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domingo, 20 de noviembre de 2022

Fringílidos por la costa

A partir del mes de noviembre las aves fringílidas cobran un claro protagonismo en nuestra campiña costera. Podemos ver varias especies, prácticamente todas son coloniales y en esta época se organizan en bandos, que a veces alcanzan tamaños muy llamativos. En esta entrada analizaré varios casos.

El caso más notable es sin duda el del pinzón vulgar Fringilla coelebs. Es una especie que anida en la costa en números muy reducidos, pero de la que a partir de octubre y sobre todo noviembre se registran grupos de decenas y a veces centenas de ejemplares. Ocupan las rastrojeras donde se alimentan, destacando el llamativo plumaje ocráceo de los machos adultos.



En vuelo destacan los llamativos panales alares blancos, especialmente llamativos también en el caso de los machos. Estas imágenes corresponden a observaciones hechas este mes en la zona de Cabo Negro.

Los movimientos migratorios de los fringílidos fueron analizados por Benigno Asensio en los años 80 en varios artículos publicados en la Revista Ardeola, basándose en las recuperaciones de aves anilladas. En casi todas se repite el mismo esquema, que es muy claro en el caso del pinzón. El origen de las aves que llegan aquí corresponde a toda una banda geográfica con origen en Escandinavia. A partir de aquí, bien recorriendo el oeste de Europa, o bien a través de las islas británicas, alcanzarían Iberia. A mi juicio esta segunda vía debe tener bastante importancia en el caso de Asturies.


Con los bandos de pinzón vulgar pueden viajar mezclados algunos pinzones reales Fringilla montifringilla, en número variable según las temporadas. Este otoño sólo he localizado uno en Bocines.


Quizá el fringílido más colonial de todos es el pardillo común Linaria cannabina. Presente durante todo el año, sus números aumentan en otoño por la llegada de migrantes europeos, que sin duda se asocian con las poblaciones locales. Su alimento principal en esta época son las semillas de plantas quenopodiáceas, y donde estas se encuentran pueden formar grandes bandos, como ocurre en Gozón en la zona de Nieva.




Un caso curioso es el del verderón Carduelis chloris. Sus números no fluctúan en exceso a lo largo del año, siendo tal vez el fringílido menos migrador. En invierno suelen asociarse para buscar alimento a otras especies de fringílidos formando bandos mixtos, su compañero favorito es sin duda el pinzón vulgar.


Otro caso llamativo es el del verdecillo Serinus serinus. Después de la cría prácticamente desaparece, ya que las poblaciones locales deben ser migradoras. En esta época llegan algunos invernantes, pero es muy escaso, y en mi opinión puede ser porque esta especie no ha logrado colonizar ni las islas británicas ni Escandinavia. Este otoño he localizado unos pocos por la zona de Nieva.




viernes, 23 de abril de 2021

Pajarillos de campiña abierta

 La campiña de Gozón, sobre todo la más pegada a la rasa costera, está formada por terrenos abiertos, ocupados por prados de siega o labrantíos que más avanzado el año se convierten en plantaciones de maíz. Estas zonas en época de cría están ocupadas por una fauna de pajarillos peculiar, que a estas alturas ya va tomando forma, como atestiguan estas fotos tomadas en las últimas fechas.

Uno de los elementos más peculiares es el escribano triguero Miliaria calandra, que desde las ramas y posaderos altos emite su peculiar y chirriante canto. Es un visitante estival que llega en marzo.


Otro visitante estival es la lavandera boyera Motacilla flava. Aquí cría la subespecie ibérica, y a estas alturas ya casi todos los machos han llegado y han ido ocupando sus territorios.



Y un pariente de esta última, también visitante estival y que precisa de algo de arbolado para refugiarse y emitir su canto, muy bonito por cierto, es el bisbita arbóreo Anthus trivialis.


En cuanto a las aves sedentarias que están aquí todo el año destaca por supuesto la tarabilla común Saxicola torquata. Siempre en parejas, y en algunas zonas con tan alta densidad que los machos se ven obligados a defender sus territorios.



