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martes, 15 de marzo de 2022

Los últimos invernantes

La primera quincena de marzo es un periodo de transición en nuestra avifauna. Muchas especies que pasan el invierno aquí nos van dejando, y algunas estivales comienzan a llegar. Sin embargo aún pueden verse las últimas aves invernantes, que prolongan su estancia entre nosotros antes de retornar a sus áreas de cría. Entre ellas las más típicas son las aves limícolas, que se reproducen en latitudes muy norteñas y están adaptadas a migraciones más tardías. Por ejemplo en la ensenada de Llodero aún pueden verse varios chorlitos grises que llevan ahí varios meses.

Con ellos permanecen también varios ejemplares del grupo de chorlitejos grandes y correlimos comunes que también ha pasado aquí el invierno.


Los archibebes claros, aunque anidan en latitudes templadas, también suelen alargar su invernada.


Las anátidas suelen ser migrantes tempranos, pero aún permanece algún invernante, como por ejemplo un ánsar común que lleva varios meses en el pantano de La Granda.

En los prados de algunas zonas de Asturias llama la atención la presencia aún de algunos grupos de garcilla bueyera, especie que ha comenzado a invernar hace unos pocos años.


Y en cuanto a los pájaros van desapareciendo de los prados y labrantíos del litoral los grandes bandos invernantes de pinzón vulgar, ya quedan pocos individuos, la mayoría jóvenes o hembras.


En las alisedas y bosques de ribera se ven los últimos grupos de lúganos alimentándose de las piñas de los alisos. A lo largo de marzo desaparecerán ya de nuestro marco de referencia, al igual que otras especies, para no volver hasta el próximo otoño.





 

sábado, 18 de diciembre de 2021

Un bando de lúganos

Durante una jornada de esta semana pasé un rato bastante entretenido contemplando las maniobras de un numeroso grupo de lúgano Spinus spinus, en total cerca de 60 ejemplares, en uno de los tramos de aliseda que suelo prospectar en el concejo de Gozón, por la zona de Iboya. Durante esta época las semillas de aliso o humero se convierten en Asturias en el alimento casi exclusivo de este paseriforme invernante.



Los primeros lúganos pueden llegar en el mes de octubre, pero conforme va avanzando la temporada invernal su arribada se va intensificando. De hecho, si se observa el mapa de distribución de lúganos anillados en España, se observa que la mayor parte de los asturianos se registra en invernada (diciembre a febrero).


Cuando contemplamos un bando de lúganos podemos tener la impresión de que todos sus miembros se mueven de forma idéntica, pero esto no es así ni mucho menos. Los estudios sobre su comportamiento invernal indican que estos grupos están compuestos por dos tipos de individuos: unos se pueden denominar "residentes", y se instalan durante largo tiempo en una misma zona, hasta varias semanas; otros se pueden denominar "transeúntes" y su comportamiento es más errático, desplazándose sin cesar entre diversas áreas de alimentación.


Los individuos residentes se pueden considerar dominantes, y presentan mejor condición física (más peso) que los transeúntes. Un dato interesante es que estos lúganos dominantes no presentan sesgos por sexo o por edad, y además pueden llegar a su zona en cualquier momento de la época invernal. Cada una de estas dos estrategias presenta sus ventajas y desventajas, los residentes compiten mejor por el alimento, pero presentan mayor riesgo de predación, ya que al estar varias jornadas en el mismo emplazamiento se hacen notar más. Disminuyen este riesgo al atraer a los individuos transeúntes con sus llamadas continuas y aumentar el tamaño del bando.


Para saber más:

ASENSIO, B. 1985b. Migración e invernada en España de Lúganos (Carduelis spinus, L.) de origen Europeo. Ardeola, 32: 179-186

Senar, J. C., Burton. P. J. K. and Metcalfe, N. B. 1992. Variation in the nomadic tendency of a wintering finch Carduelis spinus and its relationship with body condition. - Oris Scand. 23: 63-72.


sábado, 7 de noviembre de 2020

Los que van llegando

 A finales de octubre y primeros de noviembre se intensifica la llegada de paseriformes a Asturias. La mayor parte proceden del oeste europeo, desde Francia hasta Escandinavia e incluso Rusia, y aunque algunos están de paso muchos se quedarán ya aquí a invernar y vivir los próximos 4 o 5 meses de su vida. Podemos poner muchos ejemplos, pero aquí van algunos de los más llamativos, retratados en los últimos días en el concejo.

