Estos dos pájaros son en realidad el mismo pájaro.
Se trata del vuelvepiedras Arenaria interpres que está pasando el invierno, y ya una buena parte de la primavera, en el espigón del muelle del Gayo, en Luanco, muy aquerenciado a los bloques de roca. Suele verse allí reposando. La foto de abajo está hecha hace más o menos un mes, en plumaje de invierno, y la de arriba el viernes pasado día 20, prácticamente mudado ya a plumaje de verano.
El vuelvepiedras es un ejemplo claro, y muy extremo, de los limícolas que cambian de plumaje de una estación a otra, y como otros muchos este plumaje lo muda antes de volver a sus cuarteles de cría. Este ejemplar parece un macho, como se ve en esta imagen que he copiado de la página Planet of birds
Se trata de una especie
cosmopolita, que anida prácticamente en todas las costas árticas del mundo, curiosamente faltando en Islandia. Los que invernan en las costas asturianas pueden proceder tanto de Escandinavia como de las costas de Groenlandia y el este de Canadá.
domingo, 22 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
Llegaron los zarapitos trinadores
En la ensenada de Bañugues uno de los mayores acontecimientos de la migración prenupcial es el paso de los bandos de zarapito trinador Numenius phaeopus, aquí llamados "pollos de mayo". Esta temporada han regresado como es habitual, de repente, un día no ves ninguno y al siguiente los bandos vuelan por todas partes. Hoy por la tarde he localizado los primeros.
Los zarapitos, a diferencia de otros limícolas en migración, se alimentan en los prados, ayudándose con su largo y curvado pico para buscar lombrices y otros invertebrados. Por eso a veces es difícil localizarlos y hay que esperar un rato en la playa a que se pasen por allí.
Como digo, cada cierto tiempo se pasan por la playa, a refrescarse en el agua o descansar en las rocas de la playa, una imagen muy típica que hoy no vi porque la marea estaba a tope.
¿De donde vienen y a dónde van? Los principales cuarteles de invierno del zarapito trinador, al menos los que pasan por aquí, se encuentran en el oeste de África, sobre todo en Mauritania, Gabón o Nigeria, y de allí se dirigen a sus lugares de cría. Como siempre en tema de aves, existen varias versiones acerca de cuantas subespecies de zarapito trinador existen, desde 4 hasta 8, pero los que nos interesan se dirigen a la zona norte de Europa y también a Islandia.
No es un ave muy escasa, en el oeste de Europa e Islandia se calcula que existen más de 300.000 parejas, aunque este número puede estar sobreestimado. En Bañugues los anos buenos se llegaban algunas jornadas a picos de 400 aves, y más de 700 en total, pero estos números parece que ya no se alcanzan. Hoy contabilicé unas 92 aves en total, pero los máximos están aún por llegar.
Zarapito trinador Numenius phaeopus Whimbrel
Los zarapitos, a diferencia de otros limícolas en migración, se alimentan en los prados, ayudándose con su largo y curvado pico para buscar lombrices y otros invertebrados. Por eso a veces es difícil localizarlos y hay que esperar un rato en la playa a que se pasen por allí.
Como digo, cada cierto tiempo se pasan por la playa, a refrescarse en el agua o descansar en las rocas de la playa, una imagen muy típica que hoy no vi porque la marea estaba a tope.
¿De donde vienen y a dónde van? Los principales cuarteles de invierno del zarapito trinador, al menos los que pasan por aquí, se encuentran en el oeste de África, sobre todo en Mauritania, Gabón o Nigeria, y de allí se dirigen a sus lugares de cría. Como siempre en tema de aves, existen varias versiones acerca de cuantas subespecies de zarapito trinador existen, desde 4 hasta 8, pero los que nos interesan se dirigen a la zona norte de Europa y también a Islandia.
No es un ave muy escasa, en el oeste de Europa e Islandia se calcula que existen más de 300.000 parejas, aunque este número puede estar sobreestimado. En Bañugues los anos buenos se llegaban algunas jornadas a picos de 400 aves, y más de 700 en total, pero estos números parece que ya no se alcanzan. Hoy contabilicé unas 92 aves en total, pero los máximos están aún por llegar.
miércoles, 18 de abril de 2012
Correlimos común báltico
Bueno, pues gracias a las gestiones de Jordi Figuerola, de la estación de anillamiento del CSIC en Doñana, ya poseo el historial del correlimos común Calidris alpina anillado que localicé el día 9 de este mes de abril en la playa de Bañugues.
Se trata de un dato muy interesante, porque el correlimos fue anillado en su lugar de origen, no en su migración. Es una hembra, que fue marcada como pollo en 2006 en Finlandia, cerca de la localidad de Oulu, y pertenece por tanto a la subs. schinzii. Fue controlada como reproductora en 2010 y 2011, y en su lugar de origen la están esperando con los brazos abiertos para dentro de dos semanas.
Después de recibir el dato estuve buscando algunas cosillas por Internet, que es una fuente de información inagotable. El correlimos común es una de las limícolas con un área de cría más amplia, extendida por gran parte de las altas latitudes del hemisferio norte. Se diferencia en varias subespecies, y tres de ellas son las que vemos aquí en migración o invernada: alpina, propia de Escandinavia y Siberia; schinzii, de las costas atlánticas europeas y de Islandia, y arctica, de las costas del NE de Groenlandia.
El mapa de arriba no estaría del todo bien, ya que es la subs. schinzii la que migra más al sur, hasta las costas del oeste de África. Esta subespecie se organiza en varias poblaciones, una de las cuales es la que cría en los países en torno al Báltico y de la cual procede nuestra pequeña correlimos.

