramos aquí es la subespecie nominal, que se reproduce en Europa y Rusia occidental, invernando en las costas de Europa Occidental y África.


Bajo el amparo de este grupo de zarapito real ha estado invernando también un ejemplar de zarapito trinador Numenius phaeopus, fácilmente identificable por su menor talla y su pico bastante más pequeño. El zarapito trinador inverna en África, su presencia en esta época en Asturias es casi anecdótica y ligada por lo general a las zonas rocosas del litoral. 



El zarapito real ha sufrido un fuerte declive en sus poblaciones reproductoras europeas, muy marcado en algunas zonas como las islas británicas donde supera el 40%. Esto ha hecho que se declare como especie casi amenazada, y se hayan aprobado varios Planes de Acción para su conservación, cuyo resultado aún está por comprobar. Es curioso que los efectivos invernantes han aumentado sin embargo en buena parte de Europa, pero este hecho debe ser achacable a que buena parte de las poblaciones que migraban a África a invernar ya no lo hacen, la suavidad de los inviernos ha provocado que no les haga falta realizar estos desplazamientos.







domingo, 10 de marzo de 2019

Alcas en declive

Después de un invierno de total ausencia de álcidos por la bahía de Luanco, un par de compañeros ornitólogos, Xuan Cortés y Toño Caballero, detectaron ejemplares de alca común Alca torda, así que me acerqué esta tarde de domingo a probar, con la fortuna de ver un ave pescando de manera bastante activa en la zona del muelle viejo. Es probable que estas alcas se encuentren de retorno a sus áreas de cría.


Este vacío invernal no se ha producido sólo en la bahía de Luanco sino que ha sido general en toda la costa asturiana. Hasta hace pocos inviernos era corriente ver algún que otro grupo de estas aves cerca de la costa, pero ahora se ha vuelto muy raro. ¿Por qué ha ocurrido esto? Parece corresponderse con un severo declive de las poblaciones de alca común, de entre el 20% y el 25%, que han llevado a la IUCN a catalogarla como "Casi Amenazada".


El alca común es una especie primordialmente europea, que cría en latitudes altas, en litorales rocosos, para dispersarse luego por el Atlántico Norte al llegar el invierno. Las mayores poblaciones se encuentran en Islandia, Gran Bretaña y Escandinavia. Los declives más pronunciados se han registrado en las colonias más norteñas, de Islandia y Escocia sobre todo, y se relacionan con los desplomes en las pesquerías de lanzones, los peces de los que se alimentan en época de reproducción.


En muchas colonias británicas, donde se viene realizando un seguimiento continuado de la especie, se ha apreciado en los últimos años un descenso en la productividad, es decir, en el número de pollos volanderos por cada nido, que sin duda es achacable a esta menor disponibilidad de alimento. Otro factor que sin duda ha influido en el declive de la especie está asociado a las grandes mortalidades registradas en algunos de los últimos inviernos. Especialmente dramática fue la última registrada durante el año 2014, cuando varios temporales acaecidos entre los meses de febrero a marzo acabaron con la vida de muchos miles de álcidos que fueron arrojados muertos a la costa.


martes, 5 de marzo de 2019

Llegadas del sur

En nuestra fauna de mariposas existen varias especies migradoras, algunas de ellas son bastante conocidas y otras lo son algo menos. Una de estas últimas es la amarilla Colias crocea, de la cual asoman los primeros ejemplares a finales del invierno o principios de la primavera. Este año mi primer registro fue el 25/02, y ya al día siguiente observé una pareja en cópula.


Esta especie, al igual que ocurre con otras como por ejemplo Vanessa cardui, no presenta periodo de diapausa (o letargo), y por eso los adultos tienen que estar volando todo el año. Su estrategia consiste en refugiarse en invierno en las zonas más cálidas, en especial el sur de la Península Ibérica y el Norte de África. Esto se puede comprobar si extraemos de la plataforma observado.org las observaciones de esta mariposa en el mes de enero.


A partir del mes de febrero o marzo las amarillas van colonizando el norte, hasta que en verano ocupan buena parte del continente europeo, según se puede comprobar en el mapa de observaciones del pasado mes de julio de la citada plataforma.


Esta colonización la van realizando mediante generaciones sucesivas, quizá hasta 4 a lo largo del año. Tras el verano las mariposas van realizando la migración contraria en dirección sur. El año pasado observé los últimos ejemplares a primeros del mes de diciembre.


Algunas temporadas las migraciones de esta mariposa son masivas, de hecho el nombre que reciben en ingles es "clouded yellow", algo así como nublado amarillo, porque se registran en tal cantidad que tiñen el cielo de este color.

viernes, 1 de marzo de 2019

Ya se van moviendo

Esta semana pude detectar en la península de Nieva un pequeño grupo de 8 escribanos palustres Emberiza schoeniclus. Es posible que se trate de aves que están de regreso ya a sus zonas de cría, porque en visitas anteriores a la misma zona no los había observado.


Los escribanos palustres se cuentan entre las aves que primero se ponen en movimiento, iniciando su migración prenupcial en la segunda quincena de febrero, de acuerdo con los datos de anillamiento recopilados en diversos estudios. Esta migración es bastante rápida y se prolonga buena parte del mes de marzo, mientras que en abril prácticamente han desaparecido.