Por ejemplo, las llamadas lavanderas enlutadas, que son la subespecie inglesa (Motacilla alba yarrellii) de la que en Gozón llamamos mariagarcía, la popular lavandera blanca Motacilla alba. Distinguibles por su tonalidad negro azabache, muy llamativa en los machos, se mezclan con la subespecie nominal en los campos y labrantíos del concejo.


¿Cómo no apreciar estos días la insistente llamada del popular raitán o petirrojo por todos lados? La campiña asturiana se llena estos días de raitanes venidos de Europa, que se suman a la población local; cantan con insistencia y pelean mucho entre ellos. Son aves muy territoriales, y conseguir un buen territorio es crucial para sobrevivir al invierno.


Si paseamos junto a un bosque de ribera y levantamos la vista a los alisos, o humeros, podremos localizar ya los primeros grupos de lúganos, o úbanos, alimentándose de las semillas de estos árboles. Son la avanzadilla, ya que la llegada de estos pájaros se prolonga a lo largo de todo noviembre e incluso diciembre. Son aves irruptivas que se van desplazando en función de la disponibilidad de alimento.


Y abajo en los sotos podremos ver también una ingente cantidad de mosquiteros comunes, o pioyines, moviéndose inquietos de un lado a otro, persiguiendo los pequeños invertebrados que vuelan sobre la superficie del agua. En invierno se extienden por todo el territorio, convirtiéndose en una de las especies más numerosas de Asturias.


Como digo, son sólo unos pocos ejemplos, hay muchos más, esperemos ir descubriéndolo en los próximos meses.



viernes, 24 de enero de 2020

Fringílidos, invernada en grupo

Los fringílidos son en general aves muy sociales, nidificando incluso en pequeñas colonias donde las parejas se ubican bastante próximas entre sí. Esta sociabilidad aumenta una vez que termina la etapa reproductora y comienza la que podríamos llamar ¨época invernal". Un ejemplo claro es el de los jilgueros Carduelis carduelis, que en invierno se reúnen en bandos de decenas, incluso a veces centenares de individuos.


Esta estrategia de invernar en bandos conlleva algunas ventajas para las especies, las más evidentes son el aumento de la eficacia en la detección de depredadores y en la localización de fuentes de alimento. Los jilgueros que invernan aquí son en parte individuos locales, pero también están compuestos por bastantes ejemplares de origen europeo. A ellos se asocian otros fringílidos menos abundantes en invierno, por ejemplo los pardillos comunes o los verderones, como se aprecia en estas fotografías realizadas en la zona de Nieva, a un bando de unas 250 aves.


Otro ejemplo muy claro de fringílido invernante en grupo es el del jilguero lúgano Spinus spinus, aunque en este caso todos los invernantes tienen un origen europeo. A partir de mediados de otoño y durante buena parte del invierno se pueden ver los grupos de este paseriforme recorriendo los bosques de ribera, alimentándose de su comida favorita, las semillas de aliso.


Los bandos de lúgano se muestran bastante erráticos, aunque si encuentran una buena fuente de alimento pueden permanecer bastante tiempo en el mismo lugar, como el caso de este grupo que tengo localizado en la zona de Iboya, en Gozón.


Además de las ventajas antes citadas, la invernada en grupo puede suponer algunos costes, como ponen de manifiesto algunos estudios. Los costes más importantes derivan del aumento de las interferencias entre los individuos, o incluso del mayor riesgo de transmisión de enfermedades. Pero es indudable que se ven superados por las ventajas que para estas especies supone la invernada social.