Esta población se está siguiendo muy de cerca desde hace varios años, porque se ha visto que sufre una regresión muy importante. Así, desde hace unos 40 años se llevan anillando pollos en las colonias, y un artículo reciente habla de sus movimientos, con unas 100 observaciones de ejemplares anillados que se reparten a lo largo del oeste de Europa y el norte de África.
Parece ser que su principal lugar de invernada lo constituyen los estuarios del norte africano, y que en sus migraciones recorren todo el litoral atlántico europeo. En otro artículo que encontré se habla del alarmante descenso que ha sufrido esta población báltica de correlimos común, quedando en la actualidad entre 500 y 700 parejas de los muchos millares que sin duda había a inicios del siglo XX. Por ejemplo, este es un gráfico de su evolución en una zona de Polonia (Pomerania).
Todo esto me hace pensar en dos cosas. Por un lado, me sigue maravillando que unas aves que parecen tan pequeñas y frágiles sean capaces de recorrer tantos miles de kilómetros año tras año para perpetuar la especie. Por otro, me hace pensar en la responsabilidad que tenemos en su conservación, preservando esas pequeñas ensenadas como Bañugues, enclaves que resultan imprescindibles para estas aves porque es aquí donde reponen fuerzas para culminar con éxito sus largos viajes.
Se trata de un dato muy interesante, porque el correlimos fue anillado en su lugar de origen, no en su migración. Es una hembra, que fue marcada como pollo en 2006 en Finlandia, cerca de la localidad de Oulu, y pertenece por tanto a la subs. schinzii. Fue controlada como reproductora en 2010 y 2011, y en su lugar de origen la están esperando con los brazos abiertos para dentro de dos semanas.
Después de recibir el dato estuve buscando algunas cosillas por Internet, que es una fuente de información inagotable. El correlimos común es una de las limícolas con un área de cría más amplia, extendida por gran parte de las altas latitudes del hemisferio norte. Se diferencia en varias subespecies, y tres de ellas son las que vemos aquí en migración o invernada: alpina, propia de Escandinavia y Siberia; schinzii, de las costas atlánticas europeas y de Islandia, y arctica, de las costas del NE de Groenlandia.
El mapa de arriba no estaría del todo bien, ya que es la subs. schinzii la que migra más al sur, hasta las costas del oeste de África. Esta subespecie se organiza en varias poblaciones, una de las cuales es la que cría en los países en torno al Báltico y de la cual procede nuestra pequeña correlimos.