Estos estudios ponen de manifiesto también que en la Península Ibérica la cantidad de hembras invernantes supera a la de machos en una proporción 2:1. Esto ocurre porque los machos adultos se desplazan menos, procurando mantenerse más cerca de sus zonas de cría. La mayor parte del periodo que permanecen aqui los machos conservan su plumaje invernal, y es ahora durante un corto periodo de tiempo cuando podemos disfrutar de su precioso plumaje nupcial.


Las aves que invernan y migran por aquí pertenecen principalmente a las poblaciones de Europa Occidental. Es fundamental que conservemos sus áreas de alimentación (rastrojeras y cultivos) como de descanso (sobre todo cañaverales) para contribuir a su preservación.

Para saber más:


Villarán, A. 1999. Migración e invernada del Escribano Palustre (Emberiza schoeniclus) en España. Ardeola, 46:71-80.

Juan ARIZAGADaniel ALONSOEfrén FERNÁNDEZ and David MARTÍN Population structure of migrating and wintering reed buntings Emberiza schoeniclus schoeniclus in northern Spain. Ardeola Volume 58(2), 2011, 287-301.


viernes, 22 de febrero de 2019

¿Dónde están los lúganos?


Este invierno 2018/19 hay varias especies que están destacando por su escasez. Una de ellas es el lúgano Spinus spinus, que está siendo muy poco observado en general en Asturias. En mi caso por ejemplo tan sólo he podido localizar un grupo de 7 ejemplares en una aliseda del concejo de Avilés durante el mes de diciembre, y al que pertenecen las fotografías de esta entrada. Este hecho contrasta además con el anterior invierno, en el que fue bastante regular y frecuente.


Así pues, podemos preguntarnos ¿donde están los lúganos que este invierno no han llegado hasta aquí? Pues bien, pongámonos a investigar un poco. En primer lugar, se puede averiguar de dónde proceden las aves que llegan hasta aquí a invernar. De acuerdo con los estudios de anillamiento el lugar de origen de estos lúganos estaría en los países nórdicos, en especial Finlandia y Noruega, llegando hasta aquí después de viajar por toda la fachada atlántica europea.



La alimentación de los lúganos se basa principalmente en las semillas, aunque varían su dieta  según la época del año. Durante la reproducción predominan las de coníferas, sobre todo abetos y piceas, mientras que en otoño el principal suministro viene de las semillas de abedul, y en invierno los lúganos consumen sobre todo semillas de alisos. 

De esta manera, los movimientos migratorios postnupciales vienen condicionados por la producción de estas semillas, por ejemplo los años buenos de semillas de picea ocasionan un alto éxito reproductor y las poblaciones de lúganos migradores aumentarán. Del mismo modo, si hay una buena producción de semillas de abedul en otoño los lúganos retardarán sus desplazamientos ya que permanecen más tiempo cerca de las zonas de cría.

Estos balances en la producción de semillas explican en buena parte las fluctuaciones en las poblaciones de lúganos invernantes en Asturias. Se suele achacar los años de escasez a cuestiones climáticas, como la ausencia de frío, pero las oscilaciones en sus números se deben más bien a factores alimenticios.


Sin embargo esto no aclara del todo a la pregunta que nos hacemos en esta entrada de donde esta nuestros lúganos. Por suerte hoy en día tenemos una herramienta muy útil para intentar responder diferentes cuestiones relacionados con la fauna, como son las plataformas de ciencia ciudadana, las cuales demuestran una y otra vez su gran utilidad. 

En lo referente a las aves la más utilizada probablemente es ebird. Es posible obtener mapas con el uso de esta plataforma con diversos objetivos, entre ellos por poner un caso las densidades y zonas de distribución de especies comunes.

Así, podemos extraer los mapas para la distribución del lúgano en los dos últimos periodos invernales de diciembre-febrero para el conjunto del continente europeo, como se aprecia a continuación. Se observa que en el invierno 17-18 la Península Ibérica presenta colores con un tono morado más intenso, lo que indica mayor presencia y densidad de la especie, mientras que en el invierno 18-19 estos tonos morados son más claros, lo que indica menor densidad.




Si bajamos al detalle, a la zona europea más a nuestro alrededor, obtenemos algún detalle más. Así, en el invierno anterior 17-18 la zona cantábrica aparece con los tonos morados más intensos que antes comentaba, mientras que en este último invierno aparecen más tenues. Por el contrario, en algunas zonas de Centroeuropa la presencia de lúgano parece haber aumentado bastante este invierno con respecto al anterior, lo cual se aprecia bastante bien en la zona que he rodeado con un círculo.



Se sabe por los estudios de anillamiento que los lúganos de origen finlandés pueden seguir estas dos rutas en sus desplazamientos tras la época de cría. Incluso es muy posible que las mismas aves sigan diferentes rutas en inviernos sucesivos, condicionadas por los factores alimenticios que antes comentaba. Esto puede responder en parte a la pregunta que formulaba al principio de la entrada, ¿Dónde están los lúganos?

Para saber más:

Eriksson, K. 1970. The autumn migration and wintering ecology of the Siskin Carduelis spinus. Ornis Fennica 47: 52–68.

ASENSIO, B. 1985. Migración e invernada en España de los lúganos (Carduelis spinus ) de origen Europeo. Ardeola 32: 179-186