jueves, 6 de octubre de 2011

Lavandera blanca islandesa

En mi visita de anteayer a la playa de Bañugues se dieron varias felices circunstancias unidas, como fue el fijarme en las pocas lavanderas blancas que andaban por allí, el que una de ellas estuviese anillada, que conmigo se encontrara mi compañero Toni López, que le sacó unas cuantas fotos que amablemente me ha cedido, y que el ejemplar permaneciese bastante tiempo cerca de nosotros.


Lavandera blanca Motacilla alba alba

La lavandera blanca Motacilla alba en cuestión se trata de un macho adulto, con varias anillas en sus tarsos, con un código de colores que sirve para identificar cada ejemplar sin necesidad de que sea capturado. Este código pertenece a un programa de anillamiento que se está desarrollando en Slapton Lay, en el condado de Devon, en el sur de Inglaterra. El ejemplar fue anillado ya como macho adulto el 13 de septiembre de 2010, hace ya por lo tanto algo más de un año.

Según me cuenta el responsable del programa de anillamiento, Dennis Elphick, en este lugar se llevan anillando ya desde 2002 más de 3.500 lavanderas blancas. Las recuperaciones se han producido en diversos lugares, siendo ésta de Bañugues la segunda del norte de la Península Ibérica.



En septiembre se observa en el sur de Inglaterra un fuerte paso postnupcial de ejemplares de la subespecie nominal Motacilla alba alba que proceden en su gran mayoria de Islandia, ya que en las islas británicas se reproduce la otra subespecie, la lavandera blanca enlutada. Este hecho lo confirma el elevado número de lavanderas anilladas en Slapton Lay que se han registrado en esta isla nórdica en época de cría.

Por lo tanto, la migración de estas aves islandesas transcurre a través de Gran Bretaña en agosto-septiembre, por el norte de la Península Ibérica en septiembre-octubre, y muchas de ellas continúan a través del oeste de África para pasar el invierno en el sur de Mauritania y Senegal, como se deduce por el mapa de recuperaciones que me ha remitido Dennis Elphick. Se puede ver algo más en su página web

http://www.devonbirds.org/node/372

Resulta asombroso pensar como nuestras lavanderas permanecen todo el año en un mismo lugar, mientras otras recorren cada año miles de kilómetros.


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