Esta población se está siguiendo muy de cerca desde hace varios años, porque se ha visto que sufre una regresión muy importante. Así, desde hace unos 40 años se llevan anillando pollos en las colonias, y un artículo reciente habla de sus movimientos, con unas 100 observaciones de ejemplares anillados que se reparten a lo largo del oeste de Europa y el norte de África.
Parece ser que su principal lugar de invernada lo constituyen los estuarios del norte africano, y que en sus migraciones recorren todo el litoral atlántico europeo. En otro artículo que encontré se habla del alarmante descenso que ha sufrido esta población báltica de correlimos común, quedando en la actualidad entre 500 y 700 parejas de los muchos millares que sin duda había a inicios del siglo XX. Por ejemplo, este es un gráfico de su evolución en una zona de Polonia (Pomerania).
Todo esto me hace pensar en dos cosas. Por un lado, me sigue maravillando que unas aves que parecen tan pequeñas y frágiles sean capaces de recorrer tantos miles de kilómetros año tras año para perpetuar la especie. Por otro, me hace pensar en la responsabilidad que tenemos en su conservación, preservando esas pequeñas ensenadas como Bañugues, enclaves que resultan imprescindibles para estas aves porque es aquí donde reponen fuerzas para culminar con éxito sus largos viajes.
lunes, 16 de abril de 2012
Vacío migratorio
Después del primer periodo migratorio que protagonizaron las aves limícolas en la segunda quincena de marzo, con la aparición de pequeños grupos de varias especies, la migración parece haberse detenido. Estas dos semanas anteriores hice varias visitas a la playa de Bañugues y sólo en una de ellas detecté un ejemplar de correlimos común Calidris alpina el día 9 de abril. Eso sí, una observación muy interesante porque se trataba de un ave anillada, aunque aún no he conseguido su historial.
¿Por qué sucede esto? Lo que yo pienso es que la migración de este grupo de aves en primavera es secuencial, y a nosotros llegan primero las aves que más cerca están. Por ello, esa primera oleada migratoria de marzo y primeros de abril habría estado protagonizada por aves que han pasado el invierno en el suroeste de la Península Ibérica y el norte de África.
En el mapa de invernada de estas aves en el litoral africano se aprecia una gran zona prácticamente vacía entre los humedales del norte de Marruecos y la zona de Mauritania, un gran espacio que coincide casi completamente con la costa del Sahara Occidental. Este es un mapa de las zonas de Importancia para las aves (IBAs) africanas, obtenida de la página de BirdLife International.
Por tanto, este vacío migratorio se corresponde con el hueco de invernada que deja esa zona tan amplia. Pronto comenzarán a llegar los limícolas invernantes en el resto del litoral africano. Por ejemplo, una especie que apenas aparece hasta que llega esta nueva oleada es el correlimos tridáctilo, cuyos efectivos invernantes al norte de Mauritania son muy escasos.
Igual ocurre con otras especies como el zarapito trinador o la aguja colipinta. El gran máximo anual de migración, que ocurre casi todos los años en la primera semana de mayo, a veces un poco antes, coincide con el paso de las aves que han pasado el invierno en el gran edén de las aves limícolas, el Banc d'Arguin, al norte de Mauritania, donde se concentran por cientos de miles en sus grandes bancos de limo. Por ejemplo, allí invernan más de 100.000 ejemplares de correlimos común de la subs. schinzii.
El panorama en cuanto a otras aves estos días también ha sido desolador. Se han ido ya todos los invernantes, la última la garceta común, y se han visto poquísimas gaviotas, entre ellas un ejemplar de primer verano de gavión Larus marinus el día 14.
Correlimos común Calidris alpina Dunlin
¿Por qué sucede esto? Lo que yo pienso es que la migración de este grupo de aves en primavera es secuencial, y a nosotros llegan primero las aves que más cerca están. Por ello, esa primera oleada migratoria de marzo y primeros de abril habría estado protagonizada por aves que han pasado el invierno en el suroeste de la Península Ibérica y el norte de África.
En el mapa de invernada de estas aves en el litoral africano se aprecia una gran zona prácticamente vacía entre los humedales del norte de Marruecos y la zona de Mauritania, un gran espacio que coincide casi completamente con la costa del Sahara Occidental. Este es un mapa de las zonas de Importancia para las aves (IBAs) africanas, obtenida de la página de BirdLife International.
Por tanto, este vacío migratorio se corresponde con el hueco de invernada que deja esa zona tan amplia. Pronto comenzarán a llegar los limícolas invernantes en el resto del litoral africano. Por ejemplo, una especie que apenas aparece hasta que llega esta nueva oleada es el correlimos tridáctilo, cuyos efectivos invernantes al norte de Mauritania son muy escasos.
Igual ocurre con otras especies como el zarapito trinador o la aguja colipinta. El gran máximo anual de migración, que ocurre casi todos los años en la primera semana de mayo, a veces un poco antes, coincide con el paso de las aves que han pasado el invierno en el gran edén de las aves limícolas, el Banc d'Arguin, al norte de Mauritania, donde se concentran por cientos de miles en sus grandes bancos de limo. Por ejemplo, allí invernan más de 100.000 ejemplares de correlimos común de la subs. schinzii.
Gavión Larus marinus Great Black-backed Gull
martes, 10 de abril de 2012
Primeras lavanderas boyeras y otros de campiña
Ayer por la mañana este mes de abril que estamos teniendo tan lluvioso nos presentó una tregua, así que aproveché para recorrer los prados de siega que se extienden entre Bañugues y Moniello, un buen lugar para la observación de aves de zonas abiertas. Allí pude ver como cosa más destacada mis primeras lavanderas boyeras Motacilla flava de la temporada, y hubo un macho que se me puso "a huevo".

