viernes, 9 de septiembre de 2016

Una mañana con los zarapitines

Tres correlimos zarapitines jóvenes Calidris ferruginea están reposando y alimentándose en la playa de Bañugues. Los pude observar tanto en la mañana de ayer, en la que estuve un buen rato observándolos y sacándoles fotografías, como hoy. Estas estancias prolongadas son normales en migración postnupcial, en la cual las aves jóvenes suelen permanecer varias jornadas sedimentados en un mismo emplazamiento si nada los perturba.


Los correlimos zarapitines son especialmente elegantes, esbeltos y muy bonitos, con patas largas y picos también largos y notablemente curvados, lo cual explica su nombre ya que recuerdan a los de los zarapitos. Son siempre muy llamativos.


Los zarapitines se reproducen en la parte más oriental de Siberia. Las aves que invernan en África siguen tres rutas migratorias: a través del oeste de Europa (que son los que vemos aquí), a través del Mar Negro, entrando en  África por Túnez, o bien bordeando el Mar Caspio y bajando por el Rift Valley. En primavera las aves que siguen la primera vía son muy pocas.


Los zarapitines que vemos en el otoño varían mucho de unos años a otros, y eso tiene que ver con su éxito reproductor. Parece ser que este factor se relaciona con los ciclos que sufren los lemmings, unos pequeños roedores siberianos: los años malos de éstos hacen que los predadores de la tundra busquen otras presas, y por ello la tasa de supervivencia de los zarapitines es menor.


La forma de alimentarse de los zarapitines es aprovechando su largo y curvado pico, con el cual excavan fuertemente en el sustrato en busca de invertebrados, como puede apreciarse en este vídeo.


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