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viernes, 12 de junio de 2020

Un poco de campiña estival

El mes de junio es probablemente el menos indicado para la observación de nuestra avifauna. No tenemos el constante cambio de las migraciones, ni los grandes bandos propios de la invernada. Por ello, es tiempo de fijarnos en esas aves a las que no prestamos suficiente atención el resto del año, de estar atentos a sus movimientos, a sus continuas idas y venidas. Eso es lo que yo hice el sábado pasado en la zona de Peroño, a las afueras de Luanco, un enclave muy interesante para nuestros pájaros más comunes.

Los jilgueros juveniles de la primera nidada son ya plenamente independientes y se mueven de un lado a otro buscándose la vida.


Mientras, las parejas de adultos siguen unidas y ya están preparando la segunda cría, para ello construyen un segundo nido en un nuevo sitio. La hembra recoge el material y el macho la acompaña siempre.



Por su parte, los juveniles de colirrojo tizón son más tardíos y acaban de dejar el nido hace pocos días; aún siguen dependiendo de los padres, que los continúan alimentando.



Los pardillos comunes, fringílidos al igual que los jilgueros, presentan un comportamiento muy similar y también se mueven en parejas.


Los zarceros políglotas o comunes, hacen honor a su nombre y se mueven en torno a las zarzas, que les ofrecen refugio y alimento.


Los pequeños buitrones, por su parte, gustan de desplazarse por las zonas de hierba, plagadas de gramíneas en esta época del año.


Pero si hablamos de aves discretas por excelencia, tenemos a las hembras de mirlo o los acentores comunes, también muy ajetreados en busca de alimento para sus pollos, en el caso de los mirlos también van por la segunda nidada.



En esta época los pájaros se muestran esquivos y escondedizos. Después de todo, la reproducción es quizá la etapa más decisiva en sus vidas, y buena parte del éxito está en pasar lo más desapercibidos posible.

miércoles, 26 de julio de 2017

Más jóvenes: zarceros

El mes de julio vive una explosión de aves jóvenes como ningún otro en el año. Son una enorme cantidad de parejas las que culminan su periodo de cría en esta época, ya sea su primera y única nidada, la segunda o incluso la tercera. En consecuencia nuestra campiña se inunda de  jóvenes volanderos, entre ellos de zarcero común, o como se denomina ahora zarcero políglota Hippolais polyglotta, como los que pude observar ayer en el pueblo de Zeluán.


El zarcero común es un migrador total, cría en el SO de Europa e inverna en el oeste de África en una franja al sur del Sahel.


Cada especie de migrante tiene sus propias estrategias. La del zarcero consiste en no realizar la muda postnupcial hasta que llega a sus cuarteles de invierno. Por eso nos abandona muy rápido, el periodo principal de migración se desarrolla en agosto, mes en el que se observan aquí las últimas aves del año, pudiendo prolongarse en algunas zonas hasta la primera quincena de septiembre.


A pesar de su relativamente escasa zona de cría el zarcero común no es un ave escasa, de acuerdo a la Lista Roja de la UICN: son quizá entre 15 y 20 millones los que emprenden el viaje de retorno a África, entre adultas y jóvenes. Además, como comenté en una entrada reciente, se trata de una especie en expansión en los últimos años.


martes, 13 de junio de 2017

Zarcero, la especie fronteriza

El zarcero común o políglota Hippolais polyglotta es un paseriforme que pasa un período del año muy breve entre nosotros, apenas cuatro meses al año, el tiempo justo para reproducirse, entre mayo y agosto. Además suele moverse entre la vegetación más intricada de los setos, por lo que pasa bastante desapercibida, salvo cuando sale al descubierto para cantar, tal como pude localizar hoy a este macho en las dunas de la playa de Xagó.


El área de distribución del zarcero común es bastante reducida, limitada al SO de Europa y N de África, e invernando en el O de África. Esta limitación se explica porque es una especie fronteriza de su especie hermana, el zarcero icterino, que es casi idéntica morfológicamente pero con un canto muy distinto. Si comparamos ambos mapas de distribución lo podemos comprobar de forma visual.



Ambas especies además tienen hábitats diferentes, siendo nuestro zarcero común una especie de habitats más abiertos que su pariente. En las zonas donde ambas especies se encuentran se mantiene un tenso equilibrio entre ambas que actúa de barrera biológica y estabiliza sus áreas de distribución. En esta zona de contacto no es rara la hibridación entre los dos zarceros.


A pesar de este equilibrio en las últimas décadas se ha producido una ganancia de terreno del zarcero políglota a costa del icterino. No está muy clara la causa de ello, tal vez sea porque se ha visto favorecido por los cambios de hábitat o porque sea mejor competidor. Lo que sí me parece observar es que aquí sus poblaciones fluctúan, con años que se observa por todas partes y otros en que es más escaso. Este 2017 parece ser más bien de escasez.


viernes, 31 de mayo de 2013

El canto del zarcero común

Ganas tenía ya de cazar un zarcero, y esta tarde pude atrapar un macho cantor cerca del embalse de La Granda. En el campo, los zarceros, de color verde, pueden confundirse frecuentemente con los mosquiteros, cuya coloración es casi idéntica. El zarcero común Hippolais polyglotta es de color verde grisáceo en sus partes superiores, con leves matices pardos. Por debajo es de color amarillo suave, con matices marrones. Tiene un pico grueso, y un anillo ocular; entre ambos muestra una ceja pálida.


Un aspecto destacado de los zarceros es el canto, que tiene una característica peculiar: son excelentes imitadores de la voz de otras aves. En este aspecto, se distingue especialmente el Zarcero Común, hábito al que alude su nombre latino (polyglotta). De hecho también se le llama zarcero políglota. Después de lanzar algunas notas que recuerdan muchas veces los gritos de un gorrión, de un mirlo o de una curruca, este pajarillo inicia una larga y melodiosa improvisación formada por gorjeos y sonidos aflautados y modulados. En el caso de este ejemplar, que canta en la zona de La Granda, suena de fondo el canto de una curruca capirotada con la que comparte "vivienda".


El zarcero común es uno de los últimos en llegar a la campiña de Gozón, a lo largo del mes de mayo, y apenas permanece unos tres o cuatro meses, el tiempo justo para reproducirse. Se establece en su territorio nada más llegar, y el macho canta muy a menudo.


El zarcero común tiene un área de distribución muy restringida, al SO de Europa y el N de África, también inverna en una zona muy reducida del O de África al sur del Sahara.


Esta temporada parecen haber llegado en buen número, y yo ya tengo varios localizados, dos de ellos en la zona donde realicé estas fotografías, separados por apenas 150 metros.


Su hábitat favorito son los matorrales de zarzas y mucho más si cerca tienen algún pequeño árbol del tipo de un sauce en el que poder moverse y cantar escondido. De vez en cuando asoma al descubierto pero la mayor parte del tiempo permanece a resguardo.