La lavandera boyera, cuyo nombre deriva de que tiene la costumbre de acompañar a los ungulados silvestres y se aprovecha de estos para alimentarse, y no de que sea una "mirona", es una especie politípica y muy variable a lo largo de su área de distribución. Aquí tenemos la subs.iberiae, típica de la Península Ibérica, que se caracteriza por su marcada ceja blanca encima del ojo y la garganta del mismo color. Este de la foto es un macho adulto, con las coberteras alares muy poco marcadas y un fuerte tono verdoso en el dorso.
Además de las boyeras se pueden contemplar en la zona otras especies de campiña abierta.

Por ejemplo, el omnipresente triguero Emberiza calandra presenta en estos prados una buena densidad, hay varios machos que nos "amenizan" el paseo con su insistente canto.

Los pequeños buitrones Cisticola juncidis se mueven incansables de un lado a otro con su machacante pi-pi-pi. Muchos de ellos llevan sacos fecales en el pico que han evacuado del nido donde tienen a sus pollos, ya que ahora están criando.


Los machos de tarabilla europea Saxicola rubicola alimentan también a los pollos que ya tienen en el nido, y de vez en cuando cantan desde un posadero cercano. Hay bastante variabilidad entre ellos en cuanto a la extensión de las manchas blancas del plumaje, que no sé de que depende, tal vez de su edad.

