Una vez que termina la estación reproductora y los juveniles del año ya son independientes, muchas aves se van reuniendo en grupos. De esta forma pasarán los siguientes meses, hasta la entrada de la próxima primavera. El vivir en grupo les ayuda a aumentar su supervivencia, especialmente de las aves más jóvenes e inexpertas.
La naturaleza de estas concentraciones es muy diversa, y depende de diversas características de cada especie, sobre todo el tipo de alimentación. Podemos comprobarlo con dos casos extremos. Uno de ellos es el de los jilgueros Carduelis carduelis, que en esta época se van reuniendo ya en torno a diversas plantas productoras de semillas, en especial los cardos.
Los grupos de jilgueros en esta época ya son bastante numerosos, pudiendo alcanzar varias decenas de aves. Esta especie tiene una gran plasticidad, y puede aprovechar en cada momento los recursos que la naturaleza va poniendo a su alcance, aunque para ello tienen que ejercer un fuerte nomadismo, desplazándose allí donde están disponibles dichos recursos, siempre semillas. Son granívoros estrictos.
Los grupos de jilgueros incluyen a los juveniles del año, que ya son aceptados por los adultos al terminar la reproducción. Así van aprendiendo cómo y donde alimentarse. A medida que el tiempo transcurre los grupos se van juntando y aumentando su número. En invierno muchos superan el centenar.
El segundo caso es el del cistícola buitrón Cisticola juncidis. Ests pequeños pájaros se van concentrando en zonas de hierba alta, próximos a las zonas de campiña donde ha tenido lugar toda la nidificación.
En esta época, en la que los juveniles gozan de plena salud, las concentraciones de buitrón pueden alcanzar unas 30 aves, como la que localicé hace escasos días en los prados de Moniello. Pero los buitrones son aves frágiles, muchos jóvenes no superan sus primeros meses de vida y en invierno los grupos no suelen ser mayores de 10 ejemplares.
Además, al ser fundamentalmente insectívoros, las concentraciones de buitrón son muy sedentarias, y si encuentran una buena zona de vegetales de buen porte no se moverán de allí. Muchos ejemplares pasan toda su existencia en un área de unos pocos km2.
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lunes, 24 de agosto de 2020
viernes, 12 de junio de 2020
Un poco de campiña estival
El mes de junio es probablemente el menos indicado para la observación de nuestra avifauna. No tenemos el constante cambio de las migraciones, ni los grandes bandos propios de la invernada. Por ello, es tiempo de fijarnos en esas aves a las que no prestamos suficiente atención el resto del año, de estar atentos a sus movimientos, a sus continuas idas y venidas. Eso es lo que yo hice el sábado pasado en la zona de Peroño, a las afueras de Luanco, un enclave muy interesante para nuestros pájaros más comunes.
Los jilgueros juveniles de la primera nidada son ya plenamente independientes y se mueven de un lado a otro buscándose la vida.
Mientras, las parejas de adultos siguen unidas y ya están preparando la segunda cría, para ello construyen un segundo nido en un nuevo sitio. La hembra recoge el material y el macho la acompaña siempre.
Por su parte, los juveniles de colirrojo tizón son más tardíos y acaban de dejar el nido hace pocos días; aún siguen dependiendo de los padres, que los continúan alimentando.
Los pardillos comunes, fringílidos al igual que los jilgueros, presentan un comportamiento muy similar y también se mueven en parejas.
Los zarceros políglotas o comunes, hacen honor a su nombre y se mueven en torno a las zarzas, que les ofrecen refugio y alimento.
Los pequeños buitrones, por su parte, gustan de desplazarse por las zonas de hierba, plagadas de gramíneas en esta época del año.
Pero si hablamos de aves discretas por excelencia, tenemos a las hembras de mirlo o los acentores comunes, también muy ajetreados en busca de alimento para sus pollos, en el caso de los mirlos también van por la segunda nidada.
En esta época los pájaros se muestran esquivos y escondedizos. Después de todo, la reproducción es quizá la etapa más decisiva en sus vidas, y buena parte del éxito está en pasar lo más desapercibidos posible.
