La nueva generación de gaviotas patiamarillas Larus michahellis ya se deja ver por la costa asturiana, como por ejemplo este ejemplar que localicé esta semana en la ensenada de Llodero.
Una vez que se han independizado, estos jóvenes tienen que aprender a buscarse la vida. Aunque las gaviotas son aves oportunistas y con muchos recursos. Por ejemplo este ejemplar rondaba una jibia que había encontrado orillada en la ensenada, de la que se disponía a dar buena cuenta.
En los últimos años buena parte de los juveniles de la gaviota patiamarilla asturiana procede de las poblaciones establecidas en las ciudades y pueblos costeros. Así, durante la segunda quincena de julio he podido ver un buen número de pollos volanderos en los tejados de Avilés, en lo que parece haber sido un buen año de cría. Por contra, las colonias de los acantilados e islotes litorales parecen estar en declive.
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sábado, 27 de julio de 2019
miércoles, 29 de agosto de 2018
Gaviotas patiamarillas cantábricas
Una vez terminada la época de cría, nuestras gaviotas patiamarillas han comenzado a llevar lo que podemos denominar su "vida invernal". Esta existencia para las gaviotas consiste en buscarse el sustento diario y el alimento allí donde lo puedan encontrar, bien sea en los vertederos, en los parques urbanos, en los puertos buscando los descartes de los barcos pesqueros, etc. Al fin y al cabo son aves oportunistas que aprovechan un montón de recursos. Para descansar las gaviotas eligen zonas tranquilas de la costa: puertos, islas, playas...
La gaviota patiamarilla Larus michaellis presenta un área de reproducción centrado en torno al Mediterráneo y la Península Ibérica, aunque en los últimos años se está expandiendo a otras zonas de Europa. Dentro de este área se diferencian por lo general tres subespecies, siendo una de ellas la que podemos denominar "gaviota patiamarilla cantábrica" L. michaellis lusitanius, que iría desde el País Vasco francés hasta las costas de Portugal.
Nuestras gaviotas patiamarillas cantábricas no realizan verdaderas migraciones, aunque sí desplazamientos de corto alcance dentro de su área de distribución. De esta manera, cuando observamos un bando de estas gaviotas en la playa, puede que no todas las aves que vemos sean locales. Esto lo pude comprobar hace pocos días en la playa de Bañugues con el registro de dos ejemplares adultos anillados.
Una de ellas, la de anilla negra, sí es local, ya que fue anillada en Asturias, concretamente en la colonia de La Campa Torres en Gijón.
Pero la otra, la de anilla roja, procede las colonias de Guipuzcoa, no es raro detectar gaviotas de origen vasco en Asturias.
Estos desplazamientos locales son muy variables dependiendo de los individuos, los hay que a lo largo de su vida apenas se mueven unas decenas de km de su colonia, mientras que otros pueden desplazarse unos pocos cientos, aunque como ya digo no pueden ser consideradas migraciones.
Por cierto, en los últimos años se considera a esta gaviota como una plaga, en especial porque ha comenzado a anidar en las ciudades. Sin embargo ocurre al contrario, ya que ha disminuido sus efectivos en gran manera, en especial muchas colonias costeras. Por ejemplo, en Bizkaia, un estudio reciente ha registrado un descenso del 50% en apenas 6 años. Este declive se puede comprobar en Asturias también en invierno, donde nuestra gaviota es mucho menos frecuente que antes.
La gaviota patiamarilla Larus michaellis presenta un área de reproducción centrado en torno al Mediterráneo y la Península Ibérica, aunque en los últimos años se está expandiendo a otras zonas de Europa. Dentro de este área se diferencian por lo general tres subespecies, siendo una de ellas la que podemos denominar "gaviota patiamarilla cantábrica" L. michaellis lusitanius, que iría desde el País Vasco francés hasta las costas de Portugal.
Una de ellas, la de anilla negra, sí es local, ya que fue anillada en Asturias, concretamente en la colonia de La Campa Torres en Gijón.
Pero la otra, la de anilla roja, procede las colonias de Guipuzcoa, no es raro detectar gaviotas de origen vasco en Asturias.
Estos desplazamientos locales son muy variables dependiendo de los individuos, los hay que a lo largo de su vida apenas se mueven unas decenas de km de su colonia, mientras que otros pueden desplazarse unos pocos cientos, aunque como ya digo no pueden ser consideradas migraciones.
