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sábado, 18 de diciembre de 2021

Un bando de lúganos

Durante una jornada de esta semana pasé un rato bastante entretenido contemplando las maniobras de un numeroso grupo de lúgano Spinus spinus, en total cerca de 60 ejemplares, en uno de los tramos de aliseda que suelo prospectar en el concejo de Gozón, por la zona de Iboya. Durante esta época las semillas de aliso o humero se convierten en Asturias en el alimento casi exclusivo de este paseriforme invernante.



Los primeros lúganos pueden llegar en el mes de octubre, pero conforme va avanzando la temporada invernal su arribada se va intensificando. De hecho, si se observa el mapa de distribución de lúganos anillados en España, se observa que la mayor parte de los asturianos se registra en invernada (diciembre a febrero).


Cuando contemplamos un bando de lúganos podemos tener la impresión de que todos sus miembros se mueven de forma idéntica, pero esto no es así ni mucho menos. Los estudios sobre su comportamiento invernal indican que estos grupos están compuestos por dos tipos de individuos: unos se pueden denominar "residentes", y se instalan durante largo tiempo en una misma zona, hasta varias semanas; otros se pueden denominar "transeúntes" y su comportamiento es más errático, desplazándose sin cesar entre diversas áreas de alimentación.


Los individuos residentes se pueden considerar dominantes, y presentan mejor condición física (más peso) que los transeúntes. Un dato interesante es que estos lúganos dominantes no presentan sesgos por sexo o por edad, y además pueden llegar a su zona en cualquier momento de la época invernal. Cada una de estas dos estrategias presenta sus ventajas y desventajas, los residentes compiten mejor por el alimento, pero presentan mayor riesgo de predación, ya que al estar varias jornadas en el mismo emplazamiento se hacen notar más. Disminuyen este riesgo al atraer a los individuos transeúntes con sus llamadas continuas y aumentar el tamaño del bando.


Para saber más:

ASENSIO, B. 1985b. Migración e invernada en España de Lúganos (Carduelis spinus, L.) de origen Europeo. Ardeola, 32: 179-186

Senar, J. C., Burton. P. J. K. and Metcalfe, N. B. 1992. Variation in the nomadic tendency of a wintering finch Carduelis spinus and its relationship with body condition. - Oris Scand. 23: 63-72.


miércoles, 21 de abril de 2021

Los pollos de mayo

Ya tenemos por Gozón a los conocidos localmente como "pollos de mayo", los zarapitos trinadores Numenius phaeopus. A pesar de su nombre local, lo cierto es que aparecen en mayor medida durante el mes de abril, alimentándose por los prados del concejo y llenando el aire con su reclamo insistente, en lo que constituye sin duda uno de los hitos ornitológicos anuales. Las fotos de esta entrada se corresponden con un bando de c.60 aves detectado en los prados de Iboya.




Los zarapitos trinadores que se ven por aquí probablemente pertenecen a las poblaciones islandesas, las cuales invernan en su gran mayoría en el oeste de África. Varios estudios recientes demuestran que la migración prenupcial de la especie es diferente de la postnupcial. En esta última suelen volar directamente entre los lugares de cría e invernada, sin escalas, mientras que en primavera siempre realizan al menos una parada para reponer energías, parada que se corresponde con los bandos que vemos ahora por el litoral. Es muy posible que esto haya evolucionado así porque los vientos a finales de verano y otoño son más favorables a la migración.



Dentro de esta migración prenupcial el litoral Cantábrico puede ser un lugar de parada importante. En los prados alrededor de la playa de Bañugues han llegado a contarse por ejemplo máximos cercanos a las 400 aves, aunque últimamente no se alcanzan estos números. Pero sí es habitual registrar bandos de entre 50 y 100 aves. Sin embargo los mapas de migración a veces nos ignoran para centrarse en el oeste de Portugal o islas británicas.