Los jilgueros juveniles de la primera nidada son ya plenamente independientes y se mueven de un lado a otro buscándose la vida.
Mientras, las parejas de adultos siguen unidas y ya están preparando la segunda cría, para ello construyen un segundo nido en un nuevo sitio. La hembra recoge el material y el macho la acompaña siempre.
Por su parte, los juveniles de colirrojo tizón son más tardíos y acaban de dejar el nido hace pocos días; aún siguen dependiendo de los padres, que los continúan alimentando.
Los pardillos comunes, fringílidos al igual que los jilgueros, presentan un comportamiento muy similar y también se mueven en parejas.
Los zarceros políglotas o comunes, hacen honor a su nombre y se mueven en torno a las zarzas, que les ofrecen refugio y alimento.
Los pequeños buitrones, por su parte, gustan de desplazarse por las zonas de hierba, plagadas de gramíneas en esta época del año.
Pero si hablamos de aves discretas por excelencia, tenemos a las hembras de mirlo o los acentores comunes, también muy ajetreados en busca de alimento para sus pollos, en el caso de los mirlos también van por la segunda nidada.
En esta época los pájaros se muestran esquivos y escondedizos. Después de todo, la reproducción es quizá la etapa más decisiva en sus vidas, y buena parte del éxito está en pasar lo más desapercibidos posible.
miércoles, 30 de octubre de 2019
Se reúnen en grupos
Después de que finaliza la época reproductora, y tras la dispersión de los juveniles, los buitrones Cisticola juncidis se reúnen en pequeños grupos, durante un periodo que abarca buena parte del otoño y prácticamente todo el invierno.
El buitrón es una de nuestras aves más pequeñas. De distribución originalmente mediterránea, comenzó a colonizar Asturias a mediados del siglo XX, primero en las zonas de carrizal de rías y estuarios, su hábitat original, y después en los prados de la campiña costera. Actualmente se extiende a través de toda la franja litoral y por la depresión central asturiana, siempre por debajo de los 300 m.
Estos grupos de buitrón que encontramos en época invernal suelen girar en torno a las 10 aves, y ocupan las zonas de la campiña con vegetación de cierto porte, parches en los que los buitrones se pueden refugiar. Como por ejemplo este helechal que se encuentra en las proximidades de Punta La Vaca, donde pude realizar las fotografías que ilustran esta entrada.
Los buitrones de la franja cantábrica son muy sensibles a los inviernos fríos, en los cuales sus poblaciones pueden disminuir sensiblemente hasta casi desaparecer. Sin embargo varios estudios han comprobado que en pocos años se pueden recuperar hasta sus niveles habituales. Los inviernos templados de las últimas décadas han hecho que las poblaciones se mantengan muy estables.
Para saber más:
El buitrón es una de nuestras aves más pequeñas. De distribución originalmente mediterránea, comenzó a colonizar Asturias a mediados del siglo XX, primero en las zonas de carrizal de rías y estuarios, su hábitat original, y después en los prados de la campiña costera. Actualmente se extiende a través de toda la franja litoral y por la depresión central asturiana, siempre por debajo de los 300 m.
Estos grupos de buitrón que encontramos en época invernal suelen girar en torno a las 10 aves, y ocupan las zonas de la campiña con vegetación de cierto porte, parches en los que los buitrones se pueden refugiar. Como por ejemplo este helechal que se encuentra en las proximidades de Punta La Vaca, donde pude realizar las fotografías que ilustran esta entrada.
Los buitrones de la franja cantábrica son muy sensibles a los inviernos fríos, en los cuales sus poblaciones pueden disminuir sensiblemente hasta casi desaparecer. Sin embargo varios estudios han comprobado que en pocos años se pueden recuperar hasta sus niveles habituales. Los inviernos templados de las últimas décadas han hecho que las poblaciones se mantengan muy estables.
