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jueves, 19 de marzo de 2020

Unos se van, otros llegan

La etapa final del invierno constituye un tiempo de cambios en nuestra naturaleza. Estos cambios se aprecian bien en los parques urbanos, donde va produciéndose un pequeño relevo en las especies que podemos encontrar. Así, a primeros de marzo aún se observan los últimos pinzones comunes Fringilla coelebs invernantes, la mayor parte de ellos juveniles, alimentándose en los prados de los parques de Avilés.


Por estas fechas se pueden localizar también los primeros verdecillos Serinus serinus, que acaban de llegar para iniciar su temporada de cría. Los verdecillos están prácticamente ausentes de Asturias a partir de mediados del otoño, hasta que empiezan a retornar en el mes de febrero. De momento, ambas especies se alimentan en buena compañía, ya que no son competidores.





viernes, 22 de noviembre de 2019

Escribano lapón y otros de interés

En esta época el litoral asturiana es un hervidero de pájaros. Con los temporales del pasado octubre, y los últimos de noviembre, han arribado un gran número de aves, y probablemente hay más que en ningún otro momento del año. Una parte de ellos se quedarán a invernar los próximos meses. En Gozón existen diversos enclaves donde observarlos, en especial el Cabo Peñas, pero también otros como el Cabo Negro o la Península de Nieva, el lugar donde voy más a menudo.

Entre los abundantes paseriformes que se pueden ver algunos son de gran interés. Por ejemplo el escribano lapón Calcarius lapponicus, especie de llegada probablemente anual pero muy escasa, apenas un puñado de ejemplares. Ayer detecté un ejemplar en Nieva y hoy pude relocalizarlo y hacerle una fotografía entre la vegetación.


Otra especie interesante que nos visita en esta época es el escribano palustre Emberiza schoeniclus, de la que pequeños grupos invernan en barbechos y labrantíos donde encuentran buenas fuentes de alimentación. Son mayoría las hembras y juveniles pero también se registra algún macho adulto.


También destaca la presencia de algunos pinzones reales Fringilla montifringilla mezclados entre los numerosos bandos de pinzón vulgar que en esta época pueblan el litoral.


Y la última especie que destaco por hoy es el verdecillo Serinus serinus. Abundante en época de reproducción, en invierno es muy escaso y tan sólo queda algún que otro ejemplar mezclado con el resto de fringílidos, a veces incluso formando pequeños grupos.


lunes, 20 de febrero de 2017

El canciu'l verderín

El verderín ye uno de los páxaros que primero se fae notar. Entama a cantar sele nos días soleyeros del mes de avientu, malapenes al iniciu del iviernu. Pero non ye hasta el mes de febreru cuando lo fae  dafechu, con munches ganes y fuerza.

El verdecillo Serinus serinus es uno de los pájaros que antes se hace notar. Empieza a cantar suavemente en los días soleados del mes de dciembre, apenas al inicio del invierno. Pero no es hasta el mes de febrero cuando lo hace completamente, con muchas ganas y fuerza.


Dende mediaos de la seronda el verderín tórnase discretu, la mayoría marchen d'Asturies a invernar a otres zones más al sur, magar que algunos queden aquí, sobremanera na costa.

Desde mediados del otoño el verderín se vuelve discreto, la mayoría se van de Asturias a invernar a otras zonas más al sur, pese a que algunos quedan aquí, sobre todo en la costa.




Munchos de los que marcharon tan tornando agora. Los machos van ocupando los sos territorios de cría, nos que tienen posadorios abondo dende donde cancien bona parte del día. El so canciu non puede confundise con nengún otru.

Muchos de los que se fueron están volviendo ahora. Los machos van ocupando su territorios de cría, en los que tienen muchos posaderos desde donde cantan buena parte del día. Su canto no puede confundirse con ningún otro.



jueves, 12 de noviembre de 2015

Verdecillos y taxiados

Hace unos pocos días en la península de San Juan de Nieva pude observar un pequeño grupo de 3 verdecillos Serinus serinus. Este pequeño fringílido es relativamente común en época de cría pero en invernada es muy escaso; probablemente la mayor parte de la población nativa migra al sur y aquí se quedan sólo unos pocos, a los cuales se suman algunos ejemplares de las poblaciones europeas.


Cuando localicé estos verdecillos me encontraba realizando un transecto para contabilizar las poblaciones de aves de la zona. Estos transectos o taxiados son sin duda la mejor manera para estudiar estas comunidades y ver como evolucionan en el tiempo, bien sea a lo largo del año o también en periodos más largos. Gracias a ellos podemos cuantificar sus números e ir más alla de ver "algunos, pocos o muchos", y también comprobar si es cierto aquello que nos parece de que "cada año hay menos" o bien "es más abundante que años atrás"...