Por cierto, en los últimos años se considera a esta gaviota como una plaga, en especial porque ha comenzado a anidar en las ciudades. Sin embargo ocurre al contrario, ya que ha disminuido sus efectivos en gran manera, en especial muchas colonias costeras. Por ejemplo, en Bizkaia, un estudio reciente ha registrado un descenso del 50% en apenas 6 años. Este declive se puede comprobar en Asturias también en invierno, donde nuestra gaviota es mucho menos frecuente que antes.
domingo, 22 de julio de 2018
Gaviotas nuevas
Desde mediados de este mes de julio ya se pueden observar por la ensenada de Llodero los primeros jóvenes del año de gaviota patiamarilla Larus michaellis. Yo pude fotografiar dos de ellos el pasado día 17.
Es muy posible que buena parte de estos jóvenes que han empezado a aparecer en la ría provengan de las parejas que crían en Avilés, donde hay establecida una colonia en los tejados de la ciudad. La gaviota patiamarilla ha ido colonizando varias ciudades y pueblos de Asturias, empezando por Gijón, donde se ubica la mayor de nuestras colonias urbanas. La de Avilés probablemente es la segunda, rondando las 100 parejas. Es curioso que a la par que han ido creciendo estas poblaciones urbanas se han ido reduciendo las que se reproducen en los islotes costros.
Yo mismo he podido hacer un seguimiento de la reproducción de una de estas parejas, que cría cada año frente a mi casa. Tras unos días de parada nupcial la incubación aparentemente se inició el día 28 de abril.
El único pollo que tuvieron este año nación el día 02 de junio, tras un largo periodo de incubación de 35 días.
Este único pollo voló el día 16 de julio, último día que lo pude observar, 44 días después de nacer. Estas cifras se corresponden bastante bien con lo estudiado en colonias costeras. Esta es la última foto que pude obtener.
La misma pareja tuvo tres pollos el año anterior, pero ninguno de ellos salió adelante, ya que no pudieron superar una jornada de extremo calor que sucedió en junio de 2017.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Gaviotas y estrellas
Las estrellas de mar no tienen muchos depredadores, para eso están provistas de excelentes protecciones naturales (púas, exoesqueleto..). Pero sí hay algunos animales que se alimentan de ellas de vez en cuando, esquivando estas protecciones. Entre ellos se encuentran las gaviotas grandes.
No es muy frecuente observar una gaviota devorando una estrella de mar, ya que no debe ser una presa habitual. En mi caso es la segunda vez que lo observo, en ambos casos se trataba de una gaviota patiamarilla Larus michahellis adulta en el nuevo puerto de Luanco, y en los dos la presa era una Marthasteria glacialis.
El mecanismo que siguió la gaviota las dos veces que pude observarlo fue idéntico. En primer lugar, proceder a darle varias vueltas al equinodermo y golpearlo repetidamente hasta lograr romperle uno de los brazos, que será el primer plato del menú. Se ve que la estrella entera es un bocado demasiado grande.
Ya con sólo 4 brazos la gaviota repite la operación, ya más sencilla, hasta arrancar otro, que constituye el segundo plato.
Cuando a la estrella le quedan tres brazos la gaviota, no sin ciertas dificultades, procede a tragársela entera. Este es el último y más suculento plato del menú. Sin duda, después de esta notable comida, no necesitará volver a alimentarse en bastante tiempo.
Los equinodermos deben ser tan sólo una presa ocasional de estos grandes y poderosos láridos, accesibles sólo en las mareas más bajas. Me pregunto si son sólo unas pocas gaviotas las que habrán aprendido a aprovechar este recurso, si este curioso comportamiento que he descrito será fruto del aprendizaje y la joven gaviota de la foto de arriba habrá recibido su primera clase, ayer 13 de noviembre que fue el día en que tomé estas fotos.
No es muy frecuente observar una gaviota devorando una estrella de mar, ya que no debe ser una presa habitual. En mi caso es la segunda vez que lo observo, en ambos casos se trataba de una gaviota patiamarilla Larus michahellis adulta en el nuevo puerto de Luanco, y en los dos la presa era una Marthasteria glacialis.
El mecanismo que siguió la gaviota las dos veces que pude observarlo fue idéntico. En primer lugar, proceder a darle varias vueltas al equinodermo y golpearlo repetidamente hasta lograr romperle uno de los brazos, que será el primer plato del menú. Se ve que la estrella entera es un bocado demasiado grande.
Ya con sólo 4 brazos la gaviota repite la operación, ya más sencilla, hasta arrancar otro, que constituye el segundo plato.
Cuando a la estrella le quedan tres brazos la gaviota, no sin ciertas dificultades, procede a tragársela entera. Este es el último y más suculento plato del menú. Sin duda, después de esta notable comida, no necesitará volver a alimentarse en bastante tiempo.