Para saber más:
Galarza, A: Selección de hábitat en una población de Buitrón (Cisticola juncidis (Rat.)) tras su desaparición por efecto de una ola de frío. Ardeola, Volumen 40(2), 1993, 169-171
sábado, 26 de noviembre de 2016
Una mirada al buitrón
De vez en cuando me gusta echar una mirada a las aves más discretas, esas que muchas veces pasan desapercibidas al carecer de brillantes colores o comportamientos llamativos. Una de ellas es el buitrón, o cistícola buitrón Cisticola juncidis. Contrariamente a lo que pueda sugerir su peculiar apelativo, el buitrón es uno de nuestros pájaros más pequeños.
Además para mí resulta una de las especies emblemáticas de nuestro concejo. El buitrón comenzó a colonizar Asturias a mediados del siglo XX, y a partir de su hábitat natural que son los carrizales de las zonas húmedas aquí ocupó áreas más abiertas de prados y pastizales.
Su progresión se limita de momento a las zonas más térmicas del litoral, por debajo generalmente de los 200 m de altitud, avanzando hacia el interior en la cuenca central asturiana. El buitrón es un ave treméndamente sedentaria, que no realiza movimientos más allá de pequeñas dispersiones después de la cría. Su área de distribución europea es bastante limitada.
En Asturias las poblaciones dependen en un alto grado de la naturaleza del invierno, y si éste es frío puede acabar con buena parte de sus efectivos. Dado que los últimos inviernos han sido bastante templados podemos asegurar que su nivel poblacional es el óptimo.
Este hecho se manifiesta especialmente en el concejo de Gozón, donde el cistícola buitrón se extiende a todo lo largo y ancho del mismo, en especial en la franja costera, donde existen núcleos importantes como el de Moniello, donde hoy tomé estas fotografías. Es una de nuestras especies más llamativas y conspicuas y una de las que primero aprendemos a reconocer.
Además para mí resulta una de las especies emblemáticas de nuestro concejo. El buitrón comenzó a colonizar Asturias a mediados del siglo XX, y a partir de su hábitat natural que son los carrizales de las zonas húmedas aquí ocupó áreas más abiertas de prados y pastizales.
Su progresión se limita de momento a las zonas más térmicas del litoral, por debajo generalmente de los 200 m de altitud, avanzando hacia el interior en la cuenca central asturiana. El buitrón es un ave treméndamente sedentaria, que no realiza movimientos más allá de pequeñas dispersiones después de la cría. Su área de distribución europea es bastante limitada.
En Asturias las poblaciones dependen en un alto grado de la naturaleza del invierno, y si éste es frío puede acabar con buena parte de sus efectivos. Dado que los últimos inviernos han sido bastante templados podemos asegurar que su nivel poblacional es el óptimo.
Este hecho se manifiesta especialmente en el concejo de Gozón, donde el cistícola buitrón se extiende a todo lo largo y ancho del mismo, en especial en la franja costera, donde existen núcleos importantes como el de Moniello, donde hoy tomé estas fotografías. Es una de nuestras especies más llamativas y conspicuas y una de las que primero aprendemos a reconocer.
jueves, 30 de octubre de 2014
Buitrones, puntos de reunión
El pequeño cistícola buitrón Cisticola juncidis se reparte por todos los prados de Gozón. Pero una vez que concluye la época reproductora se va reuniendo en pequeñas agrupaciones, en diversos lugares del concejo que constituyen verdaderos puntos de reunión. Estos lugares reúnen por lo general una característica común, son zonas con parches de hierbas altas que ocupan varios metros cuadrados de superficie.
Estas agrupaciones no son por lo general demasiado numerosas, entre 7 y 12 ejemplares. Los buitrones no se alejan demasiado de los parches, eligiendo con frecuencia las cañas de las gramíneas como posaderos.
Se trata sin duda de una estrategia de protección ante los rigores invernales, a los que el buitrón es muy sensible. Se ha comprobado en diferentes estudios que los inviernos fríos ejercen un fuerte impacto sobre las poblaciones de este pequeño paseriforme, reduciendo en gran proporción su número.
En Gozón se pueden encontrar varios de estos puntos de reunión a lo largo y ancho de toda su extensión, al ser uno de los concejos con inviernos más templados de toda Asturias. Estas fotos pertenecen a una zona localizada en Moniello, que reúne a unos 10 buitrones.