Para saber más:

Senar, J.C. & Borrás, A. 2004. Sobrevivir al invierno: estrategias de las aves invernantes en la Península Ibérica. Ardeola 51 (1) 133-168. Madrid

viernes, 22 de febrero de 2019

¿Dónde están los lúganos?


Este invierno 2018/19 hay varias especies que están destacando por su escasez. Una de ellas es el lúgano Spinus spinus, que está siendo muy poco observado en general en Asturias. En mi caso por ejemplo tan sólo he podido localizar un grupo de 7 ejemplares en una aliseda del concejo de Avilés durante el mes de diciembre, y al que pertenecen las fotografías de esta entrada. Este hecho contrasta además con el anterior invierno, en el que fue bastante regular y frecuente.


Así pues, podemos preguntarnos ¿donde están los lúganos que este invierno no han llegado hasta aquí? Pues bien, pongámonos a investigar un poco. En primer lugar, se puede averiguar de dónde proceden las aves que llegan hasta aquí a invernar. De acuerdo con los estudios de anillamiento el lugar de origen de estos lúganos estaría en los países nórdicos, en especial Finlandia y Noruega, llegando hasta aquí después de viajar por toda la fachada atlántica europea.



La alimentación de los lúganos se basa principalmente en las semillas, aunque varían su dieta  según la época del año. Durante la reproducción predominan las de coníferas, sobre todo abetos y piceas, mientras que en otoño el principal suministro viene de las semillas de abedul, y en invierno los lúganos consumen sobre todo semillas de alisos. 

De esta manera, los movimientos migratorios postnupciales vienen condicionados por la producción de estas semillas, por ejemplo los años buenos de semillas de picea ocasionan un alto éxito reproductor y las poblaciones de lúganos migradores aumentarán. Del mismo modo, si hay una buena producción de semillas de abedul en otoño los lúganos retardarán sus desplazamientos ya que permanecen más tiempo cerca de las zonas de cría.

Estos balances en la producción de semillas explican en buena parte las fluctuaciones en las poblaciones de lúganos invernantes en Asturias. Se suele achacar los años de escasez a cuestiones climáticas, como la ausencia de frío, pero las oscilaciones en sus números se deben más bien a factores alimenticios.


Sin embargo esto no aclara del todo a la pregunta que nos hacemos en esta entrada de donde esta nuestros lúganos. Por suerte hoy en día tenemos una herramienta muy útil para intentar responder diferentes cuestiones relacionados con la fauna, como son las plataformas de ciencia ciudadana, las cuales demuestran una y otra vez su gran utilidad. 

En lo referente a las aves la más utilizada probablemente es ebird. Es posible obtener mapas con el uso de esta plataforma con diversos objetivos, entre ellos por poner un caso las densidades y zonas de distribución de especies comunes.

Así, podemos extraer los mapas para la distribución del lúgano en los dos últimos periodos invernales de diciembre-febrero para el conjunto del continente europeo, como se aprecia a continuación. Se observa que en el invierno 17-18 la Península Ibérica presenta colores con un tono morado más intenso, lo que indica mayor presencia y densidad de la especie, mientras que en el invierno 18-19 estos tonos morados son más claros, lo que indica menor densidad.




Si bajamos al detalle, a la zona europea más a nuestro alrededor, obtenemos algún detalle más. Así, en el invierno anterior 17-18 la zona cantábrica aparece con los tonos morados más intensos que antes comentaba, mientras que en este último invierno aparecen más tenues. Por el contrario, en algunas zonas de Centroeuropa la presencia de lúgano parece haber aumentado bastante este invierno con respecto al anterior, lo cual se aprecia bastante bien en la zona que he rodeado con un círculo.



Se sabe por los estudios de anillamiento que los lúganos de origen finlandés pueden seguir estas dos rutas en sus desplazamientos tras la época de cría. Incluso es muy posible que las mismas aves sigan diferentes rutas en inviernos sucesivos, condicionadas por los factores alimenticios que antes comentaba. Esto puede responder en parte a la pregunta que formulaba al principio de la entrada, ¿Dónde están los lúganos?