Los equinodermos deben ser tan sólo una presa ocasional de estos grandes y poderosos láridos, accesibles sólo en las mareas más bajas. Me pregunto si son sólo unas pocas gaviotas las que habrán aprendido a aprovechar este recurso, si este curioso comportamiento que he descrito será fruto del aprendizaje y la joven gaviota de la foto de arriba habrá recibido su primera clase, ayer 13 de noviembre que fue el día en que tomé estas fotos.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Familias de charrancitos y gaviotas
Este mediodía tuve la suerte de poder localizar un pequeño grupo de tres charrancitos Sternula albifrons en la playa de la Ribera, en Luanco. Allí, volaban y sedimentaban en la arena ajenos al bullicio típico de una jornada tan veraniega. El grupito se componía de un ave adulta y dos jóvenes del año.
Aparentemente se trataba de un grupo familiar, es decir, dos pollos volanderos acompañados de uno de sus padres. Esto lo digo porque en un determinado momento pude ver como el adulto cebaba con un pequeño pescado a uno de los jóvenes. Esto no debe extrañar, los jóvenes de charrán como los de otras especies de aves marinas continúan ligados a sus progenitores en los momentos iniciales de su migración postnupcial.
Observamos de este modo la tremenda fuerza del instinto migratorio, ya que las aves inician esta migración cuando los jóvenes aún no pueden valerse del todo por sí mismos, aunque sí son capaces de volar. En un determinado momento los progenitores considerarán que ya ha llegado el momento de que sus polluelos sean totalmente independientes.
Digo que no debe extrañar porque en otras especies se repite el mismo esquema, aún cuando no venga acompañado de una migración. Por ejemplo, hoy también pude observar como dos jóvenes volanderos de gaviota patiamarilla, tal vez criados en Luanco, acosaron repetidamente a un adulto de la misma especie, seguramente uno de sus progenitores.
Durante un buen rato fueron detrás suyo, incitándole con glayidos continuos y pellizcando el punto rojo de su pico hasta hacerle regurgitar el contenido de su intestino, para alimentarse de él a continuación.
Las gaviotas adultas son capaces de reconocer a sus propios polluelos. Así, otro joven que pretendió acercarse a la escena para alimentarse de la papilla del adulto fue convenientemente expulsado por éste, seguramente no era de la familia.
Aparentemente se trataba de un grupo familiar, es decir, dos pollos volanderos acompañados de uno de sus padres. Esto lo digo porque en un determinado momento pude ver como el adulto cebaba con un pequeño pescado a uno de los jóvenes. Esto no debe extrañar, los jóvenes de charrán como los de otras especies de aves marinas continúan ligados a sus progenitores en los momentos iniciales de su migración postnupcial.
Observamos de este modo la tremenda fuerza del instinto migratorio, ya que las aves inician esta migración cuando los jóvenes aún no pueden valerse del todo por sí mismos, aunque sí son capaces de volar. En un determinado momento los progenitores considerarán que ya ha llegado el momento de que sus polluelos sean totalmente independientes.
Digo que no debe extrañar porque en otras especies se repite el mismo esquema, aún cuando no venga acompañado de una migración. Por ejemplo, hoy también pude observar como dos jóvenes volanderos de gaviota patiamarilla, tal vez criados en Luanco, acosaron repetidamente a un adulto de la misma especie, seguramente uno de sus progenitores.
Durante un buen rato fueron detrás suyo, incitándole con glayidos continuos y pellizcando el punto rojo de su pico hasta hacerle regurgitar el contenido de su intestino, para alimentarse de él a continuación.
Las gaviotas adultas son capaces de reconocer a sus propios polluelos. Así, otro joven que pretendió acercarse a la escena para alimentarse de la papilla del adulto fue convenientemente expulsado por éste, seguramente no era de la familia.
martes, 14 de julio de 2015
Primeros juveniles de patiamarilla
Cada año por el mes de julio se observan los primeros jóvenes volanderos de gaviota patiamarilla Larus michahellis por la costa. Yo detecté los de esta temporada a lo largo de la última semana, el viernes un pequeño grupo en la ensenada de Llodero y el sábado un ejemplar en los prados junto a la playa de Bañugues.
Estas fechas suponen un claro adelanto respecto al año pasado, que observé mi primer ejemplar el día 22. Me pregunto si se trata de gaviotas nacidas en las colonias cercanas, en especial las de las islas de la Erbosa o la Deva, o si ya son aves en dispersión desde el Mediterràneo, donde la reproducción de las patiamarillas se adelanta más o menos un mes con respecto a lo que ocurre aquí.
