viernes, 9 de noviembre de 2012

Anillando escribanos palustres con el grupo Torquilla

El pasado domingo me acerqué hasta Soto del Barco, para compartir la jornada de anillamiento que el grupo Torquilla tenía previsto realizar en la ribera del río Nalón. El grupo lleva realizando desde hace varios años un estudio de la población invernante de escribano palustre Emberiza schoeniclus que ocupa la zona entre los meses de octubre y marzo. En ella se dan las condiciones que necesita este paseriforme para subsistir: un área de alimentación que ocupa durante el día (fundamentalmente los campos de maíz que guardan bastante alimento después de cosechados) y un área de vegetación densa (carrizos o cañaverales) que ocupan como dormidero durante la noche. Ambas formas de vegetación deben darse necesariamente, y lo más cercanas entre sí que sea posible, si alguna de ellas falla es más que probable que el escribano no esté presente.


El escribano palustre es una de las aves con una taxonomía más problemática y enrevesada, sobre todo desde que allá por 1930, un alemán de apellido Steinbacher definió nada menos que 22 subespecies a lo largo de su zona de distribución (aquí tenéis un enlace al artículo original). Este área de distribución es muy grande, ocupando una gran parte del continente euroasiático ( ver mapa UICN) y por eso la especie en su conjunto presenta una catalogación de Poco Amenazada. Sin embargo, las poblaciones ibéricas se encuentran en el límite de esta amplia zona, y vienen sufriendo desde hace años una fuerte regresión en sus efectivos. Un estudio monográfico realizado por la SEO reveló la existencia de entre 300-400 parejas nada más en España.


En teoría, las poblaciones que se reproducen en la Península Ibérica se corresponden con dos subespecies: la ibero-oriental o subs. witherby, que ocupa ambientes mediterráneos, y la ibero-occidental, o subs. lusitanica, que se encontraría en zonas eurosiberianas. Ambas serían prácticamente endémicas y sedentarias, sin realizar desplazamientos.

En invierno recibiríamos un contingente importante de aves de la subs. schoeniclus, que es la que ocupa gran parte de Europa y es migradora. En teoría, estas subespecies se diferencian por criterios morfológicos: tamaño y forma del pico, color del plumaje, etc. El problema reside en que alguna de las aves anilladas por Torquilla, procedentes de Europa, se asemejan muy mucho al morfotipo de nuestra subespecie, como esta hembra que me indica Vicente de las anilladas el otro día.


Este es uno de los aspectos que está analizando Torquilla en este trabajo, además de otros, como por ejemplo conocer el tamaño de la comunidad invernante de escribanos palustres, de donde proceden, la composición por edades y sexos, la fidelidad a la zona y un largo etcétera. De momento ya hay recuperaciones de aves anilladas en buena parte de la fachada oeste europea, desde Noruega a Francia, como se puede ver en el mapa que he bajado de la página web de Torquilla que recomiendo consultar.


En cuanto a la fidelidad a la zona se está viendo que es alta, ya que las mismas aves se recuperan varios inviernos. Por ejemplo el otro día recuperamos uno anillado en 2008, una buena marca. Y en cuanto a sexos y edades, parece ser que dominan las hembras jóvenes, aunque este aspecto necesita una buena serie de datos para poder confirmarse.


En fin, voy terminando, comentando la situación de la especie en Asturias y Gozón. En Asturias el escribano palustre parece ser que nidificó hasta fechas muy recientes, desapareciendo de las zonas de cría de manera progresiva. Las últimas parejas se localizaron en la ría del Nalón a finales del s.XX y principios del XXI, pero en el censo nacional que comentaba de 2005 ya no aparece ninguna. Por tanto, ahora es únicamente un ave invernante.

Y en Gozón, donde podemos encontrar escribanos palustres. Pues principalmente donde coinciden las dos condiciones que comentaba antes: áreas de alimentación, sobre todo maizales, y áreas de dormidero. Así, aunque muy escasos y no todos los años, puede haber escribanos palustres en el carrizal de Verdicio, en el embalse de la Granda, la charca de Condres y otras áreas donde pueda existir vegetación palustre.


Desde aquí no me queda más que agradecer a Manuel, Paloma y Vicente del grupo Torquilla la jornada tan agradable de la que disfruté junto con Fran Baena, además de felicitarles por el excelente trabajo que están realizando y animarles a que sigan por la misma línea.

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