Estas agrupaciones no son por lo general demasiado numerosas, entre 7 y 12 ejemplares. Los buitrones no se alejan demasiado de los parches, eligiendo con frecuencia las cañas de las gramíneas como posaderos.
Se trata sin duda de una estrategia de protección ante los rigores invernales, a los que el buitrón es muy sensible. Se ha comprobado en diferentes estudios que los inviernos fríos ejercen un fuerte impacto sobre las poblaciones de este pequeño paseriforme, reduciendo en gran proporción su número.
En Gozón se pueden encontrar varios de estos puntos de reunión a lo largo y ancho de toda su extensión, al ser uno de los concejos con inviernos más templados de toda Asturias. Estas fotos pertenecen a una zona localizada en Moniello, que reúne a unos 10 buitrones.
sábado, 25 de mayo de 2013
El reclamo del buitrón
Un ejemplar de buitrón Cisticola juncidis se posa en una valla del pueblo de Zeluán haciendo un alto en su continuo ir y venir.
Una excelente oportunidad para escuchar y filmar su reclamo, uno de los sonidos más característicos de los campos del concejo de Gozón a lo largo de todo el año.
Los buitrones, como todos los pajarillos de la campiña de Gozón, están muy ocupados criando a su pequeña descendencia un año más. Seguirán llenando con su inconfundible reclamo nuestros campos abiertos.
Una excelente oportunidad para escuchar y filmar su reclamo, uno de los sonidos más característicos de los campos del concejo de Gozón a lo largo de todo el año.
Los buitrones, como todos los pajarillos de la campiña de Gozón, están muy ocupados criando a su pequeña descendencia un año más. Seguirán llenando con su inconfundible reclamo nuestros campos abiertos.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Buitrones en comando
Hoy quise aprovechar la mañana tan agradable de sol y buena temperatura de este invierno recién estrenado, y me acerqué a la zona de Cabo Negro, en Podes, a medio camino entre las playas de Xagó y Verdicio. Una de las observaciones más interesantes que pude realizar fue una pequeña concentración de 8 buitrones Cisticola juncidis, agrupados en un pequeño parche de hierba alta de unos 300 m2.
En época de cría, los buitrones se reparten por toda la extensión de la campiña gozoniega, pero a medida que llega el invierno se van reuniendo para conformar estos pequeños bandos.
Seguramente, la razón principal para formar tales grupos es que el buitrón en invierno tiende a ocupar las franjas de hierba alta, semejantes a la que localicé el grupo de hoy. Los prados gozoniegos son sobre todo prados de siega, y estas franjas ocupan pequeños parches de extensión limitada.
Es muy probable que en estas zonas el buitrón encuentre mejores condiciones para pasar la estación fría, la temperatura en su interior será mayor que la del entorno, y la disponibilidad de alimento será mayor.
Estos grupos de buitrón normalmente tienen entre 5 y 10 aves, en alguna ocasión pueden juntarse más. Aquí pude sacar hasta 4 juntos del grupillo de hoy.
¿Qué futuro les espera a nuestros pequeños buitrones? Eso depende mucho de cómo transcurra la temporada invernal. Los inviernos fríos les afectan mucho, y una buena parte de la población no logra sobrevivir. Si es templado, serán más los que puedan superarla.
Sea como sea, a partir del mes de marzo, con la nueva primavera, nuestros pequeños buitrones se volverán a dispersar por el concejo, llenándolo por doquier con su reclamo inconfundible.
En época de cría, los buitrones se reparten por toda la extensión de la campiña gozoniega, pero a medida que llega el invierno se van reuniendo para conformar estos pequeños bandos.
Seguramente, la razón principal para formar tales grupos es que el buitrón en invierno tiende a ocupar las franjas de hierba alta, semejantes a la que localicé el grupo de hoy. Los prados gozoniegos son sobre todo prados de siega, y estas franjas ocupan pequeños parches de extensión limitada.
Es muy probable que en estas zonas el buitrón encuentre mejores condiciones para pasar la estación fría, la temperatura en su interior será mayor que la del entorno, y la disponibilidad de alimento será mayor.