Estas fechas suponen un claro adelanto respecto al año pasado, que observé mi primer ejemplar el día 22. Me pregunto si se trata de gaviotas nacidas en las colonias cercanas, en especial las de las islas de la Erbosa o la Deva, o si ya son aves en dispersión desde el Mediterràneo, donde la reproducción de las patiamarillas se adelanta más o menos un mes con respecto a lo que ocurre aquí.
miércoles, 14 de enero de 2015
Comerse una estrella
Una estrella de mar, en concreto, no es tarea fácil. Pero pocas cosas son imposibles para una gaviota, no en vano son aves que han prosperado gracias a su versatilidad, adaptabilidad o como quiera llamarse su habilidad para adaptarse al medio. El domingo pasado tuve una ocasión de comprobarlo una vez más. En el nuevo puerto de Luanco avisté una gaviota patiamarilla Larus michahellis con algo grande y amarillo en el pico. En ese momento contemplé dos opciones, podía ser un trozo de bocadillo o una estrella de mar; afortunadamente se trataba de lo segundo, una estrella de la especie Marthasterias glacialis.
La estrategia que adoptó a continuación la gaviota fue arrancarle uno a uno los brazos a la estrella para irlos devorando. Aquí la tenemos tragándose el primero de ellos y emprendiéndola a continuación con los cuatro restantes.
Aquí tenemos una pequeña demostración.
Tras arrancarle el segundo apéndice a la estrella, y una vez que a esta le quedaban sólo tres, la gaviota realizó el primer intento de tragársela entera.
Basta observar el abultamiento en el pecho para comprender que semejante bocado fue demasiado para la gaviota, con lo cual optó por expulsarlo de nuevo. Tras dejar al equinodermo sólo con un par de brazos sí fue capaz de deglutirla.
Tras completar el desayuno, y para pasarlo un poco más fácilmente, que mejor que un trago de agua salada. Creo que con un menú semejante ya es suficiente para todo el día, aunque la verdad es que no le envidio para nada la digestión.
La estrategia que adoptó a continuación la gaviota fue arrancarle uno a uno los brazos a la estrella para irlos devorando. Aquí la tenemos tragándose el primero de ellos y emprendiéndola a continuación con los cuatro restantes.
Aquí tenemos una pequeña demostración.
Tras arrancarle el segundo apéndice a la estrella, y una vez que a esta le quedaban sólo tres, la gaviota realizó el primer intento de tragársela entera.
Basta observar el abultamiento en el pecho para comprender que semejante bocado fue demasiado para la gaviota, con lo cual optó por expulsarlo de nuevo. Tras dejar al equinodermo sólo con un par de brazos sí fue capaz de deglutirla.
Tras completar el desayuno, y para pasarlo un poco más fácilmente, que mejor que un trago de agua salada. Creo que con un menú semejante ya es suficiente para todo el día, aunque la verdad es que no le envidio para nada la digestión.
martes, 22 de julio de 2014
Nostalgia de la hierba
El sábado pasado localicé en la playa de Bañugues mi primer juvenil del año de gaviota patiamarilla Larus michahellis. Muy probablemente procede de las colonias del Cabo Peñas, las más cercanas a la playa.
Lo curioso del caso es que la joven gaviota apareció en el agua a unos metros de la orilla, a la que lentamente se acercó nadando.
Una vez que llegó a la orilla a paso lento y sin echar a volar en ningún momento cruzó el tramo de playa que la separaba de los prados.
Y una vez en los prados se pasó un buen rato paseando de un lugar a otro y comiendo, indiferente a la gente que por allí andaba. Me pregunto si sentiría nostalgia de los prados de la isla Erbosa o del Sabín que hasta ese día seguramente habían sido su pequeño hogar. Poco a poco deberá descubrir que su verdadero mundo está en la mar.
Lo curioso del caso es que la joven gaviota apareció en el agua a unos metros de la orilla, a la que lentamente se acercó nadando.
Una vez que llegó a la orilla a paso lento y sin echar a volar en ningún momento cruzó el tramo de playa que la separaba de los prados.
Y una vez en los prados se pasó un buen rato paseando de un lugar a otro y comiendo, indiferente a la gente que por allí andaba. Me pregunto si sentiría nostalgia de los prados de la isla Erbosa o del Sabín que hasta ese día seguramente habían sido su pequeño hogar. Poco a poco deberá descubrir que su verdadero mundo está en la mar.
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