Precisamente conteos realizados en Irlanda, en North Bull Island, a unos 1.200 km al norte de Gozón, arrojan máximos de paso en la última semana de abril, entre 7 y 10 días más tarde que los registrados aquí. Tal vez esto hace suponer que los grupos de zarapito trinador realizan dos paradas a lo largo de su viaje, la última en las islas británicas antes de realizar el salto oceánico. De momento nuestros zarapitos siguen con nosotros, volando en la campiña bajo la atenta mirada de los milanos negros.


Para saber más:



Carneiro, C., Gunnarsson, T.G. & Alves, J.A. (2019): Faster migration in autumn than in spring: seasonal migration patterns and non-breeding distribution of Icelandic whimbrels Numenius phaeopus islandicus. . Journal of Avian Biology. DOI: 10.1111/jav.01938



viernes, 24 de enero de 2020

Fringílidos, invernada en grupo

Los fringílidos son en general aves muy sociales, nidificando incluso en pequeñas colonias donde las parejas se ubican bastante próximas entre sí. Esta sociabilidad aumenta una vez que termina la etapa reproductora y comienza la que podríamos llamar ¨época invernal". Un ejemplo claro es el de los jilgueros Carduelis carduelis, que en invierno se reúnen en bandos de decenas, incluso a veces centenares de individuos.


Esta estrategia de invernar en bandos conlleva algunas ventajas para las especies, las más evidentes son el aumento de la eficacia en la detección de depredadores y en la localización de fuentes de alimento. Los jilgueros que invernan aquí son en parte individuos locales, pero también están compuestos por bastantes ejemplares de origen europeo. A ellos se asocian otros fringílidos menos abundantes en invierno, por ejemplo los pardillos comunes o los verderones, como se aprecia en estas fotografías realizadas en la zona de Nieva, a un bando de unas 250 aves.


Otro ejemplo muy claro de fringílido invernante en grupo es el del jilguero lúgano Spinus spinus, aunque en este caso todos los invernantes tienen un origen europeo. A partir de mediados de otoño y durante buena parte del invierno se pueden ver los grupos de este paseriforme recorriendo los bosques de ribera, alimentándose de su comida favorita, las semillas de aliso.


Los bandos de lúgano se muestran bastante erráticos, aunque si encuentran una buena fuente de alimento pueden permanecer bastante tiempo en el mismo lugar, como el caso de este grupo que tengo localizado en la zona de Iboya, en Gozón.


Además de las ventajas antes citadas, la invernada en grupo puede suponer algunos costes, como ponen de manifiesto algunos estudios. Los costes más importantes derivan del aumento de las interferencias entre los individuos, o incluso del mayor riesgo de transmisión de enfermedades. Pero es indudable que se ven superados por las ventajas que para estas especies supone la invernada social.


Para saber más:

Senar, J.C. & Borrás, A. 2004. Sobrevivir al invierno: estrategias de las aves invernantes en la Península Ibérica. Ardeola 51 (1) 133-168. Madrid

jueves, 9 de mayo de 2019

Sírfidos de primavera

El mes de mayo es una buena época para disfrutar de los sírfidos, esa familia de moscas con un cierto parecido a los himenópteros (abejas y avispas), tanto que en muchas ocasiones se confunden con ellas. En esta época surge la primera generación en muchas especies, que tendrán la segunda bien entrado el verano. Incluso las hay que sólo se ven en esta época. Durante los primeros días de mayo tuve ocasión de registrar unas cuantas visitando dos de mis lugares habituales, en las zonas de Iboya y Bocines.

Uno de los más llamativos y distintivos, y también de los más parecidos a las abejas, es la llamativa Myathropa florea. Este es un macho, el primero para mí del año.



También distintivo e inconfundible es Episyrphus balteatus, presente a lo largo de todo el año y siempre muy activo.


Característico por su larga probóscide es el género Rhingia; aunque no son muy frecuentes la especie con la que más probabilidades tenemos de encontrarnos es Rhingia campestris.