Estos grupos de buitrón normalmente tienen entre 5 y 10 aves, en alguna ocasión pueden juntarse más. Aquí pude sacar hasta 4 juntos del grupillo de hoy.
¿Qué futuro les espera a nuestros pequeños buitrones? Eso depende mucho de cómo transcurra la temporada invernal. Los inviernos fríos les afectan mucho, y una buena parte de la población no logra sobrevivir. Si es templado, serán más los que puedan superarla.
Sea como sea, a partir del mes de marzo, con la nueva primavera, nuestros pequeños buitrones se volverán a dispersar por el concejo, llenándolo por doquier con su reclamo inconfundible.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Cernícalos en el aire y otros de campiña
Hace unos cuantos días comentaba en otra entrada como en esta época de otoño e invierno es habitual ver en Gozón, especialmente en sitios de campiña abierta, como los cernícalos cazan al acecho, aguardando en su posadero a que pasen cerca sus presas. Esta forma de caza la alternan con la que es más característica en ellos, aquella por la que son más conocidos, el cernido. El sábado pasado en mi recorrido por la zona de Cabo Negro, en Podes, pude disfrutar durante bastante tiempo de la compañía de un macho de cernícalo vulgar Falco tinnunculus que me deleitó durante bastante tiempo cazando de esta manera tan peculiar.
Estos pequeños halcones son unos perfectos dominadores del medio aéreo. Mientras se cierne, sus alas y todo su cuerpo están en continua agitación, pero la cabeza permanece fija, atenta a todo movimiento. En esta época del año, en que los recursos alimenticios son muy escasos, el cernícalo explota esta forma de cazar sólo cuando le resulta ventajoso. Y las condiciones del pasado sábado, con un fuerte viento del suroeste, lo eran sin duda.
Tan pronto el cernícalo permanece ingrávido en el aire, siempre cara al viento, como de repente inicia un espectacular picado de caza a gran velocidad. Por lo que pude observar, y dado que en ningún momento se dejó caer al suelo, creo que estuvo todo el tiempo que lo vi capturando insectos voladores, arrastrados también por el fuerte viento. El cernícalo es un depredador generalista, y no está especializado como otros falcónidos, sino que es capaz de adaptarse a lo que le ofrece el entorno en cada momento.

Durante algunos momentos se cruzó con un busardo ratonero Buteo buteo que también andaba de prospección por la zona. No hay sin duda una rapaz que ofrezca tanta plasticidad en su comportamiento como el ratonero, capaz de cazar al acecho, cicleando en el aire o, cuando las circunstancias le son propicias, cerniéndose cara al viento.
En mi recorrido por el Cabo Negro, además de estas dos rapaces, anoté varias especies de paseriformes. La más abundante, sin duda, el estornino pinto Sturnus vulgaris, que ya es abundante en toda la campiña, formando grandes bandos que van de un lugar a otro.
El dúo estrella de toda la campiña de Gozón, esos que siempre te ofrecen la posibilidad de alguna foto y te adornan cualquier jornada por mala que ésta resulte, la tarabilla europea y el buitrón Cisticola juncidis.
Y también algunos grupos de fringílidos (verderones y pinzones sobre todo), alondras y motacílidos (lavandera blanca y bisbita pratense). De estos últimos pude localizar un bisbita de Richard, que no se dejó fotografiar, pero espero hacerlo algún día si se queda a invernar por la zona.
Cernícalo vulgar Falco tinnunculus Common kestrel
Estos pequeños halcones son unos perfectos dominadores del medio aéreo. Mientras se cierne, sus alas y todo su cuerpo están en continua agitación, pero la cabeza permanece fija, atenta a todo movimiento. En esta época del año, en que los recursos alimenticios son muy escasos, el cernícalo explota esta forma de cazar sólo cuando le resulta ventajoso. Y las condiciones del pasado sábado, con un fuerte viento del suroeste, lo eran sin duda.