También pude ver los últimos grupillos primaverales de bisbita pratense Anthus pratensis, que nos abandonan de vuelta a sus lugares de cría. No volveremos a verlos hasta el mes de septiembre, aunque ahora llega su pariente el bisbita arbóreo para criar.
Se muestra muy activa también la pareja de cernícalo vulgar Falco tinnunculus que se reproduce en esta zona.
Y otro gran conjunto de especies como las alondras, pardillos, verderones, currucas cabecinegras, etc, que hacen de esta zona un buen lugar para los aficionados a la ornitología...
Lavandera boyera Motacilla flava iberiae
La lavandera boyera, cuyo nombre deriva de que tiene la costumbre de acompañar a los ungulados silvestres y se aprovecha de estos para alimentarse, y no de que sea una "mirona", es una especie politípica y muy variable a lo largo de su área de distribución. Aquí tenemos la subs.iberiae, típica de la Península Ibérica, que se caracteriza por su marcada ceja blanca encima del ojo y la garganta del mismo color. Este de la foto es un macho adulto, con las coberteras alares muy poco marcadas y un fuerte tono verdoso en el dorso.
Además de las boyeras se pueden contemplar en la zona otras especies de campiña abierta.
Por ejemplo, el omnipresente triguero Emberiza calandra presenta en estos prados una buena densidad, hay varios machos que nos "amenizan" el paseo con su insistente canto.
Los pequeños buitrones Cisticola juncidis se mueven incansables de un lado a otro con su machacante pi-pi-pi. Muchos de ellos llevan sacos fecales en el pico que han evacuado del nido donde tienen a sus pollos, ya que ahora están criando.
Los machos de tarabilla europea Saxicola rubicola alimentan también a los pollos que ya tienen en el nido, y de vez en cuando cantan desde un posadero cercano. Hay bastante variabilidad entre ellos en cuanto a la extensión de las manchas blancas del plumaje, que no sé de que depende, tal vez de su edad.
Se muestra muy activa también la pareja de cernícalo vulgar Falco tinnunculus que se reproduce en esta zona.
Y otro gran conjunto de especies como las alondras, pardillos, verderones, currucas cabecinegras, etc, que hacen de esta zona un buen lugar para los aficionados a la ornitología...
viernes, 6 de abril de 2012
Cantos de primavera
La campiña de Gozón ya es una sinfonía de cantos, sobre todo en las mañanas soleadas, porque cuando llueve los pequeños pájaros están más retraídos. La lluvia y el tiempo fresco invitan a resguardarse. No resulta fácil verlos, se mueven a hurtadillas entre las ramas porque mostrarse demasiado al descubierto significa un reclamo demasiado evidente para los depredadores. Sin embargo, tenemos que aprovechar estos días que muchos árboles y arbustos aún no tienen hojas para aprender a asociar cada especie con su música. Si pincháis en los enlaces al lado de cada pajarín podréis escuchar su canto extraído de la página web xeno-canto.

Cada uno tiene su voz, y hay de diversas tonalidades y para todos los gustos. Por ejemplo a mí siempre me ha parecido que el trinar aflautado y algo melancólico de la curruca capirotada Sylvia atricapilla es el más hermoso de nuestra campìña.

El carbonero común Parus major tiene uno de los cantos más típicos de todos los pájaros, una frase de tres sílabas que unos traducen como ti-ti-chu, otros como chi-chi-pa..Probablemente en cada lugar suene un poco diferente, pero no deja de ser uno de los sonidos de fondo de nuestros parques y campos.

El verderón común Carduelis chloris tiene un canto potente y marcado, como buen fringílido, pero su característica más peculiar es que entrecorta las frases con un juuup raspante que es único e inconfundible.

