lunes, 29 de diciembre de 2014

Fruta que no has de comer...

Ya me la como yo, o al menos eso piensan las currucas capirotadas Sylvia atricapilla que han encontrado en este árbol lleno de caquis del parque avilesino de Ferrera una estupenda fuente de alimentación. Como no hay nadie que recoja las frutas, las currucas dan buena cuenta de ellas, como este macho.


Eso sí, mientras come vigila constantemente su entorno a la búsqueda de peligros, para estos paseriformes la vigilancia es tan importante para su supervivencia como la alimentación.


El caqui es un fruto delicioso, muy dulce y que aporta gran cantidad de vitaminas y potasio. Para estas aves supone un suplemento energético muy estimable. Por eso no es de extrañar el ajetreo de currucas en torno al árbol, tanto machos como hembras y jóvenes, Seguramente todas las currucas invernantes del parque se concentran a su alrededor.





Han de competir con varios de los estorninos pintos del parque, que también parecen sentir pasión por los caquis.


Aunque de momento parece haber fruta suficiente para unos cuantos días del invierno. Sobre todo si sigue aguantando el tiempo soleado y no hay temporales que tiren los frutos del árbol.



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