Tan pronto el cernícalo permanece ingrávido en el aire, siempre cara al viento, como de repente inicia un espectacular picado de caza a gran velocidad. Por lo que pude observar, y dado que en ningún momento se dejó caer al suelo, creo que estuvo todo el tiempo que lo vi capturando insectos voladores, arrastrados también por el fuerte viento. El cernícalo es un depredador generalista, y no está especializado como otros falcónidos, sino que es capaz de adaptarse a lo que le ofrece el entorno en cada momento.
Durante algunos momentos se cruzó con un busardo ratonero Buteo buteo que también andaba de prospección por la zona. No hay sin duda una rapaz que ofrezca tanta plasticidad en su comportamiento como el ratonero, capaz de cazar al acecho, cicleando en el aire o, cuando las circunstancias le son propicias, cerniéndose cara al viento.
En mi recorrido por el Cabo Negro, además de estas dos rapaces, anoté varias especies de paseriformes. La más abundante, sin duda, el estornino pinto Sturnus vulgaris, que ya es abundante en toda la campiña, formando grandes bandos que van de un lugar a otro.
Estornino pinto Sturnus vulgaris Common starling
El dúo estrella de toda la campiña de Gozón, esos que siempre te ofrecen la posibilidad de alguna foto y te adornan cualquier jornada por mala que ésta resulte, la tarabilla europea y el buitrón Cisticola juncidis.
Tarabilla europea hembra Saxicola rubicola European stonechat
Cisticola buitrón Cisticola juncidis Zitting cisticola
Y también algunos grupos de fringílidos (verderones y pinzones sobre todo), alondras y motacílidos (lavandera blanca y bisbita pratense). De estos últimos pude localizar un bisbita de Richard, que no se dejó fotografiar, pero espero hacerlo algún día si se queda a invernar por la zona.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Un pequeño buitrón
Paseando por la campiña de Moniello me sale al encuentro un pequeño buitrón (o cómo se lo debería llamar ahora cistícola buitrón) Cisticola juncidis. Es en esta época cuando resulta más fácil de observar, los campos están plagados de jóvenes nacidos esta temporada, que se posan más al descubierto y son menos tímidos. La temporada de cría del buitrón dura más o menos de marzo a julio, y suele sacar adelante dos polladas.
El buitrón es uno de los pajarillos más pequeños de nuestra avifauna, de sólo 10, 5 cm de talla. En Europa es típico de los países mediterráneos, y parece que comenzó a colonizar Asturias a partir de los años 50 del pasado siglo, primero a partir de los juncales y marismas, para luego pasar a la campiña. Está muy ligado a los territorios más templados, de forma que prácticamente no asciende por encima de los 300 m.
Los inviernos fríos, ya sea a causa de la nieve o las heladas, perjudican seriamente a nuestro pequeño buitrón, que ve mermadas sus poblaciones. Al contrario, sucesiones de inviernos cálidos hacen que aumenten sus efectivos. En Gozón, si bien en época de cría se reparte por todo el concejo, en invierno está muy restringido a los campos que presentan mayor cobertura herbácea, en la que sin duda encuentran protección. Un buen enclave para verlos en esta época son los prados que se distribuyen por la zona del Dique y Aramar, que además de ser bastante templados tienen hierbas altas y muy densas.
El buitrón es uno de los pajarillos más pequeños de nuestra avifauna, de sólo 10, 5 cm de talla. En Europa es típico de los países mediterráneos, y parece que comenzó a colonizar Asturias a partir de los años 50 del pasado siglo, primero a partir de los juncales y marismas, para luego pasar a la campiña. Está muy ligado a los territorios más templados, de forma que prácticamente no asciende por encima de los 300 m.
Los inviernos fríos, ya sea a causa de la nieve o las heladas, perjudican seriamente a nuestro pequeño buitrón, que ve mermadas sus poblaciones. Al contrario, sucesiones de inviernos cálidos hacen que aumenten sus efectivos. En Gozón, si bien en época de cría se reparte por todo el concejo, en invierno está muy restringido a los campos que presentan mayor cobertura herbácea, en la que sin duda encuentran protección. Un buen enclave para verlos en esta época son los prados que se distribuyen por la zona del Dique y Aramar, que además de ser bastante templados tienen hierbas altas y muy densas.
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