Para saber más:

Eriksson, K. 1970. The autumn migration and wintering ecology of the Siskin Carduelis spinus. Ornis Fennica 47: 52–68.

ASENSIO, B. 1985. Migración e invernada en España de los lúganos (Carduelis spinus ) de origen Europeo. Ardeola 32: 179-186

martes, 21 de noviembre de 2017

Buena entrada de lúgano

Una de las imágenes más características de la naturaleza asturiana en invierno es la de un grupo de lúganos o ubanos Carduelis spinus alimentándose en un bosque de ribera. Este pequeño y bonito fringílido es todo un especialista, y en esta época tanto las semillas como las inflorescencias de los alisos o humeros constituyen su dieta casi en exclusiva.


Los lúganos demuestran una gran habilidad para extraer la parte nutritiva de estos órganos del árbol, desechando las partes más duras, tal como se puede observar en este vídeo.


El lúgano cría en buena parte de Europa, especialmente en los grandes bosques de coníferas, alimentándose en esta época de semillas de abetos y pinos. Al terminar la época reproductora inicia un intenso desplazamiento hacia el sur, en especial las poblaciones más boreales, buscando las zonas donde pasar el invierno.



La llegada a Asturias se produce a partir de octubre, pero sobre todo en noviembre, y es muy variable, desde años en los que apenas se observa hasta otros en los que se produce la llegada de grandes bandos.A este respecto se comporta como una especie irruptiva. Los lúganos que llegan a Asturias proceden de una amplia banda del oeste de Europa, sobre todo de los países nórdicos, los de la orilla del Báltico y Alemania.


Esta parece ser una buena temporada, habiéndose registrado una buena entrada, en especial en el oriente asturiano. Hay algunos enclaves que los atraen fuertemente, y en los cuales se observan año tras año, como la aliseda de La Magdalena, en Avilés, donde he podido tomar estas fotos hace pocos días de un bando que ya está invernando por allí. Aunque no sólo se quedan en las alisedas, por ejemplo
también en Avilés, en el parque de La Magdalena, llevo siguiendo un pequeño grupo desde hace unas semanas que se alimentan entre los abedules y los arces.




sábado, 23 de abril de 2016

Efecto Patagonia (2): lúgano cantando

Entre los ornitólogos se conoce como "Efecto Patagonia" un fenómeno por el cual, en un mismo lugar, van sucediéndose observaciones puntuales de aves curiosas o raras. La razón esta en que alguien, un día, registra la primera de ellas, y al confluir después en ese punto un cierto número de observadores y aumentar su tiempo de estancia van aumentando las posibilidades de detectar más. Algo parecido me sucedió a mí esta tarde.


Mi colega Rubén me había llevado hoy hasta un lugar de Bañugues donde tiene perfectamente controlada una bonita curiosidad que en otra entrada desvelaré. Pues bien, tras mostrarme el sitio y tras un tiempo de espera apareció justamente en el mismo punto otro registro más que interesante, un  macho de jilguero lúgano Carduelis spinus cantando. Pude hasta obtener un pequeño vídeo.


El lúgano es bastante común en Europa occidental y Rusia como reproductor, pero en el resto es muy escaso. En la Península Ibérica cría sólo en la franja más al norte, y en números muy variables cada año dependiendo de las aves que hayan llegado en invierno, es una especie oportunista.


Este invierno los lúganos han sido abundantes, por eso es probable que el número de reproductores aumente. Sin embargo su hábitat preferido para criar en Asturias es el constituido por los pinares de plantación, siendo muy raro en otros enclaves. Personalmente es la primera vez que lo observo cantando en Gozón y no creo que haya muchos más registros. Habrá que seguirlo atentamente.



sábado, 12 de diciembre de 2015

Úbanos y humeros

Una de las imágenes más bonitas del invierno en la campiña de Gozón es la de un grupo de lúganos (o úbanos como se conocen en Asturies) Carduelis spinus recorriendo un bosque de ribera, ya que estos preciosos fringílidos tienen un especial apego en esta época por las semillas de aliso, o húmero que decimos aquí. Hoy estuve entretenido con un grupo que localicé ayer en una aliseda de la zona de Iboya, que al final resultó ser de unas 40 aves.