De entre los de pequeño tamaño una de las especies más reconocibles por el dibujo de su abdomen es Meliscaeva auricollis. Pude ver dos libando en flores de Stellaria, que me sirven para ilustrar la principal diferencia entre los machos y hembras de muchos sírfidos: los machos tienen los ojos juntos y las hembras separados.



De tonos oscuros es uno de nuestros sírfidos más distintivos, Scaeva pyrastri. Especie muy inquieta, es difícil pillarla a menos que se pose a reposar, como esta hembra.


Por su consistencia parecen moscas de plástico cuando se las ve, al género Xanthogramma, cuya especie más habitual es Xanthogramma pedisequum.


El género que da nombre a la familia es el género Syrphus, que cuenta aquí con varias especies difíciles de diferenciar. Este macho podría ser con gran probabilidad Syrphus ribesii, que es el más frecuente.


Y también con diversas especies está el género Chrysotoxum, fácil de reconocer porque es muy peculiar, pero ya más complicado de separar a nivel de especie. Esta hembra que pude fotografiar probablemente pertenece a la especie Chrysotoxum festivum.


Los sírfidos son insectos muy bonitos, y además muy útiles. Grandes polinizadores de adultos, cuando son larvas consumen gran cantidad de pulgones.

Para observarlos lo mejor es buscar las pequeñas corrientes de agua, como regatos, arroyos, etc, y rastrear las riberas florecidas, en esta época del año muy exuberantes. Sienten una enorme atracción por estos medios.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Puestas en la madera

Los odonatos presentan formas muy diferentes y variadas de realizar la puesta de los huevos fecundados tras la cópula. Una de las más llamativas es la del caballito del diablo Chalcolestes viridis. En esta especie la pareja permanece unida, el ovopositor de la hembra es bastante afilado y le permite realizar una incisión en las ramas de los arbustos. Dentro de la madera los huevos sobreviven al invierno, y tras eclosionar en primavera las larvas caen al agua espués de los primeros días de desarrollo. Hace unos días pude registrar un tándem en la zona de Iboya.


Se cree que este hecho permite a la especie aprovechar cursos de agua temporales. En Gozón es uno de los odonatos más extendidos, ya que está muy adaptada a buena parte de los cursos de agua, tanto pequeñas charcas como todo tipo de arroyos y regatos con suficiente arbolado. Además es uno de los más tardíos, ya que aparece a finales de verano, volando hasta bien avanzado noviembre.


lunes, 7 de agosto de 2017

Ya se van

Los milanos negros Milvus migrans se encuentran entre las primeras aves en llegar de África con el inicio de la primavera, y son también de las primeras en abandonarnos. Durante todo este tiempo es tal vez la especie más visible en los cielos de Gozón junto con el busardo ratonero. Es posible que se reproduzcan entre 10 y 15 parejas en el concejo.


En la segunda quincena de julio los milanos negros se van concentrando en pequeños grupos familiares, normalmente de 4 aves, aunque en alguna zonas estas concentraciones pueden ser más numerosas. Las fotos que ilustran esta entrada corresponden a uno de estos grupos de la zona de Iboya, donde se reproduce una pareja, observada en la última semana de julio.


A lo largo de la primera semana de agosto ya han desaparecido casi todos los milanos negros del concejo gozoniego. Su rumbo es el mismo que el de buena parte de los milanos del continente europeo, cruzando a África por el estrecho de Gibraltar en enormes flujos, tal como repasa este reciente artículo que se ha publicado sobre el tema.


Los estudios de migración han comprobado que la gran mayoría de milanos cruzan el estrecho en agosto, con unos pocos rezagados en septiembre. También se da la circunstancia de que emigran juntos jóvenes y adultos, en un intento de reducir la mortalidad de las aves en su primer año de vida que en el caso del milano negro es bastante elevada.







martes, 4 de abril de 2017

Las primeras

En Gozón no se encuentra ningún odonato invernante, así que la temporada comienza con la aparición de las primeras especies, la más temprana de las cuales es siempre uno de los caballitos del diablo rojos, el bonito Pyrrhosma nymphula. Hoy pude detectar los primeros ejemplares en uno de sus enclaves habituales del concejo, en Iboya.


