lunes, 8 de agosto de 2016

Preparándose para la marcha

Aún quedan algunas parejas tardías de hirundínidos sacando adelante a su última pollada del año, que puede ser la primera o segunda según los casos. Pero la mayoría de nuestros aviones y golondrinas finaliza la reproducción a lo largo del mes de julio, y a partir de ese momento se van concentrando en zonas favorables donde se van preparando para volver a África, a excepción del avión roquero que es la única especie sedentaria.


En estas áreas de concentración las aves juveniles van aprendiendo de los adultos técnicas de vuelo y de alimentación que les van a ser muy útiles en su viaje de regreso, en especial en la difícil travesía del desierto del Sahara. Para conseguirlo tienen que adquirir destreza en el vuelo, además de resistencia, cualidades que aún no poseen del todo y por eso se les ve posados con más frecuencia y durante más tiempo que los adultos.


En Gozón una de estas zonas de concentración que tengo controladas se sitúa sobre unos extensos prados ganaderos en el pueblo de Bocines. Se presentan aquí cualidades muy favorables para las aves: una extensa zona abierta donde pueden practicar el vuelo de forma permanente, y con abundancia de insectos para alimentarse y de cables de teléfono para reposar. No es extraño por lo tanto que los juveniles de avión común y de golondrina común coexistan pacíficamente en busca de un interés común, aprender para sobrevivir.

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