Los lúganos demuestran una especial habilidad para extraer las semillas de las piñas del árbol, como se puede apreciar en este vídeo que estuve filmando.


Este bonito fringílido cría de forma escasa (aunque más abundante de lo que se creía) en pinares del occidente asturiano. A partir de octubre comienzan a llegar migrantes procedentes del oeste y norte de Europa, que en seguida comienzan a ocupar los bosques riparios. Los grupos son de tamaño muy variable, desde unos pocos ejemplares hasta varias decenas, superando a veces el centenar de individuos.


Para mí es uno de los pájaros más bonitos, distinguiéndose de otros fringílidos por su mezcla de plumaje verde y negro y el notable capirote oscuro en la cabeza del macho. En el grupo que vi hoy había mayoría de machos sobre las hembras, aunque me sorprendió ver algún ejemplar con plumaje bastante juvenil.


Son bastante erráticos, moviéndose sin cesar a través de la campiña, aunque si tienen alimento suficiente un mismo grupo puede quedarse bastante tiempo en el mismo lugar. Su llegada es variable de un año a otro, dependiendo por lo que parece de su éxito reproductor allá muy al norte en los bosques de piceas y abetos, protagonizando algunos inviernos notables irrupciones. Este año en concreto parece ser bastante bueno. Aquí os dejo con unas cuantas fotos más de estos preciosos equilibristas.





lunes, 3 de diciembre de 2012

Lúganos y mitos

Una de las imágenes que para mí mejor representa al invierno en el mundo de las aves, por lo menos en Asturias, es la de un bando de lúganos Carduelis spinus desplazándose en busca de alimento. El viernes pasado, 30 de noviembre, localicé mi primer bando de lúganos de la temporada en el concejo de Gozón, un grupillo de unas 35 aves en los alisos de la desembocadura del arroyo La Cabaña, junto a la playa de Bañugues. Entre ellos y yo, un buen montón de ramas, así que como sólo estuvieron por allí un par de minutos sólo pude medio sacar un par de fotos a una hembra.


El lúgano es un precioso fringílido de tonos amarillos y verdes, muy gregario en esta época, en la que forma estos bandos de mediano tamaño que se mueven invariablemente por las zonas de bosque de ribera. Y es que las semillas de aliso constituyen casi su único alimento invernal, convirtiéndose así en un ave muy especializada y eficaz. Sin embargo para la cría prefiere los bosques de coníferas o mixtos, alimentándose de una mayor variedad de semillas. Nidifica en buena parte del norte de Europa y oeste de Asia, donde es muy numeroso, la mayor parte de las poblaciones se desplaza al oeste en invierno.


Como otros fringílidos, el lúgano presenta un comportamiento irruptivo, y hay años en que es numeroso por todas partes. Esas temporadas de abundancia se suele quedar a criar aquí alguna pareja.

Junto a los lúganos observé también un grupillo de 10 mitos Aegithalos caudatus. El mito, aunque no es un párido tipo carbonero o herrerillo, presenta un comportamiento similar al de éstos, y en otoño es divagante, con grupos familiares que se mueven de un lugar a otro en busca también de comida.


El mito es probablemente una de los pajarillos con mayor variabilidad morfológica que existe. Probad a poner Aegithalus caudatus en google, dadle a imágenes y os saldrán desde aves con la cabeza a blanca a otos muy oscuros; de plumaje gris u ocre, etc...El que tenemos en Asturias tiene características muy definidas, con escapulares ocráceas, una gran ceja negra en la cabeza y las mejillas muy rayadas de oscuro. Pertenece a la subs. Aegithalus caudatus taiti.




El mito es muy escaso en época de cría en Gozón, con un puñado de parejas diseminadas por el municipio, pero es más fácil de observar en otoño e invierno. Mi impresión personal es que ha ido en aumento, hace años era muy raro ver un grupillo de mitos y ahora es más habitual, este año ya he visto unos cuantos.