jueves, 19 de julio de 2018

Jóvenes somormujos

En los últimos años suelo registrar de forma recurrente, aunque muy escasa, la reproducción del somormujo lavanco Podiceps cristatus en el embalse de La Granda, uno de los escasos lugares de cría de la especie en Asturias. Los jóvenes se suelen detectar un poco tarde, en el mes de julio, y este año he vuelto a detectarlos, en concreto un par de polluelos pertenecientes a dos parejas diferentes, ambos acompañados de sus padres. 


Fue en el embalse de la Granda donde primero se constató la reproducción de este sormormujo en Asturias, al comenzar el siglo XXI, llegando en pocos años a alcanzar una estimable cifra cercana a las 30 parejas. Sin embargo en las últimas temporadas la población se ha reducido enormemente, debido a las múltiples molestias que afectan a las aves acuáticas en este pantano. Sin embargo no cejan en el empeño año tras año por sacar alguna cría.



El somormujo lavanco presenta una amplia distribución por Europa, donde es un ave frecuente y numerosa, ya que no es tan exigente como otras especies de su familia que requieren de una vegetación abundante en los humedales donde crían. Las poblaciones del suroeste de Europa son sedentarias, y se ven aumentadas en invierno por los contingentes que llegan del norte y este, donde se comporta como migradora. Asturias representa un territorio bastante marginal para ella, tanto en la invernada como en la cría.


sábado, 14 de julio de 2018

Abejero, la rapaz discreta

De todas las rapaces que se reproducen en Asturias, una de las más discretas es el abejero europeo Pernis apivorus. Prácticamente todos los años alguna pareja se reproduce en el concejo de Gozón, por lo general entre 1 y 5. Esta semana pude observar dos aves sobrevolando el entorno de Maqua, una de ellas un macho, con la línea terminal de la cola y de las alas muy gruesa y definida, un ejemplar de coloración normal muy similar a un busardo ratonero, aunque con la silueta típica de abejero.


El segundo ejemplar, mucho más claro, podría tratarse de un juvenil o de una hembra.


Hay varias razones que explican que el abejero sea una rapaz tan discreta y pase tan desapercibida. Por ejemplo, su aspecto, que como se aprecia es similar al del busardo ratonero, del que se diferencia en vuelo por sutiles detalles. Además, es bastante silencioso por lo general, y presenta unos hábitos alimenticios muy particulares, ya que se nutre de insectos, en especial avispas y abejas sociales a las que captura en sus nidos, tanto larvas como adultos.


Además, el abejero pasa muy poco tiempo entre nosotros, suele llegar en mayo y permanece el tiempo justo para la cría, marchando ya en agosto. Es una rapaz estival cuyos cuarteles de invierno se encuentran en todo el África subsahariana. En la Península Ibérica se reproduce sólo en el norte, en Asturias entre 100 y 200 parejas según el Atlas de Nidificantes de la COA:


domingo, 8 de julio de 2018

Trithemis annulata, especie nueva para Asturias.

Esta mañana del 08/07/2018 me encontraba prospectando odonatos, aprovechando la soleada jornada, en uno de mis lugares habituales, el pantano de La Granda en Gozón. Tras un momento de espera en uno de los sitios claves del embalse se posó a escasa distancia de mí un ejemplar de anisóptero (las verdaderas libélulas). Tras fotografiarlo bien, y ya alertado por su dorso de color violáceo, tras una corta búsqueda no me cabían dudas, se trataba de un macho de Trithemis annulata.


Trithemis annulata (Palisot de Beauvois, 1807) es una libélula muy abundante en África, que a finales del siglo XX inició una expansión por el mediterráneo europeo, que incluyó la Península Ibérica, con las primeras referencias en los años 70.


Esta expansión es similar a la de otras especies de origen africano registradas en el mismo periodo de tiempo (no entraremos en sus posibles causas). En la Península Ibérica, aunque se había limitado en principio a la mitad sur y zona mediterránea, a partir de principios del siglo XXI ha comenzado a colonizar nuevas zonas, como por ejemplo Galicia o Navarra. Esta de hoy es la primera referencia de la especie en Asturias, con lo cual esta especie pasa a engrosar el listado de odonatos asturianos.


Hace unos pocos años que vengo siguiendo la odonatofauna astur, en especial la de la zona central. Secretamente, uno de los mayores objetivos que uno se propone es el descubrimiento de alguna especie nueva para su zona, algo que hoy se ha cumplido.

viernes, 6 de julio de 2018

Tiempo de jóvenes

A medida que va transcurriendo el mes de julio cada vez se pueden ver más aves juveniles, es la culminación de la temporada de cría que comenzó allá por la primavera. Poco a poco salen las nuevas generaciones que aseguran la pervivencia de la especie. Lo podemos ver en todas partes, por ejemplo en los parques y jardines, donde ya vuelan las crías de la urraca Pica pica, que se pueden reconocer por las marcas en la cara que los adultos no tienen.


