viernes, 4 de noviembre de 2016

Rabudos y compañía

Este otoño un pequeño grupo de ánades rabudos Anas acuta ha decidido aposentarse en la cola de la ría de Avilés, al menos por el momento. Aunque no poseen el lustroso y llamativo plumaje de los machos adultos si se les puede reconocer por su típica silueta con el cuello largo y estilizado, así como el pico con tonos azulados.


El grupo parece estar compuesto por aves hembras y juveniles. Entre estos últimos hay algún macho que ha empezado a mudar, como éste en el que ya se aprecian algunas plumas vermiculadas en las partes inferiores.


Lo cierto es que el rabudo es una especie con cierta exigencia ya en cuanto a las zonas donde se asienta, lo cual habla de la recuperación ambiental que ha experimentado este tramo de la ría.



Junto a los rabudos ya podemos observar otras especies de aves, como por ejemplo un nutrido grupo de cercetas comunes que invernan aquí desde hace algunas temporadas. Se observan los primeros ejemplares con plumaje de macho adulto.


Algunas nos sirven para comparar tamaños y plumajes con los rabudos.


También podemos encontrarnos con algunas ardeidas, como varias garzas reales...


o garcetas con sus enormes pies amarillos.


Igualmente nos encontraremos con varios cormoranes grandes, tanto jóvenes como adultos.


Así como la preciosa gallineta, residente todo el año en el espacio.


Y, como no, podemos disfrutar de los vuelos del omnipresente martín pescador, e incluso con un poco de suerte se posará a nuestro alcance.


Sorprendentemente este tramo de la ría de Avilés resulta ser uno de los mejores lugares de Asturias para la observación y fotografía de las aves acuáticas, ya que están siempre muy cerca del observador. Sólo espero que su recuperación siga avanzando, la calidad de las aguas mejore y podamos disfrutar de especies cada vez más exigentes. Condiciones no le faltan

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