Ayer pude localizar un negrón común en la ría de Avilés, y ello me da pie a reflexionar sobre su status. Es bastante penoso contar una y otra vez como la situación de muchas de nuestras aves ha sufrido un tremendo declive. Es triste y penoso, pero qué le vamos a hacer, así es la cosa. En mi última entrada hablaba del caso del andarríos chico, pero sin ninguna duda para mí uno de los más llamativos es el del negrón común Melanitta nigra. Hace unos años el negrón era un migrante muy numeroso, prácticamente la segunda especie más abundante en migración detrás del alcatraz.
Eran miles de aves las que se podían ver cada temporada, en los días buenos había grandes bandos, de cientos de aves, que constituían un gran espectáculo. Pero eso ha pasado a la historia, y hoy día por lo general se observan bandos aislados y de pequeño tamaño. También era frecuente que al final de la migración pequeños bandos se estacionasen a lo largo de la costa, llegando a invernar a veces (un caso aparte lo constituye la bahía de Gijón donde invernaban a veces cientos de negrones). Hoy día esto es también algo bastante esporádico.
El negrón común es un pato marino bastante numeroso, con una amplia zona de cría en la tundra del extremo norte y una también amplia área de invernada a lo largo del oeste de Europa y África.
Como siempre, para intentar comprender porqué ocurre ésto tenemos que mirar hacia otros lugares. ¿Es algo extendido o local? ¿Responde a un declive general? En el caso del negrón, podría ser. Una de sus principales zonas de invernada, si no la que más, es una de las áreas marinas con un seguimiento más intenso en el mundo, el Mar Báltico. Pues bien, se ha constatado que la población invernante en este mar ha sufrido un tremendo descalabro, prácticamente el 50%, en 15 años. Esto ha llevado a considerar a la especie en la Lista Roja bajo la categoría de "En Peligro".
No nos queda otra que esperar que la especie se vuelva a recuperar y podamos disfrutar otra vez de esas jornadas de impresionante migración. Acabo con una foto del lugar donde localicé ayer a este solitario negrón, es el bultito de la izquierda.
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lunes, 21 de noviembre de 2016
jueves, 28 de noviembre de 2013
Negrones y álcidos
Empieza la época buena para ver buceadoras en el litoral de Gozón. Por ejemplo, el negrón común Melanitta nigra. Hace unos días se registró un buen paso migratorio, a raíz del cual un puñado de aves se quedaron sedimentadas en la bahía de Luanco.
Las he observado en varios puntos de la bahía, frente a la playa de la Ribera, en la ensenada de Aramar y hoy cuatro ejemplares en el interior del nuevo puerto pescando activamente. De estos pude hacer fotos a dos de ellos.
Ambos ejemplares presentan manchas amarillas en la mandíbula superior del pico, uno de ellos con las mejillas más blancas podría ser una hembra, y el otro un juvenil. Quizá alguno de ellos se quede a pasar el invierno.
Por estas fechas empiezan a observarse igualmente álcidos sedimentados en la bahía. Hoy, un alca Alca torda también en el interior del nuevo puerto.
Parece un ejemplar inmaduro, ya tiene alguna marca blanca en el pico. Como siempre, estaba pescando activamente con zambullidas continuas. La verdad es que me encanta ver a estas aves marinas.
Las he observado en varios puntos de la bahía, frente a la playa de la Ribera, en la ensenada de Aramar y hoy cuatro ejemplares en el interior del nuevo puerto pescando activamente. De estos pude hacer fotos a dos de ellos.
Ambos ejemplares presentan manchas amarillas en la mandíbula superior del pico, uno de ellos con las mejillas más blancas podría ser una hembra, y el otro un juvenil. Quizá alguno de ellos se quede a pasar el invierno.
Por estas fechas empiezan a observarse igualmente álcidos sedimentados en la bahía. Hoy, un alca Alca torda también en el interior del nuevo puerto.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Al abrigo del temporal
La bahía de Luanco es un buen refugio para las aves marinas en caso de temporal, y con borrascas fuertes se pueden localizar especies destacadas que son difíciles de observar en otras circunstancias. Hoy por la tarde me pasé un rato por allí, y con un fuerte viento de nordeste y bastante marejada pude localizar varias aves que habían buscado abrigo del temporal.