El método es sencillo. No tenemos más que seleccionar un itinerario por una zona que nos parezca bien, recorrerlo de forma periódica y apuntar todas las aves que vayamos viendo o escuchando a lo largo del mismo, teniendo cuidado de no duplicarlas. Al final, si dividimos el nº de aves entre la longitud en km del transecto obtendremos el llamado IKA o Indice Kilométrico de abundancia. Es este un indicador como se ve fácil de obtener y que además nos permite efectuar comparaciones entre zonas, lugares, épocas, etc. Nos permite un estudio sistemático y obtener un mejor resultado de nuestro esfuerzo.


La longitud de este transecto ha de ser lo suficientemente representativa. A mí me gustan los de 1 km porque es muy sencillo obtener el IKA, nos dará siempre un número entero fuera de las incómodas decimales. En zonas de campiña como son mayoría en Gozón es aconsejable que atraviesen biotopos variados: prados, matorral, barbechos, etc; de esta forma el número de especies aumenta y el censo se hace más variado y entretenido. Por supuesto el recorrido debe hacerse a paso de ornitólogo, despacio y deteniéndose de vez en cuando para mirar alrededor con calma. Un censo de 1 km debe llevarnos entre 45 min. y una hora. Es preferible realizarlo temprano de mañana, aunque en invierno este factor no es tan importante.


Al realizar el censo con esta parsimonia es fácil que veamos especies que normalmente no nos llaman la atención o más esquivas, lo cual es otra de sus ventajas.

Finalmente, y por poner un ejemplo, pondré los resultados que obtuve en el trayecto citado. En total 271 aves de 21 especies diferentes. Estoy seguro de que a muchos pueden sorprender tanto el número de aves como el total de especies.


Alondra (Alauda arvensis): 15
Bisbita pratense (Anthus pratensis): 79
Lavandera blanca (Motacilla alba): 8 (2 yarrellii)
Chochín (Troglodytes troglodytes): 2
Acentor común (Prunella modularis): 2
Petirrojo (Erithacus rubecula): 2
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros): 1
Tarabilla europea (Saxicola rubicola): 6
Mirlo común (Turdus merula): 6
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla): 2
Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala): 1
Curruca rabilarga (Sylvia undata): 1
Buitrón (Cisticola juncidis): 9
Mosquitero europeo (Phylloscopus collybita): 5
Urraca (Pica pica): 6
Corneja (Corvus corone): 1
Cuervo (Corvus corax):1
Pardillo común (Carduelis cannabina) 33
Jilguero (Carduelis carduelis): 83
Verderón (Carduelis chloris): 5

Verdecillo (Serinus serinus): 3

miércoles, 4 de junio de 2014

Cuando comienza junio

Cuando comienza junio, muchos de nuestras aves están ocupadas criando sus polluelos. En esta tarea las parejas suelen repartir sus esfuerzos, y así la hembra dedica más tiempo a su alimentación, mientras que el macho permanece alrededor del nido, controlando su pequeño territorio. Por eso cuando comienza junio es mucho más fácil detectar a los machos que a las hembras.

Esto ocurre, por ejemplo, con nuestra pequeña lavandera boyera,


o con el mirlo


también con el verderón


y el verdecillo.


Cuando comienza junio, algunos pajarillos han sacado adelante su primera generación. Por ejemplo, el carbonero común


en el que los pollos volanderos persiguen continuamente a los adultos con su reclamo continuo e insistente.


Lo mismo ocurre con los jilgueros, en los que podemos distinguir los polluelos recientes por la ausencia de rojo en la cabeza.


Cuando comienza junio, los pollos de tarabilla europea ya llevan varios días fuera del nido, están crecidos y sus padres pronto pasarán de ellos para fundar una segunda familia.


Cuando comienza junio, los vencejos ya llevan más o menos un mes entre nosotros y llenan los aires con sus incesantes chillidos a la busca de insectos.


Por encima de ellos, las parejas de busardo ratonero ciclean por encima de su territorio, los pollos ya están crecidos y pronto abandonarán el nido.


En la ciudad, cuando comienza junio, la mamá de colirrojo tizón reclama continuamente cerca del agujero donde ha criado a sus pollos, invitándolos a enfrentar el mundo exterior.


En definitiva, cuando comienza junio estamos sumidos en plena etapa reproductiva y todo, absolutamente todo, gira en torno a este momento clave.

viernes, 25 de octubre de 2013

El canto otoñal del verdecillo

El verdecillo Serinus serinus ha vuelto a hacerse notar en nuestra campiña desde el mes de septiembre. Algunos de los que vemos por estas fechas son aves nativas de nuestro concejo y otras son migrantes otoñales. El verderín ya ha colonizado buena parte del continente europeo, sin embargo las islas británicas se le resisten.

