sábado, 26 de noviembre de 2016

Una mirada al buitrón

De vez en cuando me gusta echar una mirada a las aves más discretas, esas que muchas veces pasan desapercibidas al carecer de brillantes colores o comportamientos llamativos. Una de ellas es el buitrón, o cistícola buitrón Cisticola juncidis. Contrariamente a lo que pueda sugerir su peculiar apelativo, el buitrón es uno de nuestros pájaros más pequeños.


Además para mí resulta una de las especies emblemáticas de nuestro concejo. El buitrón comenzó a colonizar Asturias a mediados del siglo XX, y a partir de su hábitat natural que son los carrizales de las zonas húmedas aquí ocupó áreas más abiertas de prados y pastizales.



Su progresión se limita de momento a las zonas más térmicas del litoral, por debajo generalmente de los 200 m de altitud, avanzando hacia el interior en la cuenca central asturiana. El buitrón es un ave treméndamente sedentaria, que no realiza movimientos más allá de pequeñas dispersiones después de la cría. Su área de distribución europea es bastante limitada.

En Asturias las poblaciones dependen en un alto grado de la naturaleza del invierno, y si éste es frío puede acabar con buena parte de sus efectivos. Dado que los últimos inviernos han sido bastante templados podemos asegurar que su nivel poblacional es el óptimo.


Este hecho se manifiesta especialmente en el concejo de Gozón, donde el cistícola buitrón se extiende a todo lo largo y ancho del mismo, en especial en la  franja costera, donde existen núcleos importantes como el de Moniello, donde hoy tomé estas fotografías. Es una de nuestras especies más llamativas y conspicuas y una de las que primero aprendemos a reconocer.



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