Especie anual y muy llamativa por su peculiar canto que emite sin cesar desde el aire es la alondra común Alauda arvensis, que en esta época luce una preciosa cresta.


Entre los fringílidos es llamativa la presencia del verderón común Carduelis chloris, que aunque habita la campiña abierta también necesita de algún arbolado para anidar. Desde allí emite su canto, uno de los sonidos de la primavera en nuestra campiña.



Otro fringílido, el pardillo común Carduelis cannabina, habita las zonas de tojar, donde forma pequeñas colonias, es una especie muy gregaria.


Y ya por fin, cómo no, nuestro amigo gorrión, presente tanto en zonas urbanas como rurales, siempre cerca de ambientes humanizados. Ya están atareados recogiendo el material con el que fabricarán el nido, siempre en los tejados, bajo los aleros, en los huecos de las tejas, donde encuentren un sitio.





viernes, 12 de junio de 2020

Un poco de campiña estival

El mes de junio es probablemente el menos indicado para la observación de nuestra avifauna. No tenemos el constante cambio de las migraciones, ni los grandes bandos propios de la invernada. Por ello, es tiempo de fijarnos en esas aves a las que no prestamos suficiente atención el resto del año, de estar atentos a sus movimientos, a sus continuas idas y venidas. Eso es lo que yo hice el sábado pasado en la zona de Peroño, a las afueras de Luanco, un enclave muy interesante para nuestros pájaros más comunes.

Los jilgueros juveniles de la primera nidada son ya plenamente independientes y se mueven de un lado a otro buscándose la vida.


Mientras, las parejas de adultos siguen unidas y ya están preparando la segunda cría, para ello construyen un segundo nido en un nuevo sitio. La hembra recoge el material y el macho la acompaña siempre.



Por su parte, los juveniles de colirrojo tizón son más tardíos y acaban de dejar el nido hace pocos días; aún siguen dependiendo de los padres, que los continúan alimentando.



Los pardillos comunes, fringílidos al igual que los jilgueros, presentan un comportamiento muy similar y también se mueven en parejas.


Los zarceros políglotas o comunes, hacen honor a su nombre y se mueven en torno a las zarzas, que les ofrecen refugio y alimento.


Los pequeños buitrones, por su parte, gustan de desplazarse por las zonas de hierba, plagadas de gramíneas en esta época del año.


Pero si hablamos de aves discretas por excelencia, tenemos a las hembras de mirlo o los acentores comunes, también muy ajetreados en busca de alimento para sus pollos, en el caso de los mirlos también van por la segunda nidada.



En esta época los pájaros se muestran esquivos y escondedizos. Después de todo, la reproducción es quizá la etapa más decisiva en sus vidas, y buena parte del éxito está en pasar lo más desapercibidos posible.

jueves, 23 de agosto de 2018

Preparándose para la vida

Durante el mes de agosto la campiña asturiana está llena de jovencitos, una gran cantidad de pollos volanderos de paseriformes que son el resultado feliz de la recién terminada época reproductora. Ésta ha llegado a su fin y los jóvenes tienen que prepararse para la vida, cada uno a su manera.

Entre las especies que nos abandonarán están las populares golondrinas Hirundo rustica, que han iniciado ya el viaje a sus cuarteles de invierno en África. Desde el mes de julio se observan concentraciones de golondrinas, que además de practicar el vuelo se van familiarizando con la zona que las vio nacer, para volver si pueden el año próximo, como estos que localicé hace pocos días en Bocines.



Las especies que se quedan, es decir las sedentarias, tienen diferentes estrategias. Así, por ejemplo, los pollos de tarabilla europea Saxicola torquata habrán de apañárselas solos, ya que a los pocos días de independizarse son expulsados del territorio de sus progenitores, como estos tres jovencitos que localicé también en Bocines.


Pero en otras especies los jóvenes permanecen junto a los adultos, y así aprenden con ellos a alimentarse, a protegerse de los depredadores, es decir a sobrevivir. Un ejemplo muy claro son los fringílidos, que forman bandos nada más finalizar la reproducción, como por ejemplo uno de casi 20 verderones Carduelis chloris que puede ver en la zona de Moniello.