Hace unos días observé unos pocos ejemplares en el pinar de Moniello, uno de ellos un macho que estaba lejos de presentar su mejor traje, éste lo reserva para el cortejo nupcial.


Como ocurre con otras paseriformes, y por eso digo que vuelve a hacerse notar, los machos de verderín han vuelto a cantar. Este canto de otoño recuerda al de primavera pero es diferente, por un lado mucho menos intenso, y por otro más breve, apenas un trino de unos cuantos segundos. Quizá lo emiten para marcar su territorio otoñal. Esto mismo lo hacen otros pajarillos como el colirrojo tizón o el petirrojo.


Mientras dure el tiempo estable los verdecillos seguirán cantando, pero con la llegada del frío hacia el mes de noviembre probablemente enmudecerán de nuevo. Sin embargo, este pajarín es uno de los que primero canta con el nuevo año, algunos ya a mediados de enero.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Verdecillos jóvenes

Los verdecillos Serinus serinus, al igual que otros fringílidos, campean por la campiña de Gozón en pequeños grupos tras la época de cría, aunque en su caso son más reducidos que los de sus parientes como los pardillos o sobre todo los jilgueros, cuyos bandos pueden rondar el centenar de ejemplares. Los juveniles de verderín se distinguen en estas fechas por sus partes inferiores, muy blanquitas, ya que apenas se aprecia el franjeado típico de los adultos.


Un sonido que marca el paso de estos grupos es el reclamo continuo de los juveniles, que no cesan de pedir comida a las aves adultas, como es el caso de estos pequeñajos que localicé en un pequeño bosque de ribera por la zona de Iboya.


Estos grupos de verdecillo se pasarán una parte del otoño entre nosotros, y luego la mayoría se irán a invernar a zonas del sur de la Península Ibérica o del Norte de África. Son muy pocos los que pasarán el invierno aquí.



viernes, 26 de abril de 2013

Los verdecillos inician su cría

Es una época de intenso ajetreo para muchas de nuestras aves, que están inmersas en plena época de cría, y el precioso verdecillo Serinus serinus no es una excepción. El verderín, que decimos en Asturias, es el más pequeño de nuestros fringílidos, y como la mayor parte de los representantes de esta familia presenta un notable dimorfismo sexual, siendo el macho mucho más llamativo que la hembra. El plumaje de este aparece en época nupcial intensamente teñido de un tono verde amarillento.











Mientras la hembra es mucho más apagada y discreta.















Otro rasgo muy típico del verdecillo es la notable longitud de sus alas en relación a su tamaño, por eso al volar parece en ocasiones un murciélago; este macho, al caminar, parece que las lleve arrastrando.


El comportamiento del verderín guarda similitudes con el del otros fringílidos. Por ejemplo, a semejanza del verderón, anida en pequeñas colonias de unas pocas parejas. Para anidar suelen elegir zonas con mayor densidad de arbolado y árboles más altos que su pariente. Por ejemplo, esta pareja que llevo controlando hace unos días ha elegido un ciprés muy denso de ramaje para hacer el nido.


Y he apreciado que al igual que otro pariente suyo, el jilguero, los verdecillos se mueven en pareja a la hora de confeccionar el nido. Pero es la hembra la que suele recoger el material para hacerlo a su gusto. El otro día comprobé como recolectaba en una fachada, como se ve en este vídeo.


Cuando se alejó en dirección al nido me acerqué hasta allí intrigado para comprobar lo que podía ser, y esto es lo que me encontré: la verderina había estado arrancando una vieja tela de araña con algunas plumas adheridas, seguramente la sustancia pegajosa le sirve para afianzar la estructura del nido.


El macho acompaña siempre a la hembra, pero se suele mantener aparte y expectante. Su verdadera labor se inicia al llegar al emplazamiento del nido, como en otras especies de paseriformes, el verderín se pone a cantar de vez en cuando en un posadero en las inmediaciones del nido.


El canto del verderín es otra de las características de la especie, y resulta inconfundible, un gorjeo estridente y muy rápido compuesto por varias estrofas, que emite tanto posado como en vuelo. Además, mientras se mueve de un lado a otro está reclamando casi de continuo. Eso sí, cuando la hembra se va a seguir recogiendo material, él también.


El verdecillo no es escaso en Gozón, y se reproduce por todo el concejo, siempre en la proximidad de zonas arboladas. En invierno se vuelve mucho más raro, ya que la inmensa mayoría se desplazan a otras zonas, seguramente al sur de la Cordillera. Este invierno por ejemplo no detecté ninguno hasta finales del mes de febrero, cuando empezó su retorno.