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miércoles, 20 de julio de 2022

Arranca la migración postnupcial

Prácticamente no hay un mes del año donde no exista alguna migración de aves en nuestras latitudes, salvo quizás enero. Así, sin solución de continuidad con la migración prenupcial, de viaje a los lugares de cría, se notan los primeros movimientos postnupciales, de retorno a los de invernada. Las primeras que se hacen notar en este sentido son las gaviotas reidoras, que ya a mediados de junio ocupan estuarios y ensenadas como las de Llodero con interesantes bandos.


Las primeras jóvenes nacidas en el año se suelen registrar en Asturias a finales de junio, como así ha sucedido esta temporada. Las gaviotas reidoras ocupan una distribución muy amplia en el Paleártico, pero es casi seguro que estas migrantes tempranas provienen de las poblaciones del oeste de Europa y llegan aquí bordeando el litoral.




Sólo unos pocos días después que las reidoras se presentan aquí las gaviotas cabecinegras, en este caso con muy poco intervalo entre adultas y jóvenes. Seguramente proceden también de las poblaciones del oeste de Europa.



A finales de junio o principios de julio se pueden registrar las primeras aves limícolas en migración postnupcial. Para mí los primeros esta temporada fueron dos chorlitejos grandes.


En julio se vuelve a ver también la silueta característica del zarapito trinador en los estuarios. Esta especie es un migrador temprano, ya desde julio, pero en esta época a diferencia de la primavera apenas se detiene en tierra y los bandos se observan en migración activa.


La primera especie de limícola que suele aparecer en buenos números es el archibebe común, con grupos de jóvenes a mediados de julio. De esta manera pude registrar un bando de 15 el día 17/07 en la ensenada de Llodero. El archibebe común cría en latitudes templadas en el continente europeo.





De esta manera, a estas alturas del año la migración postnupcial se encuentra ya en pleno funcionamiento. Ocupa más de la mitad del año, de junio a diciembre, y nos permite disfrutar de la naturaleza en su total expresión.

miércoles, 21 de abril de 2021

Los pollos de mayo

Ya tenemos por Gozón a los conocidos localmente como "pollos de mayo", los zarapitos trinadores Numenius phaeopus. A pesar de su nombre local, lo cierto es que aparecen en mayor medida durante el mes de abril, alimentándose por los prados del concejo y llenando el aire con su reclamo insistente, en lo que constituye sin duda uno de los hitos ornitológicos anuales. Las fotos de esta entrada se corresponden con un bando de c.60 aves detectado en los prados de Iboya.




Los zarapitos trinadores que se ven por aquí probablemente pertenecen a las poblaciones islandesas, las cuales invernan en su gran mayoría en el oeste de África. Varios estudios recientes demuestran que la migración prenupcial de la especie es diferente de la postnupcial. En esta última suelen volar directamente entre los lugares de cría e invernada, sin escalas, mientras que en primavera siempre realizan al menos una parada para reponer energías, parada que se corresponde con los bandos que vemos ahora por el litoral. Es muy posible que esto haya evolucionado así porque los vientos a finales de verano y otoño son más favorables a la migración.



Dentro de esta migración prenupcial el litoral Cantábrico puede ser un lugar de parada importante. En los prados alrededor de la playa de Bañugues han llegado a contarse por ejemplo máximos cercanos a las 400 aves, aunque últimamente no se alcanzan estos números. Pero sí es habitual registrar bandos de entre 50 y 100 aves. Sin embargo los mapas de migración a veces nos ignoran para centrarse en el oeste de Portugal o islas británicas.



Precisamente conteos realizados en Irlanda, en North Bull Island, a unos 1.200 km al norte de Gozón, arrojan máximos de paso en la última semana de abril, entre 7 y 10 días más tarde que los registrados aquí. Tal vez esto hace suponer que los grupos de zarapito trinador realizan dos paradas a lo largo de su viaje, la última en las islas británicas antes de realizar el salto oceánico. De momento nuestros zarapitos siguen con nosotros, volando en la campiña bajo la atenta mirada de los milanos negros.


Para saber más:



Carneiro, C., Gunnarsson, T.G. & Alves, J.A. (2019): Faster migration in autumn than in spring: seasonal migration patterns and non-breeding distribution of Icelandic whimbrels Numenius phaeopus islandicus. . Journal of Avian Biology. DOI: 10.1111/jav.01938



martes, 7 de enero de 2020

Desplazamientos locales

La temporada invernal queda fuera de las épocas de los grandes movimientos de la avifauna, pero aún así pueden producirse desplazamientos locales, debidos a diversas causas. La más habitual es la existencia de grandes olas de frío, que desplazan grandes contingentes de aves, pero también pueden ser por otros motivos, como los temporales en la mar, o porqué no las molestias humanas.

Por ejemplo en estos primeros días del invierno han aparecido unos pocos ejemplares de chorlitejo grande Charadrius hiaticula en la playa de Bañugues. Esta especie había desaparecido de la playa tras los últimos movimientos migratorios del otoño.



También se ha dejado caer algún zarapito trinador Numenius phaeopus, especie realmente escasa por Asturias en época invernal.



También puede darse el caso contrario, aves que desaparezcan de nuestras zonas de invernada. Así, el pequeño grupo de correlimos oscuro Calidris maritima invernante en Luanco parece haber quedado reducido a un ejemplar solitario.