Entre los fringílidos, todavía se ve incluso como los pollos más tardíos persiguen a sus padres solicitando alimento, como estos pardillos comunes Acanthis cannabina que pude ver también por Moniello.


viernes, 8 de diciembre de 2017

Por la campiña de Verdicio (1)

La campiña de Gozón se encuentra ya llena de paseriformes que se encuentran en plena invernada, llegados desde sus cuarteles de cría europeos. Especialmente favorables para ellos son aquellas zonas en las que se conservan pequeños eriales de cultivo, zonas con abundancia de plantas adventicias que producen semillas atrayentes para los pájaros, representantes de familias como las poligonáceas o las quenopodiáceas. La conservación de estos pequeños eriales sin roturar es fundamental para que estos pequeños pájaros encuentren alimento y sobrevivan al invierno.


Una de estas zonas es la campiña de Verdicio al este de la playa. Hace unos pocos días realicé un pequeño recorrido por allí para detectarlos. En esta zona destaca especialmente la invernada de un notable núcleo de escribano palustre Emberiza schoeniclus, uno de los más importantes de Asturias. Esto se debe sobre todo a que en las proximidades hay un extenso carrizal que utilizan por la noche como dormidero.



Estos pequeños eriales también resultan muy atrayentes para el fringílido más numeroso en Gozón en época invernal, el pinzón vulgar Fringilla coelebs, del cual se encuentran en Verdicio varios cientos de ejemplares. La mayoría son jóvenes o hembras, pero entre ellos se incluye también algún macho adulto.


Este invierno, junto a los pinzones vulgares, también se encuentran unos pocos ejemplares de su pariente, el pinzón real Fringilla montifringilla, mucho más escaso y que llega en número variable según las temporadas, algunas casi ni se observa.


También forman bandos mixtos con los pinzones en estos pequeños eriales otros fringílidos, como algunos verderones. Estos verderones son tanto llegados de otras zonas de cría europea como nativos de aquí, aunque probablemente predominen los primeros.


Del mismo modo, en estos bandos mixtos de fringílidos se integra un buen número de pardillos comunes, estos también pueden proceder de Europa, aunque en su caso probablemente predominen los nativos de la zona.



sábado, 2 de abril de 2016

Abril en Peroño

La zona de Peroño es una de las más apreciadas para mí. Le tengo un especial cariño porque es el lugar donde comencé a familiarizarme con buena parte de los pequeños pájaros más corrientes en Asturias. Por eso vuelvo de vez en cuando a recorrer sus caminos y detenerme en los rincones que me son tan familiares. Esta mañana he podido pasar un buen rato por allí.

El mes de abril es una buena época para ir a Peroño. Casi todos los invernantes se han ido ya, y las aves que permanecen se están preparando ya para la cría, como el macho de curruca capirotada, especie de la que hay varias parejas.


En Peroño hay una buena diversidad de paseriformes, debido a la gran variedad de pequeños hábitats que encontramos. Por ejemplo hay pequeñas colonias de fringílidos, tanto los pardillos comunes asociados a las formaciones de tojal o rebolla


como los verderones, que se encuentran siempre donde hay algo de arbolado.


En los zarzales cantan ya los machos de acentor común.


Y por supuesto no faltan las especies más típicas de la campiña asturiana, como los mirlos que podemos localizar aliméntandose en las zonas más degradadas...


las tarabillas europeas, que encontramos siempre en pareja posadas al descubierto...



o el popular petirrojo, quizá la especie más llamativa, se ha expandido mucho y en estos momentos canta de manera casi permanente.



En resumen, Peroño es una zona excelente para iniciarse en la ornitología. Además es muy accesible, conformando una especie de pequeña península limitada por el mar, la villa de Luanco y el monte Cotiellos que la separa de Moniello.


Sin olvidar el indudable encanto de sus vistas al mar y el atractivo aspecto de campiña que ofrece a nuestros ojos.