Entre ellas destacaba un juvenil de charrán común Sterna hirundo algo tardío para estas fechas.
Estuvo un rato sobrevolando la ensenada y pescando con sus características zambullidas.
También un grupillo de 4 juveniles de negrón común Melanitta nigra, más típicos de esta época.
Aquí se ve a uno nadando.
También había buscado refugio un numeroso grupo de entre 250 y 300 gaviotas reidoras Croicocephalus ridibundus, es un muy bando para la zona. En esta época es cuando suelen darse los máximos para esta especie en la ensenada de Luanco.
Y con ellas, unas cuantas gaviotas cabecinegras Ichthyaetus melanocephalus, como ésta de segundo invierno.
Entre ellas destacaba un juvenil de charrán común Sterna hirundo algo tardío para estas fechas.
Estuvo un rato sobrevolando la ensenada y pescando con sus características zambullidas.
También un grupillo de 4 juveniles de negrón común Melanitta nigra, más típicos de esta época.
Aquí se ve a uno nadando.
También había buscado refugio un numeroso grupo de entre 250 y 300 gaviotas reidoras Croicocephalus ridibundus, es un muy bando para la zona. En esta época es cuando suelen darse los máximos para esta especie en la ensenada de Luanco.
martes, 24 de septiembre de 2013
Jornada de aves marinas
El sábado pasado en el grupo local de SEO-Asturias organizamos una salida destinada a la observación de aves marinas en el Cabo Vidio, en Cudillero. Desde luego, el mejor promontorio de Asturias para divisar estas aves es nuestra querida Punta la Vaca, en Gozón, pero ese día ya estaba prevista una maratón de 12 horas por parte del Grupo Mavea y BV Virtual, cuyos resultados finales se pueden ver en el blog Isocero de mi compañero Jorge Valella.
Al final hubo una buena asistencia de ornitólogos, 13 (o 12+1 para los supersticiosos), una buena parte de los cuales se pueden ver en la siguiente foto, de espaldas para no asustar demasiado al personal.
Como se puede apreciar el día fue fantástico para la observación (aunque no muy favorable para el paso) y el trabajo estuvo bien repartido: Anabel se encargó de las fotos de aves, Javi del resto de las fotos (los dos me han cedido amablemente sus fotografías) y Santiago y un servidor del conteo de aves. En total contamos de 10 a 12 y media de la mañana.
Entrando ya en materia, durante todo la mañana hubo un goteo de pardelas, muchas de las cuales pasaron en solitario, pequeño en cuanto a cifras pero lo suficiente para estar entretenidos. La más frecuente fue la cenicienta, con 14 ejemplares, esta pardela es bastante diferente a las otras, más ancha de alas y con un vuelo tranquilo y reposado. Fue la única que se vio lo bastante cerca para admitir alguna foto (hay que tener en cuenta la dificultad de fotografiar aves marinas desde la costa).
También se anotaron 12 pichonetas, 5 sombrías y 1 balear, ya más lejanas.
Dos especies pasaron en grupos. Por un lado el negrón común, que sumó un total de 107 aves.
Y por otro el charrán patinegro, que al final sumó un total de 83.
Por supuesto, la especie mayoritaria fue el sempiterno alcatraz o mazcato, cuyo conteo final fue de 328 aves. Con el discurrir de la mañana se fueron sedimentando por la zona, y pudimos ver algún picado espectacular, como el de este ejemplar de 3º invierno en acrobática postura.
De cormorán grande vimos tanto ejemplares en paso (5) como posados en las rocas.
Y en fin, la nómina de aves se completó con un bonito ostrero, 2 espectaculares págalos grandes y entre las gaviotas anotamos 3 reidoras y un gavión.
Hay que decir que además de las aves otros dos elementos fueron la guinda de la jornada. Por un lado, un grupo de entre 20 y 30 delfines comunes que pudimos avistar muy bien (con la satisfacción de que lo pudimos hacer todos los que en ese momento nos encontrábamos allí). Y por otro, el extraordinario paisaje de este tramo de costa asturiana.
He dicho dos pero debería haber dicho tres, porque el otro fue el excelente ambiente de camaradería que se respiró durante todo el día, que hace que tenga ya ganas de repetir la experiencia.