Sin embargo, lo más habitual es que las aves permanezcan estables en sus lugares de invernada, especialmente si las condiciones se mantienen favorables. Así, un pequeño grupo de vuelvepiedras Arenaria interpres lleva una buena temporada en Bañugues, donde se alimenta de los invertebrados que medran en los acúmulos de algas secas que han quedado sin recoger en la playa.




martes, 7 de mayo de 2019

Parada migratoria

La primera semana de mayo marca el máximo en el número de aves limícolas que cruzan en migración frente a nuestro litoral. Su tránsito suele ser rápido, pero en determinadas condiciones meteorológicas los limícolas se ven obligados a sedimentar, en especial bajo vientos fuertes de componente este que se oponen a su migración.

Estas condiciones se dieron el pasado fin de semana, y la consecuencia de ello fue que un gran número de limícolas se detuvieron en los lugares favorables de nuestra costa. En la playa de Bañugues cerca de 400 limícolas se agolpaban en la zona libre de playa, dos tercios de los cuales eran correlimos comunes Calidris alpina, que en esta época es la especie mayoritaria.




Entre las otras especies pequeñas destacaban los correlimos tridáctilos y chorlitejos grandes, los cuales a medida que avance el mes de mayo irán ganando en importancia.



En ocasiones se reunían todos en la orilla ofreciendo un gran espectáculo.



Entre las especies de tamaño medio se podían ver buenos grupos de zarapito trinador y chorlito gris, alguno de estos últimos en su precioso plumaje nupcial.




Todas estas aves se encuentran siguiendo la ruta migratoria del Atlántico Este. Viajando miles de km, algunas especies, caso de los chorlitos grises o las agujas colipintas, se dirigen a Siberia. Otras, caso de los correlimos tridáctilos, llegarán hasta Groenlandia e incluso las islas de NE de Canadá.


En esta ruta tan increíblemente larga es fundamental que durante sus paradas las aves limícolas tengan el suficiente tiempo para descansar y alimentarse, ya que si se ven obligadas a abandonarlas antes de haber repuesto sus reservas quizá no lleguen a su destino. Por eso, el respeto a su tranquilidad y no molestarlas se hace muy necesario. Pensemos en el milagro que representa que unas aves tan pequeñas puedan viajar distancias tan enormes con el simple objetivo de reproducirse.

viernes, 15 de marzo de 2019

Zarapitos de invernada

Un pequeño grupo de zarapito real Numenius arquata, de unos 10 ejemplares, ha elegido esta temporada un área del concejo de Gozón, entre la playa de Bañugues y el Cabo Peñas, para pasar el invierno. No son fáciles de registrar, ya que son aves esquivas que se mantienen a cierta distancia del observador. Esta semana pude detectar a 6 de ellos en la playa de Bañugues.



La invernada de esta especie en Asturias, que ha ido declinando a lo largo de los últimos años, está ligada sobre todo a los estuarios costeros, en especial las rías del Eo y Villaviciosa. El zarapito real se distribuye por buena parte de Eurasia, pero la que encontramos aquí es la subespecie nominal, que se reproduce en Europa y Rusia occidental, invernando en las costas de Europa Occidental y África.


Bajo el amparo de este grupo de zarapito real ha estado invernando también un ejemplar de zarapito trinador Numenius phaeopus, fácilmente identificable por su menor talla y su pico bastante más pequeño. El zarapito trinador inverna en África, su presencia en esta época en Asturias es casi anecdótica y ligada por lo general a las zonas rocosas del litoral. 



El zarapito real ha sufrido un fuerte declive en sus poblaciones reproductoras europeas, muy marcado en algunas zonas como las islas británicas donde supera el 40%. Esto ha hecho que se declare como especie casi amenazada, y se hayan aprobado varios Planes de Acción para su conservación, cuyo resultado aún está por comprobar. Es curioso que los efectivos invernantes han aumentado sin embargo en buena parte de Europa, pero este hecho debe ser achacable a que buena parte de las poblaciones que migraban a África a invernar ya no lo hacen, la suavidad de los inviernos ha provocado que no les haga falta realizar estos desplazamientos.







jueves, 7 de febrero de 2019

Limícolas de invernada

Una temporada más, un puñado de limícolas han elegido el concejo de Gozón para pasar el invierno. Nuestro litoral ofrece a estas aves tan especializadas diferentes hábitats y recursos para sobrevivir a la estación fría. Aunque es cierto que no faltan a la cita, también lo es que estos últimos años su número ha ido en claro descenso.

Por ejemplo, unos pocos archibebes claros Tringa nebularia permanecen varios meses asentados en la ensenada de Llodero. Se suelen alimentar vadeando las aguas superficiales de la orilla hasta unos pocos cm.



Hace unas temporadas su número sobrepasaba la decena, pero esta temporada sólo se han quedado dos.


Un pequeño puñado de andarríos chicos Actitis hypoleucos también invernan repartidos por el concejo, eligiendo para alimentarse las corrientes más superficiales, siempre cerca de las aguas dulces. Su número probablemente oscila entre 10 y 20, siendo el enclave más concurrido la misma ensenada de Llodero.



Por su parte, un pequeño grupo de correlimos oscuros Calidris maritima se puede localizar año tras año en los bloques del puerto de Luanco, alimentándose al alcance de las olas. Esta temporada su número oscila entre tres y cinco aves.



Del mismo modo, en la playa de Bañugues unos pocos chorlitejos grandes Charadrius hiaticula se asientan en la playa de Bañugues todos los inviernos. Hace pocos años su número estuvo cerca de las 20 aves, pero esta temporada sólo se han quedado dos.


Una especie que se asienta de forma intermitente es el zarapito trinador Numenius phaeopus, ya que sus zonas de invernada están más al sur. Esta temporada un par de ejemplares permanecen en la ensenada de Bañugues junto a un pequeño grupo de zarapitos reales.