lunes, 28 de marzo de 2016

Los estragos del invierno

De entre las pocas mariposas que sobreviven al invierno en Gozón en estado adulto dos pertenecen al grupo de los ninfálidos. Se pueden ver volando en los días más soleados, pero no es hasta finales de febrero o primeros de marzo cuando despiertan definitivamente de su letargo. Este mes de marzo por ejemplo he podido ver unos pocos.

La dureza del clima invernal, con frío, viento y lluvia, hace mella en el pequeño cuerpo de estos bonitos insectos, en los que se hacen visibles las señales de la estación. Por ejemplo en este pavo real Inachis io, además de estar ya bastante descolorido, le falta un trozo de ala donde debería estar uno de los ocelos.


No mucho mejor se encontraba esta vanesa Vanessa atalanta, también descolorida y pequeñas zonas rotas repartidas en sus alas.


En la naturaleza no hay nada que ocurra por una razón determinada. ¿Por qué se han adaptado estas dos especies a pasar el invierno en estado adulto? Se sabe al menos en el pavo real que las hembras son sexualmente activas durante un corto periodo de tiempo después de la hibernación, plazo en el cual los machos deben aparearse con ellas. En la vanesa debe ocurrir algo similar.


Tras los apareamientos se producen las puestas; ambas especies tienen como planta nutricia la ortiga, de la cual se alimentan sus larvas durante los meses de abril y mayo, en plena primavera. Es en esta época cuando las ortigas tienen un desarrollo más activo, ofreciendo un mejor recurso alimenticio a las orugas, y es por esta razón por la que pueden ambas mariposas haber desarrollado este comportamiento.

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