El mirlo Turdus merula es un cantor crepuscular. Al caer la tarde, y como quiera que esté el día, se encarama a su posadero y desde allí entona su melodía hasta que la noche está bien cerrada. El ñerbato es sin duda la nota de color de nuestros atardeceres primaverales.
Cada uno tiene su voz, y hay de diversas tonalidades y para todos los gustos. Por ejemplo a mí siempre me ha parecido que el trinar aflautado y algo melancólico de la curruca capirotada Sylvia atricapilla es el más hermoso de nuestra campìña.
El carbonero común Parus major tiene uno de los cantos más típicos de todos los pájaros, una frase de tres sílabas que unos traducen como ti-ti-chu, otros como chi-chi-pa..Probablemente en cada lugar suene un poco diferente, pero no deja de ser uno de los sonidos de fondo de nuestros parques y campos.
El verderón común Carduelis chloris tiene un canto potente y marcado, como buen fringílido, pero su característica más peculiar es que entrecorta las frases con un juuup raspante que es único e inconfundible.
El mirlo Turdus merula es un cantor crepuscular. Al caer la tarde, y como quiera que esté el día, se encarama a su posadero y desde allí entona su melodía hasta que la noche está bien cerrada. El ñerbato es sin duda la nota de color de nuestros atardeceres primaverales.
lunes, 2 de abril de 2012
Pequeñas notas de migración
Con marea alta me pasé a primera hora de la tarde de hoy por la playa de Bañugues, anotando unos cuantos limícolas. Interesante la observación de un pequeño chorlitejo patinegro Charadrius alexandrinus, aún en plumaje invernal. Me parece que es la quinta cita de la especie para esta primavera, que no está nada mal. Aquí lo tenemos, solito y en una de esas fotos "didácticas" que me gusta tanto hacer, acompañado de un chorlitejo grande.
El chorlitejo grande Charadrius hiaticula en cuestión es una hembra, como bien delata su collar estrecho y uniforme, y formaba parte del grupo de 10 aves que se encontraba en la playa. Aquí la tenemos en el momento de sacar una xorra de la arena; los chorlitejos comen preferentemente pequeños bichinos de la superficie pero no le hacen ascos a otros platos.
Con los chorlitejos un pequeño grupo de 9 correlimos comunes Calidris alpina. Ya en algunos se empieza a notar la muda al plumaje de verano; por ejemplo en esta foto, en el ejemplar de arriba, claramente mayor y con el pico más grande que el otro (por lo cual seguramente se trata de una hembra de la subs. alpina) se aprecian algunas plumas nuevas, de color marrón, típicas de este plumaje.
También la mancha pectoral comienza a apuntar en algunos individuos.
Con los correlimos comunes un ejemplar de correlimos tridáctilo Calidris alba, el primero de la temporada migratoria. Aquí lo tenemos junto al común de la manchita.
Anotar también 4 andarríos chicos y nuestra vieja garceta. Al estar ya la marea alta y avanzado el día apenas había un puñado de gaviotas, unas 20 sombrías Larus fuscus. Destacaba la presencia de un muy probable macho de la subs. intermedius, en la foto de abajo a la izquierda. Aparte de su coloración, claramente más oscura, destaca la longitud de su proyección primaria, bastante por detrás de la cola. Además, la sexta primaria se separa bastante de las terciarias, y en la subs. graellsii está más pegada.
Y lo que yo denomino una anilla inútil, un ejemplar adulto de sombría con un pequeño aro metálico en su pata, que a mí no me vale pa nada.
El chorlitejo grande Charadrius hiaticula en cuestión es una hembra, como bien delata su collar estrecho y uniforme, y formaba parte del grupo de 10 aves que se encontraba en la playa. Aquí la tenemos en el momento de sacar una xorra de la arena; los chorlitejos comen preferentemente pequeños bichinos de la superficie pero no le hacen ascos a otros platos.
Con los chorlitejos un pequeño grupo de 9 correlimos comunes Calidris alpina. Ya en algunos se empieza a notar la muda al plumaje de verano; por ejemplo en esta foto, en el ejemplar de arriba, claramente mayor y con el pico más grande que el otro (por lo cual seguramente se trata de una hembra de la subs. alpina) se aprecian algunas plumas nuevas, de color marrón, típicas de este plumaje.
También la mancha pectoral comienza a apuntar en algunos individuos.
Con los correlimos comunes un ejemplar de correlimos tridáctilo Calidris alba, el primero de la temporada migratoria. Aquí lo tenemos junto al común de la manchita.
Anotar también 4 andarríos chicos y nuestra vieja garceta. Al estar ya la marea alta y avanzado el día apenas había un puñado de gaviotas, unas 20 sombrías Larus fuscus. Destacaba la presencia de un muy probable macho de la subs. intermedius, en la foto de abajo a la izquierda. Aparte de su coloración, claramente más oscura, destaca la longitud de su proyección primaria, bastante por detrás de la cola. Además, la sexta primaria se separa bastante de las terciarias, y en la subs. graellsii está más pegada.
Y lo que yo denomino una anilla inútil, un ejemplar adulto de sombría con un pequeño aro metálico en su pata, que a mí no me vale pa nada.
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