También por los parques y jardines se ven muchos juveniles de mirlo común Turdus merula, aunque estos ya llevan bastantes días más en libertad, de hecho muchos ya han comenzado a mudar. Sus padres ya han iniciado una segunda cría.


Por su parte, en la campiña ya están culminando la temporada reproductora las aves estivales, que llegaron para criar procedentes de África. Un ejemplo es la lavandera boyera Motacilla flava, de la cual pude localizar el primer pollo volandero ayer en la zona de Nieva. Pasarán aquí una temporada antes de retornar a sus cuarteles de invierno.



martes, 3 de julio de 2018

La mariposa más familiar

En Gozón vuelan varias especies de mariposas, unas más llamativas y otras menos. Pero quizá la que nos sea más familiar es la discreta mariposa de los muros Pararge aegeria, porque se trata de una especie muy ligada al hombre, viviendo en parques, jardines, setos, etc. En muchos de estos lugares de hecho es la única mariposa que se ve.


La mariposa de los muros gusta de lugares más umbríos que el resto, y es especialmente frecuente en los bosques de ribera, de hecho yo creo que éste es su hábitat originario. Hace unos días en un recorrido de unos 800 m por una aliseda de Gozón pude contar hasta 31 ejemplares.


Otra característica que hace muy visible a esta especie es que los machos son muy territoriales y no suele alejarse mucho de sus pequeños dominios, donde se posa con asiduidad.


La mariposa de los muros vuela en todas las estaciones, y sólo desaparece en los inviernos más fríos, aunque probablemente es en estos días de inicios de verano cuando es más frecuente. Presenta generaciones continuas, quizá 3-4 a lo largo de todo el año.


sábado, 30 de junio de 2018

Nuevas golondrinas

Las nuevas golondrinas Hirundo rustica nacidas este año ya han salido al exterior y comparten posadero junto con sus progenitores. De ellos van aprendiendo las técnicas de vuelo y de alimentación.


Cuando están posadas resultan visibles las diferencias morfológicas entre los jóvenes y los adultos, que son son tan evidentes en vuelo. Así, se ve que los jóvenes tienen la cara anaranjada y no rojo oscuro, tienen total ausencia de rectrices, su pecho es de un blanco sucio y el collar oscuro no está todavía bien definido.



Muchas golondrinas adultas ya están iniciando su segunda cría, sin embargo como el resto de los hirundínidos soportan bien la presencia de los pollos de la primera nidada en las proximidades. Las golondrinas son aves muy gregarias y poco a poco irán formando grupos cada vez mayores, especialmente a partir de finales del mes de julio, para prepararse de cara a la migración postnupcial, de retorno a las zonas de invernada africanas.


Se trata de aves treméndamente filopátricas, esto quiere decir que, si retornan el próximo año, los adultos volverán con mucha probabilidad a criar al mismo nido. De ese modo, los juveniles del año que consigan sobrevivir (muy pocos) deberán buscarse un nuevo emplazamiento, aunque sea en la misma zona donde nacieron.

domingo, 24 de junio de 2018

Mariposas nuevas y viejas

En algunas especies de mariposas se pueden ver coexistiendo ejemplares correspondientes a diferentes generaciones. Una de ellas es la bonita pavo real Inachis io, que es una más de nuestras mariposas ligadas a la ortiga como planta nutricia. Estos días de junio se pueden observar individuos coloridos y brillantes, que son de la primera generación anual, las cuales acaban de emerger como imagos. Hoy pude observar las primeras en el concejo de Gozón, con algo de retraso respecto a otras temporadas, cuando ya se detectan a finales de mayo.


Hace pocos días registré un ejemplar de la generación anterior, ya viejo y decolorido, el contraste entre ambos es más que evidente.


Estas mariposas que emergen ahora se volverán a reproducir durante el verano, produciendo una segunda generación que emergerá en otoño, durante el mes de octubre, y será la que pase el invierno en estado adulto. La pavo real se comporta por tanto en nuestras latitudes como una mariposa bivoltina.


jueves, 21 de junio de 2018

El inicio del paso postnupcial

La naturaleza lleva su propio ritmo, ajeno por completo al de los seres humanos. Por eso nos cuesta identificar a veces la evolución de los acontecimientos que suceden en ella. Hace pocos días, algunas aves estaban aún viajando con destino a sus territorios de cría, en plena migración "prenupcial", y ya se pueden ver por estas fechas las primeras aves de retorno a sus zonas de invernada, es decir, la "migración postnupcial". Ayer día 20 de junio lo pude comprobar en la ensenada de Llodero.