Al final hubo una buena asistencia de ornitólogos, 13 (o 12+1 para los supersticiosos), una buena parte de los cuales se pueden ver en la siguiente foto, de espaldas para no asustar demasiado al personal.
Como se puede apreciar el día fue fantástico para la observación (aunque no muy favorable para el paso) y el trabajo estuvo bien repartido: Anabel se encargó de las fotos de aves, Javi del resto de las fotos (los dos me han cedido amablemente sus fotografías) y Santiago y un servidor del conteo de aves. En total contamos de 10 a 12 y media de la mañana.
Entrando ya en materia, durante todo la mañana hubo un goteo de pardelas, muchas de las cuales pasaron en solitario, pequeño en cuanto a cifras pero lo suficiente para estar entretenidos. La más frecuente fue la cenicienta, con 14 ejemplares, esta pardela es bastante diferente a las otras, más ancha de alas y con un vuelo tranquilo y reposado. Fue la única que se vio lo bastante cerca para admitir alguna foto (hay que tener en cuenta la dificultad de fotografiar aves marinas desde la costa).
También se anotaron 12 pichonetas, 5 sombrías y 1 balear, ya más lejanas.
Dos especies pasaron en grupos. Por un lado el negrón común, que sumó un total de 107 aves.
Y por otro el charrán patinegro, que al final sumó un total de 83.
Por supuesto, la especie mayoritaria fue el sempiterno alcatraz o mazcato, cuyo conteo final fue de 328 aves. Con el discurrir de la mañana se fueron sedimentando por la zona, y pudimos ver algún picado espectacular, como el de este ejemplar de 3º invierno en acrobática postura.
De cormorán grande vimos tanto ejemplares en paso (5) como posados en las rocas.
Y en fin, la nómina de aves se completó con un bonito ostrero, 2 espectaculares págalos grandes y entre las gaviotas anotamos 3 reidoras y un gavión.
Hay que decir que además de las aves otros dos elementos fueron la guinda de la jornada. Por un lado, un grupo de entre 20 y 30 delfines comunes que pudimos avistar muy bien (con la satisfacción de que lo pudimos hacer todos los que en ese momento nos encontrábamos allí). Y por otro, el extraordinario paisaje de este tramo de costa asturiana.
He dicho dos pero debería haber dicho tres, porque el otro fue el excelente ambiente de camaradería que se respiró durante todo el día, que hace que tenga ya ganas de repetir la experiencia.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Otros invernantes
Aparte de los limícolas a los que hice un repaso el otro día, en las ensenadas de Bañugues y Luanco siguen invernando otras aves acuáticas, un conjunto bastante variadillo de especies.
Lo más destacado, por inusual, es un charrán patinegro Sterna sandvicensis que detecté en el puerto de Luanco este mes de febrero, ya lleva unos cuantos días por la zona. Ya puse algunas fotos en vuelo, aquí lo vemos reposando, qué paticorto y que bonito es..
También en Luanco otro invernante poco habitual, un juvenil de negrón común Melanitta nigra que lleva desde primeros de diciembre.
Otras buceadoras que se observan de vez en cuando son las alcas Alca torda, como estas dos que detecté a primeros de febrero en Luanco. Curiosamente, este invierno no he visto ningún arao común.
Más habituales son las garcetas Egretta garzetta, hay un ejemplar solitario en Bañugues pero un grupo muy interesante de 5 aves en la ensenada de Aramar.
También hay varios ejemplares de cormorán grande Phalacrocorax carbo, como éste que observé secándose las alas en Bañugues.
O estos dos, ya con plumaje nupcial, melena blanca y mancha blanca en el muslo, haciéndose carantoñas en Luanco.
Entre las gaviotas voy a comentar en otras entradas las más frecuentes, dado que tengo varios historiales pendientes. A primeros de febrero pude ver un precioso adulto de gaviota cana Larus canus en la playa de febrero.
Y también continúan varias gaviotas reidoras Croicocephalus ridibundus. Esta gaviota era bastante más numerosa por la zona hace varios años, con más de 100 ejemplares en Luanco mientras ahora apenas suma entre 20 y 30. Parece haber sido desplazada por la gaviota cabecinegra, o bien ya no encuentra condiciones tan favorables para invernar como encontraba antes.