Cada año los detecto antes, aunque lo cierto es que realizo búsquedas específicas para ello, así que no sabría decir si su emergencia se ha adelantado. Es probable que puedan aparecer ya a finales de marzo, ya que estamos en la primera semana de abril y había ya bastantes ejemplares.


Muchos invertebrados se aparean ya durante los primeros días de su vida adulta, ya que esa es la principal función de su etapa como imagos: reproducirse. Así, pude registrar ya un buen número de tándem.




lunes, 7 de noviembre de 2016

Fin de ciclo

Este temporal que ha entrado hace pocos días, el primero verdaderamente serio de este otoño, ha traído consigo muy probablemente el término de la temporada de odonatos, el fin de este ciclo 2016. A primeros de noviembre, con las temperaturas aún altas y bastante sol, podía verse todavía alguna que otra libélula, como este bonito macho de Aeshna cyanea que localicé en un regato de Iboya, una de mis zonas de prospección en el concejo.


Es el primer ejemplar de este odonato típicamente otoñal que he tenido ocasión de fotografiar esta temporada. Se trata de una libélula muy errática que se encuentra muy a menudo lejos de las masas de agua. Su periodo de vuelo transcurre sobre todo en septiembre y octubre.


Su pariente más pequeña, la abundante Aeshna mixta, aprovechaba esos últimos días de calor otoñal para reproducirse.


Se puede apreciar por el desgaste de las alas que muy seguramente se trata de ejemplares que cuentan con varias semanas de vida. Es la primera cópula de la especie que consigo fotografiar, en las dunas de Xagó.


Si las dos especies anteriores son características del otoño no es este el caso de otra libélula que pude localizar en Iboya, Cordulegaster boltonii, mucho más típica del verano y que desaparece como muy tarde en septiembre. Este ejemplar ha tenido mala suerte, seguramente se desarrolló antes de tiempo debido al otoño anormálmente caluroso de este año, y su vida no será muy larga, ni fructífera.


Por su parte, los caballitos del diablo han desaparecido casi en su totalidad, y en Gozón sólo se localizan a estas alturas ejemplares de la especie más resistente, el abundante Lestes viridis.


Si el temporal no se alarga demasiado y vuelve pronto el tiempo estable, es posible que estos odonatos sigan volando algunos días más. Si no, el ciclo se podrá dar por finalizado hasta el próximo mes de abril, cuando aparezcan las pioneras, las primeras joyas de la temporada.

viernes, 22 de abril de 2016

Las primeras

En el concejo de Gozón al igual que en otras zonas de Asturias la temporada de libélulas suele comenzar con la aparición del caballito del diablo rojo Pyrrhosoma nymphula, la especie más temprana, a primeros de abril. Este año pude ver los primeros ejemplares de esta bonita especie el día 11 en una de las poblaciones que tengo localizadas en la zona de Iboya.


El macho es inconfundible, con el abdomen largo y rojo con manchas verdes en los últimos segmentos. La hembra tiene el abdomen más grueso y una cantidad variable de verde, aunque siempre más que el macho.


Los odonatos son grandes cazadores, y una de las primeras cosas que hacen en el estado adulto es alimentarse de otros insectos, en especial pequeñas moscas o dípteros, como hace este macho inmaduro.


Otro de los instintos naturales de muchos odonatos es reproducirse lo antes posible, de hecho su principal razón de ser es asegurar la continuidad de la especie. Por eso el primer día que las localicé ya pude observar varios tándem.



E incluso alguna que otra puesta, en la postura tradicional de este caballito, con el macho en vertical y sujetando a la hembra.