El ejemplo más claro de ello es el de la gaviota reidora Chroicocephalus ridibundus. Ya desde finales de mayo se dejaba ver por la ensenada algún ejemplar aislado, normalmente inmaduro, pero ayer ya ocupaba el lugar un buen grupo de aves con varios adultos aún en plumaje nupcial.


Pero el hecho definitivo para constatar que ya es un grupo en migración postnupcial es la aparición de aves juveniles nacidas este año. Junto a ellas, la observación de ejemplares adultos de gaviota cabecinegra hace confirmar esta idea.


¿De dónde vienen estas gaviotas? El registro de un ave anillada, con código AK54, nos puede dar una idea. Esta gaviota se anilló en 2017 en la colonia belga de Loupoigne, siendo observada el año pasado en varias localidades francesas. Parecen proceder por tanto, como es lógico, de las colonias más cercanas del oeste de Europa, teniendo en cuenta que pueden llegar aquí en apenas uno o dos días de vuelo.


Además de las gaviotas, otras especies de acuáticas parecen estar ya en este viaje de retorno, tal es el caso de alguna garza real Ardea cinerea adulta, o de su pariente la blanca garceta Egretta garzetta, que ya se dejan ver por la zona.


Mas enigmático para mí es el caso de los grupos de limícolas que por estas fechas se están viendo ya por la ensenada, en especial de chorlitejo grande y correlimos común. Estas son fechas muy tempranas para la migración postnupcial de estas especies, en comparación con otros años. Es posible que se trate de reproductores fracasados, o de aves a las que no ha dado tiempo a llegar a las zonas de cría, tras esta primavera tan complicada que hemos tenido. O, simplemente, migrantes muy adelantados por cualquier otra circunstancia. La naturaleza a veces es imprevisible.


lunes, 18 de junio de 2018

Insectos migradores

No es un hecho muy conocido que, además de las aves, hay otros animales migradores en nuestras latitudes, fundamentalmente insectos. Las migraciones de insectos presentan similitudes con las de las aves, pero también sensibles diferencias.

Las rasas costeras constituyen un buen lugar para la detección de insectos migradores. El pasado sábado 16 de junio por ejemplo me encontré con varios ejemplares de la polilla esfinge colibrí Macroglossum stellatarum en el brezal de Cabo Peñas.


Los ejemplares que localicé presentaban una actitud claramente migratoria, ya que se encontraban básicamente reposando y no alimentándose, y además en un entorno que no presentaba flores adecuadas para su alimentación, que suelen ser flores grandes y de corola larga.


La esfinge colibrí sólo se observa en el norte de Europa y en buena parte de Inglaterra (en azul) unos pocos meses al año, de julio a septiembre, debido a la llegada de estos ejemplares migrantes y su posterior reproducción. En el sur de Europa se observa todo el año (en verde).


Aquí tenemos la principal similitud de las migraciones de insectos con las de las aves: transcurren en primavera y verano en sentido sur-norte para reproducirse, y en otoño en sentido opuesto para invernar. La diferencia fundamental estriba en que en los insectos estas migraciones implican a varias generaciones sucesivas. Un ejemplo muy claro es la mariposa cardera Vanessa cardui.


Ya he comentado varias veces las peculiaridades de la asombrosa migración de esta mariposa, que en invierno llega hasta el Sahel africano, y en verano rozar latitudes árticas, con una longitud de 12.000 km entre ida y vuelta. En Asturias aparecen en primavera, este año se hizo un poco más de rogar, y la primera no la localicé hasta mediados de mayo, viéndose desde entonces varios ejemplares sobre todo en el Cabo Peñas.


No son sólo las polillas o mariposas los insectos que migran. A principios de este mes de junio pude registrar también en Cabo Peñas una gran caída de miles de moscas del sírfido Epysirphus balteatus, sobre la que ya comenté y que estoy seguro que eran migrantes.


sábado, 16 de junio de 2018

Algunas veraneantes

La temporada de migración prenupcial se termina para las especies más tardías a primeros del mes de junio. Sin embargo, a lo largo de este mes se pueden ver ejemplares de algunas especies, por lo general acuáticas, que deberían estar en su zona de cría. Se trata de aves por lo general inmaduras y que podemos denominar "veraneantes", ya que el término "estivales" se aplica más bien a las especies que vienen aquí a reproducirse. Esta temporada he podido localizar algunas en la ensenada de Llodero, como por ejemplo esta espátula Platalea leucorodia que permaneció varios días.