Lo más destacado, por inusual, es un charrán patinegro Sterna sandvicensis que detecté en el puerto de Luanco este mes de febrero, ya lleva unos cuantos días por la zona. Ya puse algunas fotos en vuelo, aquí lo vemos reposando, qué paticorto y que bonito es..
También en Luanco otro invernante poco habitual, un juvenil de negrón común Melanitta nigra que lleva desde primeros de diciembre.
Otras buceadoras que se observan de vez en cuando son las alcas Alca torda, como estas dos que detecté a primeros de febrero en Luanco. Curiosamente, este invierno no he visto ningún arao común.
Más habituales son las garcetas Egretta garzetta, hay un ejemplar solitario en Bañugues pero un grupo muy interesante de 5 aves en la ensenada de Aramar.
También hay varios ejemplares de cormorán grande Phalacrocorax carbo, como éste que observé secándose las alas en Bañugues.
O estos dos, ya con plumaje nupcial, melena blanca y mancha blanca en el muslo, haciéndose carantoñas en Luanco.
Entre las gaviotas voy a comentar en otras entradas las más frecuentes, dado que tengo varios historiales pendientes. A primeros de febrero pude ver un precioso adulto de gaviota cana Larus canus en la playa de febrero.
Y también continúan varias gaviotas reidoras Croicocephalus ridibundus. Esta gaviota era bastante más numerosa por la zona hace varios años, con más de 100 ejemplares en Luanco mientras ahora apenas suma entre 20 y 30. Parece haber sido desplazada por la gaviota cabecinegra, o bien ya no encuentra condiciones tan favorables para invernar como encontraba antes.
miércoles, 9 de enero de 2013
Colimbo chico y otros en Luanco
Parece que alguna de las buceadoras que llegaron en diciembre a la ensenada de Luanco se han quedado a pasar el invierno. Entre ellas, un colimbo chico Gavia stellata, del que hoy pude disfrutar bastante rato en un paseo que hice por la playa.
El colimbo estuvo pescando un buen rato cerca de la orilla, y además con muy buena luz. A mí me parece un ave de primer invierno, ya que aunque tiene el ojo rojo y la cabeza gris le veo algo de marrón en los lados del cuello, y las partes superiores me parecen de juvenil. En todo caso, un ave preciosa y todo un privilegio disfrutar de sus artes de pesca.
Otra de las buceadoras que se ha quedado es un joven de negrón común Melanitta nigra, en la zona del viejo puerto, del Muelle para los que somos de allí. Este lo vi algo más lejos, descansando en la mar.
Y la gran sorpresa de hoy fue un ejemplar de charrán común Sterna hirundo que localicé descansando en una roca en la zona de Samarincha, debajo de unos cormoranes grandes Phalacrocorax carbo que estaban secando sus alas (a estos los dejaré para otro día).
La verdad es que debajo de estos grandes monstruos el pobre charrán se queda en nada. Se veía también más pequeño que las gaviotas cabecinegras que estaban por la zona, e incluso que las reidoras. El charrán común es un ave muy poco habitual en esta época en aguas asturianas.
El colimbo estuvo pescando un buen rato cerca de la orilla, y además con muy buena luz. A mí me parece un ave de primer invierno, ya que aunque tiene el ojo rojo y la cabeza gris le veo algo de marrón en los lados del cuello, y las partes superiores me parecen de juvenil. En todo caso, un ave preciosa y todo un privilegio disfrutar de sus artes de pesca.
Otra de las buceadoras que se ha quedado es un joven de negrón común Melanitta nigra, en la zona del viejo puerto, del Muelle para los que somos de allí. Este lo vi algo más lejos, descansando en la mar.
Y la gran sorpresa de hoy fue un ejemplar de charrán común Sterna hirundo que localicé descansando en una roca en la zona de Samarincha, debajo de unos cormoranes grandes Phalacrocorax carbo que estaban secando sus alas (a estos los dejaré para otro día).
La verdad es que debajo de estos grandes monstruos el pobre charrán se queda en nada. Se veía también más pequeño que las gaviotas cabecinegras que estaban por la zona, e incluso que las reidoras. El charrán común es un ave muy poco habitual en esta época en aguas asturianas.
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