Mostrando entradas con la etiqueta lechuza común. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lechuza común. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de agosto de 2017

Lechuza atropellada

En el concejo de Gozón son dos las víctimas más abundantes de atropellos en carretera: por un lado, los erizos, que mueren casi a decenas, y por el otro las rapaces nocturnas. Estas aves suelen cazar desde posaderos o perchas, que utilizan a modo de atalayas desde donde vigilar a sus presas. Las carreteras, con sus señales de tráfico, mojones, postes telegráficos, etc., constituyen áreas ideales de caza para ellas. Son además aves de vuelo bajo, lo cual motiva que el cruce de una carretera suponga una alta posibilidad de colisión. Hace unos días me encontré con una pobre lechuza común Tyto alba atropellada en la zona de Budores, cerca de una casa donde durante muchos años crió una pareja.




Tras localizarla en la carretera la retiré de la misma para poder fotografiarla mejor. He buscado varios datos para comprobar la magnitud de esta amenaza para la lechuza, y los datos no dejan lugar a dudas: 140 lechuzas al menos muertas por atropello en 2008 en Asturias, 178 lechuzas muertas al año en la provincia de Salamanca, 57 atropelladas en el Campo de Cartagena en una década... La época más delicada para la especie suele ser el final del verano, cuando se emancipan los jóvenes que están mucho más expuestos por su inexperiencia, como demuestran muchos estudios.


Además de los atropellos en la carretera, otras amenazas se ciernen sobre nuestra pobre curuxa. La destrucción de las viejas construcciones donde anida, el empleo de rodenticidas que las acaba envenenando, las muertes por disparo o por caducas supersticiones... No es extraño que según constatan los censos de la SEO su población haya disminuido un 13% en la última decada.




sábado, 15 de diciembre de 2012

Muerte de una lechuza

Haciendo una pequeña ruta en la mañana de hoy por el litoral de Antromero me encontré con un cadáver de lechuza común Tyto alba en un prado. El cadáver estaba prácticamente entero, aunque ya bastante descompuesto, conservando una gran parte de las plumas, sobre todo de las alas y la cola.


Es evidente que me entristece el hallazgo, la muerte de un animal tan emblemático como éste es siempre una mala noticia. Pero al menos me confirma que aún se encuentran curuxas en Gozón. Es evidente que por el lugar donde la encontré podemos descartar como causa de la muerte de esta lechuza el atropello por vehículos, que en todos los estudios sobre la mortalidad de la especie aparece siempre como la causa principal.


Casualmente, en la excursión que hicimos la semana pasada por la ría de Villaviciosa encontramos los restos de otra lechuza muerta en similares circunstancias. ¿Qué puede haber ocurrido? Otros dos factores que causan bastantes bajas en esta rapaz nocturna son los disparos y la predación por parte de otros animales. El primero de éstos creo que se puede descartar, ya que no aprecié ninguna herida en el animal.


En cuanto a la predación, es muy improbable. El principal depredador de la lechuza es otra rapaz nocturna, el búho real, que está ausente de la zona. El otro es el halcón peregrino, que podría cazarlas al amanecer o en las últimas horas de la tarde, periodo en el que ambos coinciden estando activos. Sin embargo, la lechuza no parecía desplumada, y las escasas plumas que se veían alrededor del cadáver parecían más bien el efecto de carroñeo por parte de zorros o córvidos.


Por lo tanto, yo me inclino por causas naturales. Quizá esta lechuza haya muerto, simplemente, de hambre. Puede que ya a estas alturas del año sus presas mayoritarias, principalmente pequeños roedores, escaseen. Las lechuzas son capaces de criar un número variable de pollos, entre 3 y 6, que además pueden tener diferentes edades al eclosionar en momentos sucesivos. Consiguen con ello unas elevadas tasas de fecundidad, lo que redundará en un buen crecimiento de la población si hay presas suficientes en invierno. Sin embargo, si el invierno no es favorable, una buena parte de estos jóvenes morirá en invierno.



La otra posibilidad es la que probablemente se os habrá ocurrido a alguno, que esta pobre lechuza haya ingerido alguna presa con veneno. Eso, me temo, nunca lo llegaremos a saber.