miércoles, 20 de enero de 2021

Mitos, la vida en grupo

Un grupo de mitos Aegithalos caudatus compuesto por unos 10 ejemplares se mueve por la zona de Maqua, en Gozón. Es ahora en pleno invierno cuando son más fáciles de registrar, gracias a la caída de la hoja del arbolado caducifolio. Curiosamente, observo que están comiendo pequeños brotes y yemas; este pajarín es insectívoro, pero puede complementar su dieta con materia vegetal nutritiva.


Es el mito una especie que vive en grupos casi toda su vida, fuera de la época reproductora. Cuando esta termina, al final de la primavera o principios del verano, se organizan estos grupos, que están compuestos por miembros del mismo núcleo familiar, seguramente los progenitores, los jóvenes volanderos, y otros adultos que hayan ayudado en la cría. En otras entradas sobre la especie ya relato como se desarrolla la crianza de los pollos.

¿Cómo se sabe que estos grupos de mito son familiares? De varias maneras, por ejemplo un clásico estudio biométrico comprobó que la variabilidad en la longitud de las alas entre los mitos de un mismo grupo es muy pequeña, mucho menor que la que se registra teniendo en cuenta grupos diferentes. Este carácter es hereditario, lo que demuestra que los miembros de cada grupo son muy cercanos genéticamente.


Este hecho hace que el mito se comporte como un ave altamente social, y que prácticamente ha supeditado la supervivencia del individuo a la del núcleo familiar. Por ejemplo, en los desplazamientos erráticos en busca de comida tendrán más posibilidades de sobrevivir aquellos grupos cuya longitud del ala sea mayor, que podrán desplazarse a distancias más largas.


Estos bandos de mito comienzan a deshacerse antes de que finalice el invierno, porque la construcción de los nidos es muy laboriosa y lleva mucho tiempo, ya que son estructuras muy complejas. Las nuevas parejas empiezan a formarse en los meses de febrero o marzo, puede que incluso antes en algunos casos. Hace unos días ya pude registrar una pareja constituida en un parque de Avilés.


Para saber más:

Gosler, A. G. (1988) Wing‐length variation and flock relationships in the long‐tailed tit Aegithalos caudatus , Ringing & Migration, 9:2, 68-70

No hay comentarios:

Publicar un comentario