También permanece algún zarapito trinador Numenius phaeopus, de los muchos que se observaron durante la migración prenupcial de abril y mayo.


Entre las gaviotas no es extraño observar veraneantes, como por ejemplo esta gaviota cabecinegra de primer verano.


Más extraño es el caso de este par de gaviones Larus marinus que llevan varios días por la ensenada, ya que se trata de aves adultas. Es posible que se trate de una pareja que haya fracasado en la cría y se haya visto desplazada desde alguna colonia cercana (las más próximas están en el oeste de Francia), o de una pareja local que en ocasiones intenta la cría en el Cabo Peñas.


También puede ser diferente el caso de un pequeño grupo de correlimos común y chorlitejo grande que se encontraba en la ensenada el día 15 de junio. Algunas de las aves presentaban plumaje nupcial desarrollado, por lo que podría tratarse de aves aún en migración prenupcial en fecha tan tardía.



lunes, 11 de junio de 2018

Una lechuza peculiar

Un par de lechuzas campestres (o si se prefiere búhos campestres que se llaman ahora) Asio flammeus se han establecido esta primavera en el entorno del Cabo Peñas. Este es un hecho bastante llamativo, ya que no se tenía constancia de una circunstancia similar anteriormente. Tras varios intentos por localizarlas, por fin este fin de semana pasado pude hacerlo con éxito.


Esta especie resulta ser bastante peculiar entre las de su familia. En primer lugar, por sus hábitos, ya que es una lechuza de actividad diurna, o como mucho crepuscular. También por su distribución, bastante cosmopolita, ya que habita en buena parte del hemisferio norte circumpolar, aunque también se encuentran poblaciones en Sudamérica o lugares tan alejados como las islas Hawai, Malvinas o las Galápagos.


En Europa una parte de sus poblaciones son sedentarias y otras migradoras. Estas últimas, sobre todo las rusas o escandinavas, se dirigen hacia el sur en invierno, y buena parte de ellas alcanzan la Península Ibérica para pasar el invierno.


Aunque no viene reflejado en el mapa anterior, en Iberia, además de albergar un contingente importante en época invernal, existe una modesta población reproductora, en especial en la Meseta Norte, que fluctúa cada año. El número de parejas depende en buena parte de los ciclos de topillos en los campos, ya que esta es su principal presa, aunque se trata de una rapaz con una dieta bastante variada.


En Asturias se trata de una especie que se ve sobre todo en migración otoñal, aunque algunos ejemplares pueden pasar el invierno en la rasa costera. Todos los ornitólogos contemplamos con expectación a esta pareja establecida en Peñas, ya que podría tratarse del primer caso de cría constatado en nuestro territorio. Sin embargo, de momento no presentan un comportamiento reproductor aparente, limitándose a cazar por los prados y cultivos de la zona. Quizás se trate tan sólo de aves huidas de otras zonas por la escasez de presas. Lo veremos pronto.


miércoles, 6 de junio de 2018

Miles de moscas

El sábado pasado, entre la niebla y la humedad, miles de moscas del sírfido Episyrphus balteatus pululaban sobre el brezal del Cabo Peñas, en una explosión de vida como yo nunca había visto hasta ahora. Este sírfido, uno de los más abundantes e inconfundibles de todas las especies asturianas, es a mi parecer una de las piedras angulares de nuestro entramado biológico.



Primero, precisamente por su abundancia, tanto en estado larvario como adulto son el alimento de muchas otras especies de vertebrados e invertebrados cazadores, en especial en esta época las aves paseriformes que están alimentando a sus polluelos.


Segundo, las larvas de este sírfido tienen especial apetencia por los áfidos, y como tal constituyen un importante elemento de control biológico de las plagas de áfidos que afectan a muchos cultivos.



Tercero, esta es una especie de sírfido que puede polinizar prácticamente cualquier tipo de flor, mientras que muchos otros polinizadores parecen estar más especializados. De hecho como se puede comprobar en las fotos que voy colocando en la entrada, el sábado pasado lo pude ver sobre prácticamente todas las flores del brezal.


Y cuarto, se trata de un  sírfido que permanece activo prácticamente todo el año, incluido el invierno, aunque tenga sus picos de mayor y menor abundancia; y también puede estar activo a temperaturas relativamente bajas y con bastante humedad, a diferencia de otros muchos que requieren de sol y temperaturas más elevadas.



Por todas estas razones que he enumerado considero a esta especie como uno de los elementos clave de nuestra diversidad biológica. Cualquier factor que alterase sus poblaciones, como las de otras especies de invertebrados, tendría serias repercusiones y desequilibrios en el resto, es bueno recordarlo.